La provincia de Entre Ríos acaba de poner en marcha una ambiciosa estrategia ambiental orientada a mitigar uno de los problemas más graves para su biodiversidad. A través de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas, se unió a un programa de cooperación con la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada, cuyo objetivo central es implementar un relevamiento sistemático y georreferenciado sobre la mortandad de animales en los accidentes viales.
"Esta alianza surge ante la urgencia de proteger a las especies nativas que se ven obligadas a desplazarse de forma frecuente. El convenio proveerá insumos clave para planificar futuras obras que reduzcan los incidentes y mejoren la conectividad biológica", señalaron desde el gobierno provincial.

Los registros preliminares indican que mamíferos medianos como el carpincho, el zorro gris, el aguará popé y la comadreja sobrellevan el mayor impacto. Estas especies, junto a diversos reptiles y aves de monte, cruzan el asfalto forzadas por la fragmentación de sus hábitats naturales. La construcción de infraestructura vial altera sus territorios ancestrales, transformando, así, a los caminos tradicionales en trampas mortales cuando los animales buscan alimento.
Atropellamiento de fauna: flagelo preocupante
El relevamiento se llevará a cabo mediante una aplicación móvil de acceso libre que facilitará la recopilación colaborativa de la información. Los conductores, guardaparques, científicos y vecinos que transiten habitualmente las rutas podrán registrar de forma inmediata la ubicación exacta de los casos detectados. El software registrará las coordenadas geográficas, el día, la hora y las características de la especie afectada para conformar una base abierta, en tano que, gracias a este mapa digital, los biólogos podrán comprender la dinámica de los accidentes de manera más integral.
A partir de los resultados obtenidos, las autoridades correspondientes comenzarán a diseñar e implementar obras específicas de infraestructura vial adaptada. Entre las medidas de mitigación previstas se encuentran la instalación de cercados perimetrales especiales, pasafaunas subterráneos y ecoductos elevados. También se colocarán reductores físicos de velocidad, radares automáticos y cartelería informativa que alerte sobre la presencia de animales sueltos. Estas obras complementarias buscan obligar a los conductores a disminuir la velocidad en las zonas de mayor riesgo biológico. La adaptación de los caminos existentes es vital para que las rutas dejen de ser un peligro para la fauna.

Finalmente, el esfuerzo local se integrará de manera directa al sistema nacional de monitoreo para fortalecer las bases de datos abiertas de Argentina. "Esta articulación interinstitucional entre universidades, organismos estatales y organizaciones no gubernamentales permitirán mejorar las normativas de planificación del transporte. Los conductores juegan un rol fundamental al respetar las velocidades máximas indicadas para evitar colisiones. La conservación de la riqueza natural entrerriana exige un compromiso conjunto entre la tecnología aplicada y la prudencia de quienes manejan diariamente", concluyeron las autoridades entrerrianas.
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