No todos los días aparecen gigantes de este tamaño en las costas de Inglaterra. Una tripulación pesquera británica protagonizó una jornada extraordinaria al capturar y desembarcar dos atunes rojos del Atlántico de más de 300 kg, en días consecutivos, en el puerto de Whitby. El hecho adquiere todavía mayor relevancia porque la especie llevaba casi 90 años sin registrarse en este histórico puerto del noreste inglés. De acuerdo con los registros citados por Earth.com, el primer ejemplar descargado allí desde 1939 habría sido uno de los protagonistas de esta particular secuencia de capturas.

El primer atún alcanzó aproximadamente 339 kg, mientras que el segundo llegó a los 320 kg. Además, ambos fueron capturados con apenas un día de diferencia, algo que generó sorpresa entre pescadores y especialistas de la región.


Una semana detrás de los gigantes
La tripulación del barco Dominator-A llevaba alrededor de una semana buscando estos grandes depredadores en aguas británicas. Finalmente, el esfuerzo tuvo recompensa y aparecieron dos ejemplares de dimensiones excepcionales. Clive Easton, integrante de la tripulación, contó que hubo una gran expectativa cuando consiguieron subir el primero a bordo. Y es que manipular un pez de más de 300 kg supone un enorme desafío, tanto por su peso como por las dimensiones y la fuerza del animal. Sin embargo, la sorpresa no terminó allí. Al día siguiente apareció un segundo ejemplar, lo que transformó una captura extraordinaria en un acontecimiento todavía más llamativo para la zona.

Whitby y la historia de los grandes atunes rojos
El regreso del atún rojo también recupera una parte de la historia pesquera de Yorkshire. Durante la década de 1930, estos enormes peces, conocidos localmente como “tunny”, habían convertido a esta región costera en un reconocido destino para la pesca deportiva de grandes especies. Incluso, en 1933 se registró en Whitby un ejemplar de unos 386 kg, una marca que permite dimensionar el tamaño que podían alcanzar estos peces en aquellas aguas. No obstante, con el paso de las décadas la situación cambió. La población de atunes rojos disminuyó de manera considerable y, hacia mediados del siglo XX, su presencia en las aguas británicas se había vuelto prácticamente excepcional.


Por eso, las capturas actuales no solo sorprenden por el tamaño de los peces, sino también por el regreso de un gran depredador que durante décadas había dejado de frecuentar estas costas.
¿Por qué volvieron los atunes rojos?
El atún rojo del Atlántico es uno de los grandes depredadores del océano y puede realizar desplazamientos de miles de kilómetros en busca de alimento. En aguas del Reino Unido, estos peces encuentran una importante fuente de alimentación en especies como el arenque y el espadín, peces grasos que forman grandes concentraciones y que resultan fundamentales para sostener a depredadores de gran tamaño.
Según estudios del Centro de Ciencia, Medio Ambiente, Pesca y Acuicultura del Reino Unido (Cefas), los atunes rojos pueden encontrarse en la región entre mayo y enero, aunque su abundancia suele incrementarse especialmente entre agosto y octubre. En este sentido, el biólogo marino Joe Redfern vinculó el regreso de estos gigantes con la recuperación de las poblaciones de arenque en el área. Sin embargo, la explicación no sería tan sencilla. Investigaciones científicas señalan que el fenómeno puede estar relacionado con una combinación de factores, entre ellos las medidas de conservación, las condiciones ambientales del mar y la disponibilidad de alimento.
Aunque las dos capturas representan una señal llamativa, los especialistas advierten que la aparición de algunos ejemplares no alcanza para confirmar por sí sola una recuperación completa del ecosistema del mar del Norte. De todos modos, el regreso de estos peces gigantes constituye un dato de enorme interés para la comunidad pesquera y científica. El atún rojo ocupa un lugar destacado dentro de los grandes depredadores marinos y su presencia puede aportar información sobre los cambios que están ocurriendo en el ecosistema. Así, casi nueve décadas después de los últimos registros habituales en Whitby, dos atunes rojos de 339 y 320 kilos volvieron a poner a los gigantes del mar en el centro de la escena.
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