Un dramático e inesperado accidente aeroespacial capturó la atención de la comunidad científica internacional: un cohete comercial Laga Marga 7A de origen chino sufrió una violenta explosión tan solo 85 segundos de su lanzamiento desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, ubicado en el desierto de Badain Jaran, en la Mongolia Interior, en el noroeste de China.
Según informó la agencia estatal de noticias Xinhua, si bien los primeros instantes del ascenso vertical se desarrollaron siguiendo los parámetros normales establecidos previamente por el centro operativo, al alcanzar la altitud crítica los sistemas informáticos de tierra detectaron una pérdida brutal de presión hidráulica, lo que provocó una desestabilización inmediata del chasis que derivó en la posterior y espectacular bola de fuego.

La nave de gran porte transportaba al sofisticado satélite de telecomunicaciones Zhongxing-4B que quedó completamente destruido tras la espectacular e inesperada detonación. Las impactantes imágenes del siniestro captadas por los testigos locales inundaron rápidamente las redes sociales de todo el planeta.
Cohete comercial Laga Marga 7A: explosión imprevista
Las fuerzas de seguridad civiles desplegaron de inmediato un riguroso operativo de contención en las inmediaciones del predio y, si bien los restos encendidos del cohete desintegrado cayeron de forma dispersa sobre una amplia región montañosa que se encontraba deshabitada, el fuerte impacto de los componentes de titanio y el combustible remanente provocaron pequeños focos de incendios forestales sobre la maleza del lugar.

Las brigadas de bomberos locales trabajaron intensamente durante varias horas consecutivas para lograr controlar las llamas del sector rural, en tanto que los equipos de emergencia confirmaron que no se registraron víctimas fatales ni heridos entre la población civil cercana.

Según explicaron los responsables de la misión, este preocupante fracaso comercial representa un duro revés económico para las ambiciones espaciales del dinámico sector privado de China, en tanto que, si bien durante los últimos meses la empresa desarrolladora del vector venía cosechando una exitosa seguidilla de vuelos experimentales, la pérdida total del equipamiento satelital obliga a la corporación a suspender temporalmente todo su calendario de lanzamientos previstos.
A pesar de la gravedad del siniestro, las autoridades chinas ratificaron su total respaldo a los programas de desarrollo al afirmar que este tipo de anomalías críticas forman parte del proceso de aprendizaje de la compleja tecnología de propulsión. Por su parte, los peritos informaron que analizarán minuciosamente los datos de la telemetría rescatada para intentar identificar el componente exacto que falló para evitar eventos similares en el futuro cercano.
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