Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

Travesía off road con nevadas históricas en la Cordillera de los Andes. Mainumby4x4 desafió el Camino del Carqueque, en Malargüe, Mendoza. Foto: Marcelo Ferro

TRAVESIA 4X4

La ruta sin número: donde comienza la travesía off road por una huella desconocida

El Camino del Carqueque une Malargüe con la cordillera a través de un paisaje de nieve, barro, arroyos y viejas historias. Recorrimos esta traza que pasa por los Castillos de Pincheira, trepa hasta casi 2.800 m y termina revelando uno de los rincones más intensos del sur mendocino.

Por Marcelo Ferro

Hay caminos que se buscan por el número. La 40, la 7, la 3. Uno los carga en el GPS, mira el cartel y sabe exactamente dónde está. Y después están los otros. Los que todavía no tienen chapa ni número pintado sobre el asfalto –entre otras cosas porque acá el asfalto no existe–, pero tienen nombre, historia y suficientes argumentos como para justificar un día entero de acción al volante. El Carqueque es uno de ellos.

Salimos de Malargüe con Mainumby4x4 rumbo al oeste. Apenas dejamos atrás la ciudad, el paisaje empieza a sacarse de encima cualquier gesto urbano y la cordillera comienza a ocupar el parabrisas. El camino figura en los documentos oficiales como Camino El Carqueque o circuito Castillos de Pincheira/Carqueque. Todavía no tiene número propio, aunque sus 82,8 km vinculan Malargüe con la Ruta Provincial 226, ya en Valle Noble. Dicho así parece simplemente una conexión vial. En el terreno es otra cosa.

Primero aparece el ripio. Después las quebradas, los puestos, los cursos de agua y esa sensación tan propia de Malargüe de que cada kilómetro cambia la escala del paisaje. La caravana avanza tranquila. No estamos corriendo contra un cronómetro y tampoco tendría sentido hacerlo. Estos caminos se manejan mirando lejos, pero también hacia los costados. A menos de 30 km de la ciudad llegamos a Castillos de Pincheira, quizá la postal más conocida de este recorrido. La erosión trabajó durante siglos sobre materiales sedimentarios y volcánicos hasta construir una especie de fortaleza natural, con torres, murallas y agujas que parecen demasiado ordenadas para haber sido solamente obra del agua y el viento.

Castillos de película

En esta oportunidad, además, el temporal de alta montaña había cambiado el decorado. Nieve en las alturas, nubes bajas y una luz que entraba y salía modificando el paisaje a cada rato. El mismo lugar que muchos conocemos seco y bajo un cielo profundamente azul, ahora parecía otro. Pincheira no es solamente una parada fotográfica. Es una reserva natural creada, entre otros objetivos, para proteger un sector de la cuenca alta del río Malargüe y uno de los paisajes emblemáticos de la zona. Desde aquí el agua también empieza a contar una historia. El río Malargüe forma parte de la única cuenca endorreica de Mendoza: sus aguas no encuentran salida al mar y terminan vinculadas con la laguna de Llancanelo, uno de los grandes humedales del sur provincial.

El nombre, además, arrastra una historia bastante menos inocente que el paisaje. Los hermanos Pincheira fueron una temida montonera realista que actuó entre Chile y la Argentina durante las guerras posteriores a la Independencia. Hijos de campesinos de la zona de Chillán, terminaron convertidos en jefes de una poderosa banda que mezclaba guerrilla, cuatrerismo, saqueos, secuestros y alianzas con grupos indígenas. Cruzaban la cordillera, atacaban haciendas y poblaciones de Mendoza, San Luis, Córdoba y otras regiones, y luego buscaban refugio en estos territorios difíciles de controlar. Antonio, Santos, Pablo y José Antonio Pincheira llegaron a comandar centenares de hombres y durante años mantuvieron en jaque a las nuevas autoridades republicanas. Recién en 1832 la organización fue definitivamente desarticulada por las fuerzas chilenas del general Manuel Bulnes. Por estas tierras quedó su nombre y también la mezcla inevitable entre historia y leyenda: los castillos habrían servido como refugio y punto de vigilancia para aquellos cuatreros que conocían la montaña bastante mejor que quienes intentaban perseguirlos.

