Uno de los principales riesgos de la operación era que la rotenona abandonase los lagos y alcanzase el curso fluvial situado aguas abajo. De haber ocurrido, la sustancia podría haber afectado a peces ajenos al objetivo de la intervención. Foto: Parc Natural de l’Alt Pirineu

Uno de los principales riesgos de la operación era que la rotenona abandonase los lagos y alcanzase el curso fluvial situado aguas abajo. De haber ocurrido, la sustancia podría haber afectado a peces ajenos al objetivo de la intervención. Foto: Parc Natural de l’Alt Pirineu

RESTAURACIÓN DE ECOSISTEMAS

Un pez invasor alteraba dos lagos del Pirineo: usaron un ictiocida y lograron erradicarlo por completo

La experiencia se realizó en dos lagos de Cataluña, donde el piscardo había provocado importantes alteraciones ambientales. Diez meses después de aplicar rotenona, los científicos confirmaron la desaparición del pez y detectaron el regreso de anfibios e invertebrados.

Por Jorge Virgilio

A simple vista puede resultar una medida extrema: aplicar un ictiocida en las aguas de dos lagos de alta montaña para eliminar todos los ejemplares de una especie de pez. Sin embargo, la experiencia desarrollada en el Pirineo catalán tenía un objetivo muy concreto: recuperar ecosistemas que habían sido profundamente alterados por la introducción de fauna que originalmente no estaba presente allí.

Casi diez meses después de la intervención, los primeros resultados son contundentes. El piscardo (Phoxinus spp.) fue eliminado completamente de Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix, dos lagos situados en el Parque Natural del Alt Pirineu, en Cataluña. Además, los investigadores comprobaron una notable recuperación de la transparencia del agua y de la biodiversidad, mientras que volvieron a detectarse anfibios e invertebrados que no aparecían en los relevamientos realizados desde el inicio de los primeros programas de seguimiento, en 2014.

Cómo llegó el pez invasor a los lagos del Pirineo

La presencia del piscardo en los lagos pirenaicos está directamente relacionada con la actividad pesquera. Según explicaron los responsables del proyecto, su introducción se produjo accidentalmente a partir de su utilización como cebo vivo para la pesca recreativa de la trucha. Con el paso del tiempo, el pequeño pez encontró condiciones apropiadas para reproducirse y expandirse. Precisamente, su elevada capacidad de adaptación terminó convirtiéndolo en un serio problema para ambientes que originalmente carecían de peces.

La introducción de especies ictícolas es considerada una de las principales causas de pérdida de biodiversidad en los lagos de alta montaña. En particular, el piscardo altera las redes tróficas y afecta especialmente a pequeños organismos acuáticos y anfibios, ya que puede alimentarse de sus puestas y modificar las condiciones necesarias para su reproducción. Por ese motivo, eliminarlo pasó a ser una de las alternativas consideradas para recuperar estos ecosistemas.

Rotenona: qué sustancia utilizaron para exterminar al pez invasor

La intervención se realizó en septiembre de 2025 como parte del proyecto europeo LIFE RESQUE ALPYR. Para concretarla se recurrió a la rotenona, un ictiocida natural biodegradable obtenido de las raíces de plantas pertenecientes a la familia Fabaceae. El objetivo era doble. Por un lado, se buscaba erradicar completamente al piscardo. Por otro, la prueba permitiría generar información científica sobre la eficacia y seguridad de la rotenona como herramienta para restaurar lagos de alta montaña. No se trataba, de todas maneras, de la primera experiencia de este tipo en la región. En septiembre de 2024 ya se había realizado otra prueba piloto en el lago de Manhèra, situado en la Val d’Aran. Posteriormente llegó el turno de Tres Estanys del Mig y Tres Estanys de Baix, donde los resultados obtenidos hasta el momento confirmaron el cumplimiento del objetivo principal: no quedaron ejemplares de piscardo en los ambientes tratados.

¿Cuánto tiempo permaneció la rotenona en el agua?

Uno de los aspectos centrales del estudio fue determinar qué sucedía con el producto una vez aplicado. Según explicó Barend L. van Drooge, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), el seguimiento permitió comprobar que la rotenona se degradó a la velocidad inicialmente prevista. De acuerdo con los resultados, la vida media del producto fue de entre 10 y 20 días, circunstancia que redujo su permanencia en el ambiente acuático. Además, el monitoreo arrojó otro dato relevante: no se detectaron rastros de rotenona en el río situado aguas abajo de los lagos tratados. De esta manera, los investigadores determinaron que el producto permaneció confinado dentro del área donde se desarrolló la intervención y no se dispersó hacia cursos de agua externos.

Los anfibios volvieron después de diez años

Más allá de la eliminación del pez invasor, uno de los resultados que más interés genera está relacionado con la respuesta del propio ecosistema. Los muestreos efectuados diez meses después del tratamiento mostraron una mejora importante en la transparencia del agua, pero también comenzaron a revelar cambios biológicos. En particular, volvieron a registrarse anfibios e invertebrados, dos grupos especialmente sensibles a los efectos ocasionados por la presencia del piscardo. El dato adquiere mayor relevancia porque estos organismos no habían sido detectados desde que comenzaron los primeros programas de seguimiento, en 2014.

En Tres Estanys del Mig, previamente se habían desarrollado trabajos mediante redes, trampas y pesca eléctrica. Estas técnicas permitieron mantener bajo control la cantidad de peces durante varios años, aunque no consiguieron eliminar completamente la población. Precisamente, esa dificultad constituye uno de los mayores desafíos cuando una especie invasora consigue establecerse y reproducirse en un ecosistema. La experiencia con rotenona, en cambio, consiguió la erradicación completa del piscardo tanto en Tres Estanys del Mig como en Tres Estanys de Baix, según los controles efectuados hasta el momento.

A pesar de los resultados positivos, los científicos advierten que eliminar al pez invasor no significa que el ecosistema esté completamente recuperado. La restauración de un ambiente de alta montaña requiere tiempo. Por esa razón, los trabajos de monitoreo continuarán durante los próximos años con el propósito de determinar cómo evolucionan las comunidades biológicas y si se recuperan progresivamente los procesos ecológicos naturales.

La actuación fue coordinada y ejecutada por Sorelló, Estudis al Medi Aquàtic, S.L. y la Associació La Sorellona, bajo supervisión científica del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). Además, contó con el apoyo del Parque Natural del Alt Pirineu y Forestal Catalana. Así, los resultados obtenidos en estos lagos aportan una nueva experiencia para evaluar hasta qué punto la eliminación de peces introducidos puede permitir la recuperación de ecosistemas acuáticos de alta montaña. Los primeros indicios son alentadores, aunque serán los relevamientos de los próximos años los que permitan establecer el verdadero alcance de la restauración.

En esta Nota