Una caminata por la costa de Berisso terminó convirtiéndose en un importante aporte para la ciencia argentina. Diego Sebastián Alfonso, de apenas 15 años, encontró un extraño pez sobre la orilla de la Playa Municipal de Berisso, lo filmó cuidadosamente y, antes de retirarse, lo devolvió al agua.
Ese gesto, que para muchos podría haber pasado inadvertido, terminó despertando el interés de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), quienes confirmaron que se trataba de una lamprea (Geotria macrostoma), una especie extremadamente poco frecuente en las aguas del Río de la Plata. Como reconocimiento por su valioso aporte, el joven recibió un homenaje por parte de los científicos, quienes le entregaron un diploma, un libro sobre los peces de la laguna de Chascomús y una orden de compra en una casa de pesca.
Un fósil viviente con más historia que los dinosaurios
La lamprea es considerada uno de los vertebrados más antiguos que aún habitan el planeta. Su linaje apareció mucho antes que los dinosaurios y logró sobrevivir a varias extinciones masivas, razón por la cual los especialistas la consideran un auténtico "fósil viviente". Aunque a simple vista recuerda a una anguila, posee características muy diferentes.

No tiene mandíbulas y su boca adopta la forma de un disco succionador recubierto por pequeños dientes córneos. Gracias a esa estructura puede adherirse al cuerpo de otros peces y alimentarse de sangre y fluidos corporales, motivo por el cual popularmente recibe el nombre de "vampiro de mar". En Argentina también es conocida como "bandera argentina", debido a la coloración azulada y plateada que adquiere durante su etapa reproductiva en los ríos patagónicos.


De acuerdo con investigaciones realizadas por especialistas del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus-CENPAT-CONICET) y del Museo Argentino de Ciencias Naturales, apenas existen ocho registros históricos documentados entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX en el Río de la Plata, a los que ahora se suma este nuevo ejemplar hallado en Berisso. La aparición de un nuevo ejemplar después de tantos años vuelve a despertar interrogantes sobre la distribución de la especie en el estuario.
Una de las hipótesis planteadas por la investigadora Carla Riva Rossi, especialista en lampreas del CENPAT-CONICET, es que el ejemplar haya llegado adherido a otro animal marino durante sus migraciones. Ballenas, salmones e incluso grandes peces oceánicos pueden transportar ocasionalmente estos animales, permitiendo que aparezcan muy lejos de su distribución habitual. Por el momento, los científicos consideran que se trata de una presencia ocasional y no de una población establecida en el Río de la Plata.
Un pez con un ciclo de vida fascinante
Las lampreas desarrollan un ciclo biológico muy diferente al de la mayoría de los peces. Durante los primeros años de vida permanecen enterradas en fondos barrosos de agua dulce, donde viven como larvas durante aproximadamente cinco años. Una vez completado ese desarrollo, migran hacia el mar para iniciar su etapa parasitaria. Más allá de su aspecto llamativo, las lampreas cumplen un importante rol como indicadores ambientales. Los fondos deben estar libres de contaminación, con buena oxigenación y temperaturas adecuadas, condiciones indispensables para que puedan sobrevivir durante varios años enterradas en el sedimento.
Los ejemplares adultos suelen medir entre 40 y 60 cm, aunque algunos individuos pueden alcanzar los 80 cm. Su característica más llamativa es la boca circular, equipada con numerosos dientes y una lengua que funciona como un pistón, permitiéndoles adherirse a peces, tiburones, lobos marinos e incluso ballenas.
El aporte de pescadores y vecinos resulta clave
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo fue la actitud del joven pescador. En lugar de retirar el ejemplar, decidió filmarlo y devolverlo al agua, permitiendo que posteriormente pudiera ser identificado por los especialistas. El video llegó al biólogo Tomás Maiztegui, del Laboratorio de Peces del Instituto de Limnología "Raúl Ringuelet" (ILPLA), quien destacó la importancia del registro.
A partir de este descubrimiento, los investigadores continuarán recorriendo distintos sectores del Río de la Plata para intentar detectar nuevos ejemplares o encontrar evidencias que permitan conocer mejor la distribución actual de esta especie. Muchas veces, una fotografía, un video o un simple aviso pueden transformarse en información científica de enorme importancia para comprender mejor la biodiversidad del Río de la Plata y contribuir a la conservación de especies tan enigmáticas como la lamprea.
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