Dejamos atrás los Castillos y el camino que rumbea a la derecha empieza a mostrar su verdadera personalidad. Aumenta la pendiente y las curvas comienzan a copiar las laderas. En algunos sectores hay pared de un lado y una buena caída del otro. Suficiente para recordar que esto ya no es un camino turístico convencional, al menos no en invierno cuando está nevado. Y cuando aparecen barro o nieve, la doble tracción deja de ser un argumento de marketing para convertirse en una herramienta.

La ruta sigue

Las camionetas van ganando altura rumbo al Portezuelo del Carqueque. El trazado trepa hasta rondar los 2.800 m y ahí arriba el clima manda. Puede haber sol en Malargüe y nieve en el paso; piso firme en una curva y barro 100 metros después. Es parte del juego. Bajamos presiones, elegimos dónde pisar y dejamos trabajar a las transmisiones. En montaña, la diferencia entre una linda travesía y un problema suele estar en saber cuándo acelerar y, mucho más importante, cuándo no hacerlo. Las dificultades de la nieve terminan de completar la escena. Salen a relucir los malacates, las planchas de desatasco, las eslingas y el trabajo en equipo para poder avanzar. Acá no existe esa nieve de postal, blanca, prolija e intocable. Está la que nos gusta encontrar en una travesía: mezclada con huellas, barro y piedra, obligándonos a leer el terreno y a la acción. 

Adelante, la camioneta de la organización va marcando la pisada; atrás, el resto copia manteniendo distancia. A veces la caravana se estira y desaparece detrás de una curva. Después vuelve a reunirse en algún claro. Radio mediante, Verónica Romaña, directora de la organización, siempre sabe dónde está cada uno y las dificultades que va padeciendo para –si es necesario– regresar a ayudar.

Más allá de la Ruta 40  

En el Carqueque también aparece otro Malargüe. Uno menos evidente para quien solamente conoce la ciudad y su Ruta 40. Hay puestos ganaderos, zonas de veranada, explotaciones de yeso y actividad petrolera. Después del portezuelo comienza el descenso, pero optamos por regresar. La nieve está muy alta y es imposible pisarla para avanzar. Si hubiéramos seguido, la altura va cediendo y el paisaje vuelve a cambiar hasta buscar el río Grande. El objetivo entonces sería el Puente Amarillo, uno de esos puntos que adquieren identidad propia entre quienes recorren estos caminos. Allí el Carqueque encuentra finalmente la Ruta Provincial 226. Desde ese cruce se abre otro abanico. Hacia un lado, Valle Noble, El Azufre y el Paso Internacional Planchón-Vergara. Hacia el otro, Las Loicas y la posibilidad de regresar buscando la RN 145. El camino del Carqueque permite acortar en unos 70 km la vinculación entre Malargüe y este sector cordillerano respecto del circuito tradicional.

Pero las cifras sirven poco para explicar lo que acabamos de recorrer. Tal vez lo mejor del Carqueque sea justamente lo que todavía no tiene. No hay estaciones de servicio, cartelería, ni un número de ruta que nos permita decir “hicimos la 226” o “recorrimos la 40”. Tiene, en cambio, huellas, puestos, arroyos, precipicios, nieve, barro, una geografía que obliga a estar presente y mucha ingeniería de trabajo en equipo para poder avanzar, al menos en invierno. Regresamos con las camionetas sucias y muchas más fotos de las que necesitábamos. También con esa satisfacción difícil de explicar a quien piensa que una travesía 4x4 consiste simplemente en llegar a un lugar. A veces no hay un destino, un final. A veces, el destino es el camino. Y en esta ocasión, ni siquiera necesita un número.

Datos útiles. La travesía fue organizada por Mainumby4x4: WhatsApp: +54 9 11 6036 1111. Web: mainumby4x4.com | Redes: @mainumby4x4

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