Hay señales de la naturaleza que los pescadores aprenden a interpretar con el paso de los años. “Cuando florecen los aromos, arriban los tiburones”, suelen repetir aquellos aficionados que siguen de cerca la temporada de estos grandes habitantes del océano Atlántico. Y, una vez más, la tradición parece cumplirse. Con la llegada de los primeros días de septiembre, los escualos comenzaron a mostrarse frente a las costas de San Clemente del Tuyú, confirmando un inicio de temporada que entusiasma a los seguidores de una de las modalidades más impactantes de la pesca deportiva.

Entre las especies que ya comenzaron a aparecer se encuentra el gatopardo, uno de los que habitualmente prolonga su presencia durante buena parte de la temporada y que, por estos días, empezó a regalar las primeras grandes emociones.


Las primeras señales llegaron durante agosto
Como viene ocurriendo en las últimas temporadas, uno de los primeros mensajes llegó de Román Guianone, reconocido caster y apasionado por la pesca pesada. Promediando agosto comenzaron los primeros intentos desde las playas de San Clemente, buscando las primeras corridas. Los resultados no tardaron en aparecer.
El martes 1 de septiembre, la rompiente de San Clemente del Tuyú, más precisamente hacia el sector de Punta Rasa, fue escenario de una jornada extraordinaria dedicada exclusivamente a estos grandes cazadores marinos. En esta oportunidad, la pesca estuvo protagonizada por Alejandro Guillermo, Ignacio “Nacho” Anaya y Cardenal Pescador, quienes encontraron una actividad prácticamente importante. Los números hablan por sí solos: durante la jornada contabilizaron 12 corridas y lograron concretar 10 capturas, una efectividad que alimenta las expectativas de cara a los próximos meses. El éxito de la salida es evidente en las fotos, hasta dos ejemplares pescados al mismo tiempo es el fiel reflejo del buen pique.


Nos decía Román, que la tecnología volvió a convertirse en una aliada fundamental. Mediante la utilización de un dron, los pescadores pudieron depositar los aparejos aproximadamente entre 250 y 350 m de la costa, alcanzando sectores donde habitualmente transitan los grandes escualos. Este sistema permite colocar la carnada a una distancia imposible de alcanzar únicamente mediante el lanzamiento tradicional y, al mismo tiempo, elegir con mayor precisión el sector donde quedará trabajando el aparejo.
Durante la salida se utilizaron distintas alternativas de carnada. Lisas y calamares formaron parte del menú, aunque hubo una opción que se destacó claramente por encima del resto. La carpa fue la carnada que mostró mayor efectividad, generando buena parte de las corridas registradas durante la jornada. Así, entre largas esperas, corridas violentas y combates que pusieron a prueba los equipos, los pescadores consiguieron completar una salida difícil de olvidar y que confirma el excelente comienzo de septiembre.

Pesca, marcado y devolución inmediata
Tal como acostumbra este grupo de pescadores, los tiburones son manipulados durante el menor tiempo posible y rápidamente devueltos al mar. Además, los ejemplares son marcados con dispositivos destinados al proyecto “Conservar Tiburones en Argentina”, una iniciativa que permite obtener información a partir de eventuales recapturas y aportar datos sobre estos animales. De esta manera, la satisfacción de concretar la captura se combina con otro objetivo: colaborar con la conservación y el conocimiento de los grandes tiburones que recorren las costas argentinas.

El comienzo de la temporada abre grandes expectativas entre quienes practican esta modalidad. Sin embargo, resulta fundamental recordar las regulaciones que protegen a los grandes escualos costeros. Especies como el escalandrún, bacota, gatopardo, cazón y tiburón martillo se encuentran alcanzadas por medidas específicas de conservación, por lo que los pescadores deben cumplir con las disposiciones vigentes y realizar la devolución correspondiente. En consecuencia, la captura debe estar acompañada de una manipulación responsable y una devolución lo más rápida posible, reduciendo al mínimo el tiempo que el animal permanece fuera del agua. Precisamente, ese cambio de mentalidad permitió que en los últimos años creciera entre muchos aficionados la práctica de disfrutar de estos gigantes sin que la captura represente necesariamente la muerte del ejemplar.

Todavía queda mucha temporada por delante. Sin embargo, las primeras experiencias en San Clemente del Tuyú y Punta Rasa resultan más que alentadoras. Así, mientras los aromos empiezan a florecer, las grandes cañas vuelven a ocupar un lugar privilegiado sobre las playas bonaerenses.
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Los tiburones ya están nuevamente frente a San Clemente y, si este comienzo sirve como anticipo, todo indica que los pescadores pueden estar ante otra gran temporada.



























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