Tuesday 10 de March de 2026
PESCA | Hoy 10:00

Peces que caen del cielo: cómo funciona el sistema para lanzar miles de truchas desde aviones

Desde 1956, el estado de Utah utiliza un método tan curioso como efectivo para repoblar lagos. El procedimiento, avalado por biólogos y especialistas en conservación, logra una tasa de supervivencia superior al 95 % y permite mantener el equilibrio ecológico y la pesca deportiva.
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La escena parece sacada de una película: miles de peces cayendo desde el cielo hacia las aguas de un lago de montaña. Sin embargo, lejos de ser ficción, se trata de una práctica real que se lleva adelante desde hace décadas en el estado de Utah, en los Estados Unidos. El sistema consiste en lanzar peces jóvenes desde aviones para repoblar lagos de difícil acceso. Aunque pueda parecer extremo, el método está cuidadosamente estudiado y es llevado adelante por especialistas en conservación de fauna.

La iniciativa es impulsada por la Utah Division of Wildlife Resources, el organismo estatal encargado de la preservación de la vida silvestre. Según los responsables del programa, se trata de una estrategia eficiente que permite mantener las poblaciones de peces y sostener la pesca deportiva sin afectar los ecosistemas.

Un método antiguo

Este procedimiento comenzó a implementarse en 1956 y desde entonces se convirtió en una herramienta clave para la gestión de recursos pesqueros en zonas remotas. En cada vuelo se pueden lanzar hasta 35.000 peces, lo que permite repoblar entre 40 y 60 lagos en un solo día. La mayoría de los ejemplares liberados son juveniles de entre 2 y 7 cm, tamaño ideal para resistir el impacto de la caída.

Entre las especies utilizadas se encuentran la trucha de arroyo (Salvelinus fontinalis) y la trucha marrón (Salmo trutta), muy apreciadas por los pescadores deportivos.

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¿Cómo sobreviven a la caída?

Aunque la idea de arrojar peces desde un avión pueda parecer peligrosa, la ciencia explica por qué el sistema funciona.

Los peces son extremadamente livianos cuando miden pocos centímetros, por lo que la resistencia del aire reduce considerablemente la velocidad de caída. En la práctica, descienden lentamente, de manera similar a una hoja seca que planea hasta tocar el agua. Gracias a esto, más del 95 % sobrevive, una cifra que ha sido confirmada por los estudios realizados por los técnicos del programa. Vale destacar que, en muchos casos, los peces que se liberan son estériles, una decisión pensada para evitar que se reproduzcan de manera descontrolada y afecten a las especies autóctonas.

En algunos lagos también se opta por liberar menos ejemplares pero de mayor tamaño, lo que aumenta sus posibilidades de sobrevivir frente a depredadores y condiciones ambientales adversas, como la escasez de agua. El objetivo principal es claro: mantener el equilibrio del ecosistema mientras se sostiene la actividad de la pesca deportiva, una práctica con gran tradición en la región.

La razón principal para utilizar este método aéreo es la geografía. Muchos de los lagos que se repueblan se encuentran en zonas montañosas o de difícil acceso, donde trasladar peces por vía terrestre sería extremadamente complicado. Por eso, el sistema de liberación desde aviones se convirtió en la forma más rápida, económica y eficiente de garantizar la presencia de peces en esos ambientes.

Después de más de siete décadas de aplicación, la técnica sigue siendo considerada uno de los métodos de repoblación más curiosos y efectivos del mundo, demostrando que la ciencia y la gestión ambiental pueden encontrar soluciones inesperadas para cuidar los recursos naturales.

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Jorge Virgilio

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