Ubicada a 82 kilómetros al norte de Santa Fe, por la Ruta Provincial 1, Cayastá es mucho más que un pueblo de pescadores. Es historia viva del país y, al mismo tiempo, un escenario natural privilegiado para la pesca deportiva sobre el río Paraná. Aquí, a orillas del gran río, Juan de Garay levantó por primera vez la primitiva Ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz. Las Ruinas de Cayastá fueron declaradas Monumento Histórico Nacional el 25 de marzo de 1957 y constituyen uno de los principales atractivos turísticos de la región, convocando a visitantes interesados en la historia colonial argentina.

Un paisaje distinto en el litoral
Cayastá ofrece una geografía singular: costas barrancosas, altas y abruptas, que alcanzan hasta 15 metros de altura. Al tratarse de la curva exterior del cauce del Río Paraná, las playas son cortas y de bajada pronunciada. En épocas de creciente, el agua cubre los declives y habilita sectores aptos para disfrutar del río. En bajante, en cambio, el canal se aproxima peligrosamente a la costa, por lo que la navegación y el uso recreativo requieren especial precaución. Las calles de arena, el ritmo pausado del pueblo, la presencia constante de pescadores artesanales y una biodiversidad impactante convierten al lugar en un destino ideal para quienes buscan desconexión, naturaleza y tradición litoraleña.

Pesca deportiva: variada garantizada todo el año
En las últimas temporadas, Cayastá se transformó en un imán para pescadores deportivos de todo el país. La razón es simple: multiplicidad de pesqueros y variada de calidad durante todo el año.
Surubíes, dorados, patíes, amarillos y armados protagonizan jornadas rendidoras, con la posibilidad de trabajar tanto con carnada natural como con señuelos e incluso mosca. Es un ámbito versátil que permite desplegar diferentes técnicas según el momento y la especie buscada.
Milton Medina, referente local y guía de pesca, tras un breve impasse, volvió al agua hace pocos días y encontró un río todavía cargado y algo turbio, pero pescable.

“Se puede garetear o anclar con cascarudo y morena. El surubí respondió bien, los dorados aparecieron de casualidad y la variada fue muy linda, con mucho armado usando tripa de pollo, además de amarillos y patíes”, comentó.
Según el guía, hacia fines de abril el agua del Paraná comenzará a aclararse y se espera una activación más firme del dorado, una de las especies más buscadas por su potencia y espectacularidad.

Turismo, cultura y sabor a río
Más allá de la pesca, Cayastá ofrece un combo irresistible: recorridos históricos por las ruinas, paseos náuticos, observación de aves, fotografía de naturaleza y gastronomía típica. La clásica fritanga en la orilla, con pescado fresco recién salido del río, es parte del ritual que completa la experiencia. Todo en un entorno donde la flora y fauna autóctonas se muestran en estado casi puro.
Para quienes buscan un plan diferente dentro del calendario anual de pesca en el litoral, Cayastá aparece como una opción para agendar. Combina tradición, tranquilidad y grandes posibilidades deportivas en un mismo destino.
Servicios:
- Milton Medina – Guía de pesca. Tel.: (03405) 408039. Facebook.
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