La pesca furtiva sigue siendo una problemática vigente en distintos puntos del país, sin distinguir estaciones ni regiones. En los últimos días, controles realizados en Chubut y Salta permitieron detectar maniobras ilegales que afectan de manera directa al recurso ictícola y al equilibrio de los ecosistemas acuáticos.
Uno de los procedimientos tuvo lugar el domingo 20 de abril en el sector de Laguna Escondida, en la localidad de Cholila, donde personal de control sorprendió a tres hombres pescando sin autorización y con ejemplares prohibidos. Durante la inspección, se constató que ninguno de los involucrados contaba con el permiso correspondiente. Como resultado, se procedió al secuestro de equipos completos de pesca, entre ellos cañas, reels, anzuelos, plomadas, señuelos, cuchillos y mochilas. Además, se decomisaron varios ejemplares de trucha fontinalis, especie cuya captura está regulada en esa región.
Siguiendo la normativa vigente, los peces fueron incinerados en el lugar, mientras que las actuaciones quedaron a disposición de la autoridad competente, reforzando el mensaje de tolerancia cero hacia la pesca ilegal en ambientes patagónicos.
Al norte: redes ilegales y riesgo ambiental
En paralelo, un episodio de similares características encendió la alarma en el norte del país, más precisamente en el Dique Cabra Corral. Allí, pescadores que navegaban en un catamarán detectaron una red clandestina de más de 200 metros de largo, que terminó enganchándose en la embarcación.
El uso de este tipo de artes está terminantemente prohibido en ríos y diques de la provincia, debido a su alto impacto negativo. Estas redes generan una captura indiscriminada de peces, afectando tanto a especies autóctonas como a ejemplares juveniles, lo que compromete seriamente la sustentabilidad del recurso. Además del daño ambiental, la presencia de estructuras de gran tamaño representa un riesgo concreto para la navegación, pudiendo provocar accidentes en embarcaciones que operan dentro del marco legal.

Los pescadores no dudaron en alzar su voz y denunciaron que a ellos se les exigen decenas de requisitos, mientras que las redes clandestinas "son algo de todos los días". Además, advirtieron que la Policía solo cuenta con una lancha para vigilar todo el dique.
Controles que buscan frenar el impacto
Estos casos reflejan la importancia de los operativos de fiscalización en zonas sensibles, donde la presión sobre el recurso ictícola es constante. En este contexto, las autoridades reiteran la necesidad de respetar las reglamentaciones, contar con los permisos habilitantes y adoptar prácticas responsables como la pesca con devolución, fundamentales para preservar los ecosistemas y garantizar la continuidad de la actividad.
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