Yacanto en MTB. Foto: Weekend.

AVENTURA

Córdoba: otras huellas para descubrir Yacanto en MTB

La opción de recorrer las sierras de Córdoba con alforjas en la MTB suma dificultad y contribuye a tener mayor libertad en el camino. Una travesía con paradas para conocer el lugar, hacer fotos y disfrutar del panorama. Por Gustavo González.

La localidad de Santa Rosa de Calamuchita es un interesante centro turístico con todos los servicios, desde alojamientos boutique a modestos hospedajes, y una ciudad que vive el día de verano en sus balnearios de río cristalino. Al anochecer, el centro vibra con variedad de restaurantes, sitios de entretenimiento y venta de productos regionales.

Esta población es una de las posibles puertas de entrada al Valle de Calamuchita y desde allí iniciamos una vuelta de cicloturismo que incluyó caminos de ripio  poco transitados, vados, bosques, vistas al embalse y a las sierras grandes.

Un circuito que atraviesa un paisaje agreste y cambiante, y que la modalidad de mountain bike con alforjas permite vivir de cerca. Porque su ritmo armoniza con lo que se va cruzando en el camino: árboles y pastizales alimentados por arroyos, aves amigables y curiosos zorritos, sierras y valles que parecen infinitos, lentas subidas y bajadas inesperadas. La vuelta que proponemos se completa en tres días de pedaleo, que aquellos que estén bien entrenados o viajen con menos carga podrían hacerlos en dos intensos días.

Día 1:  Santa Rosa – Umepay

Partimos siguiendo el río Santa Rosa en dirección Sur (1 en el mapa) y a unos 4 km nos encontramos con las ruinas del antiguo Calicanto Jesuita (2), atracción digna de recorrer por sus senderos que en bicicleta resultan algo técnicos. Se trata de un puente-acueducto construido en piedra y ladrillo que formaba parte de un sistema de riego para las huertas de la estancia jesuita San Ignacio (siglo XVIII). 

Luego tomamos el camino provincial hacia Amboy y, tras un desvío a la derecha, comenzamos un lento ascenso por un camino ancho en muy buenas condiciones hasta la Planta de Reciclaje (3). Aquí comienza una hermosa huella boscosa con ejemplares nativos de algarrobo, chañar, tala, quebracho blanco y colorado, entre otras especies, que son clave para la fauna local y además dan sombra a los cicloturistas.

Descanso con colación en la orilla del río Amboy (4) y a seguir. Las pendientes crecen y el recorrido alcanza una línea de torres de alta tensión provenientes del embalse, hasta un encuentro de caminos que funciona como mirador panorámico (5) donde se aprecia la inmensidad del lugar y las primeras vistas del Embalse Cerro Pelado.

De pronto, una bajada adrenalítica de 200 m de desnivel. Curva y contra curva cerrada, y algunas piedras sueltas nos obligan a prestar mucha atención hasta llegar al espejo de agua de este embalse, conocido por la visibilidad de su paisaje subacuático que resulta ideal para buceo; y donde también se practican pesca deportiva, kayakismo y canotaje.

Se cruza un río afluente, con un remanso que invita a una pausa necesaria para disponerse a las subidas que vendrán en los siguientes 10 km, donde varias veces tuvimos que caminar por su pendiente empinada y terreno pedregoso o arenoso. Además, atravesamos cinco vados pedaleando –que con lluvias recientes se hubiera complicado–, y entonces sí arribamos al hostel de montaña (7) en la zona de Umepay para un merecido descanso.

Este primer tramo de la vuelta (en el mapa marcado de azul) es de moderado a exigente, hay que tener precaución en las bajadas y paciencia en las subidas. Todo el camino de 47 km es de tierra consolidado, con desnivel positivo de 1.000 m y negativo de 500. Y lo hicimos en 6 horas contando las paradas para ingerir algún energético, sacar fotos, descansar brevemente a la orilla de un río e hidratarnos.

Día 2:  Umepay – Villa Yacanto

Habíamos llegado al hostel Kuntur al anochecer y recién a la mañana siguiente pudimos apreciarlo, bellamente ubicado dentro de un bosque autóctono con arroyitos y una cascada cercana, aprovechamos para reponer energías, estirar el cuerpo y reacondicionar las bicicletas con ajustes y lubricación. Esta zona es conocida como Umepay (en lengua comechingón “visto desde lo alto”), pertenece a la comuna de Yacanto y está desarrollando una comunidad sustentable con métodos de bioconstrucción. 

Saliendo del hospedaje, la senda subía y a los dos duros kilómetros ya estábamos en el cruce con el camino a El Durazno –que tomamos a la derecha (2)–, no sin antes hacer una parada técnica en un mágico resto bar donde nos hidratamos, esta vez con limonada bien fría. Porque la idea más que llegar a una meta es disfrutar del camino, ir descubriendo lugares, naturaleza en estado puro, modos de vida y ser parte de todo eso.

A continuación, la ruta transcurre por el filo de las sierras y la vista es excelente, hacia el Valle de Calamuchita con sus pinares y de fondo las Sierras Grandes. El plan original era pasar la tarde en El Durazno y bañarnos en Los Cajones, pero el desvío con su extensa bajada de 3 km (que luego deberíamos subir) nos hizo cambiar de opinión y seguimos directo a Villa Yacanto (6).

Preferimos reservar fuerzas para los próximos días de travesía –casi todo en subida– y llegar con más tiempo para comprar comida, ver el sol poniéndose sobre las Sierras Grandes mate mediante y cocinar la cena en el quincho de las cabañas.

El segundo tramo (marcado de rojo) fueron sólo de 16 km de ripio, con dificultad de baja a moderada, y que en llano podría hacerse en una hora… pero con los desniveles de las sierras todo cambia –y más estando cargados– por lo cual tuvimos varias veces que caminar empujando la bici, demorando unas 3 horas, más la parada en el bar.

Día 3: V. Yacanto - Santa Rosa

Bien descansados, desde Yacanto encaramos pedaleando la larga subida que lleva al cerro Linderos y de ahí al Champaquí. Para completar esta Vuelta de Yacanto y cerrar el circuito, la mejor opción es tomar la Ruta Provincial 228 que, en un tercer tramo (marcado en violeta) de 30 km casi todo en bajada, lleva al centro de Santa Rosa. Cabe aclarar que no posee banquina asfaltada.

¿Esta vuelta podría hacerse en dos días? Sí, uniendo el segundo y el tercer tramo, que juntos suman 46 km, en su mayoría por asfalto y en bajada. Pero a nosotros nos gusta ir transitando despacio, conectar con el entorno y poder llevar lo necesario para gozar del camino.

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