A solo 80 km al norte de la capital santafesina por la Ruta Provincial 1, Cayastá alterna historia y pesca deportiva con paisajes exuberantes. Islas serpenteadas por arroyos, lagunas y ríos enmarcan a un pueblo donde Juan de Garay dio origen a la primera fundación de Santa Fe.

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A la vera del río San Javier, se presenta como un pueblo tranquilo de pescadores, con calles de arena y costumbres que perduran a través del tiempo. Su impactante belleza natural, con una destacada flora y fauna, lo convierten en un escenario ideal tanto para el descanso como para la actividad piscatoria.

Un destino que gana protagonismo
En los últimos años, Cayastá ha ganado adeptos y es cada vez más visitada por pescadores deportivos atraídos por la multiplicidad de pesqueros y especies. La posibilidad de lograr variada de excelente calidad durante todo el año se complementa con la presencia de dorados y surubíes de distintos portes. Gracias a la riqueza natural de la región, es posible practicar todos los estilos: desde pesca con señuelos artificiales hasta modalidades con carnada natural en todas sus variantes.

Milton Medina, referente local y guía de pesca, destacó los resultados del último fin de semana, con muy buenas salidas que dejaron sensaciones positivas. En cursos interiores, donde el agua se mostró más clara, se registraron importantes capturas de amarillos, además de la posibilidad de tentar algún dorado que superó los 5 kg, en zonas de correderas. En el río Paraná, en cambio, el agua se presenta más turbia, lo que dificulta la pesca del dorado. Sin embargo, la variada sigue rindiendo, con presencia de patíes, armados y cachorros que responden bien al garete.
Además, durante el fin de semana se concretaron dos surubíes de gran porte, con ejemplares de 12 y 14 kg, junto a numerosas capturas de cachorros más chicos.

Lo que viene en la temporada
De cara a las próximas semanas, las perspectivas son alentadoras. Se espera que el río Paraná comience a aclararse hacia mediados de mayo, lo que potenciará la pesca de dorados tanto con baitcasting, spinning y fly. El propio Medina ya tuvo algunos resultados con mosca, logrando capturas interesantes, aunque el mejor momento llegará cuando las condiciones del agua acompañen.

Cayastá no es solo un destino de pesca. También ofrece recorridos históricos por sus ruinas, paseos náuticos, observación de aves y fotografía de naturaleza. La gastronomía es otro de sus grandes atractivos: la clásica fritanga a la orilla del río, con pescado fresco, forma parte de un ritual que completa la experiencia y que posiciona, sin dudas, a este destino como una gran alternativa a la hora de pensar en una salida de pesca al litoral.
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