La emblemática organización ambientalista Aves Argentinas acaba de alcanzar un hito histórico al cumplir sus primeros y promisorios 110 años de vida institucional activa. Fundada originalmente bajo el nombre de Sociedad Ornitológica del Plata el 28 de julio de 1916, hoy se consolida como la entidad de conservación más antigua de la región. Así, aquella hermosa y ambiciosa visión inicial de un grupo de científicos y naturalistas en el Museo Nacional de Historia Natural se transformó en una estructura federal indispensable.
A lo largo de estas 11décadas de trayectoria, la asociación civil ha motorizado la creación de numerosas áreas protegidas. Su incansable labor científica y territorial incluye el monitoreo biológico y la recría de especies críticamente amenazadas. Además, cientos de proyectos icónicos resguardan la supervivencia de animales nativos como el tordo amarillo, el macá tobiano y el cardenal amarillo. Estas iniciativas estratégicas defienden ecosistemas vitales que van desde el Gran Chaco hasta los humedales marinos.

Aves Argentinas: más de un siglo de hitos históricos
Además, la vasta y rica cronología de esta ONG ambientalista atesora grandes hitos que forjaron la identidad conservacionista del país. En 1917, apenas un año después de su creación, lanzaron la emblemática revista científica El Hornero, publicación que continúa vigente. Posteriormente, en 1928, impulsaron la histórica votación popular que consagró al laborioso hornero como el Ave Nacional, en tanto que, en agosto de 1982, instauraron oficialmente el 5 de octubre como el Día Nacional del Ave.

"En un país donde los desafíos ambientales suelen superar la disponibilidad de recursos, elegimos hacer conservación pragmática, eficiente y profundamente anclada en nuestro territorio. La conservación funciona cuando se la piensa con rigor técnico, con visión de largo plazo y con apertura al diálogo, demostrando que una Argentina que produce y conserva es posible y necesaria", afirma Hernán Casañas, director ejecutivo de Aves Argentinas.

Hoy, el corazón operativo de Aves Argentinas, que tiene su sede en el barrio porteño de San Cristóbal, radica en su masiva comunidad compuesta por más de 3.000 socios plenos. A este valioso soporte se suman unos 500 voluntarios y el despliegue federal de 90 Clubes de Observación.

Asimismo, la destacada Escuela Argentina de Naturalistas capacita anualmente a un millar de nuevos intérpretes ambientales. Este entramado humano garantiza el éxito de cada programa técnico implementado en las distintas provincias. Con un legado que cruza tres siglos, la entidad mira al futuro reforzando alianzas con científicos y productores. Su premisa central demuestra que el desarrollo productivo nacional y la preservación ecológica son metas perfectamente compatibles.
Por último, aprovechando este nuevo aniversario, la ONG volvió a invitar, de forma abierta, a toda la sociedad civil a sumarse activamente a sus filas. De esta manera, la Argentina celebra más de un siglo defendiendo el vuelo libre y su amplio, variado y por demás valioso patrimonio natural.
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