El Golfo San Matías es uno de los ambientes más ricos del Atlántico sur. Allí se han registrado 12 especies de tiburones y 19 especies de rayas, lo que confirma la enorme diversidad de peces cartilaginosos en la región. Dentro de ese ecosistema, el tiburón bacota cumple un rol clave como depredador tope, ayudando a mantener el equilibrio natural de las poblaciones marinas. Foto: Imagen creada con IA

El Golfo San Matías es uno de los ambientes más ricos del Atlántico sur. Allí se han registrado 12 especies de tiburones y 19 especies de rayas, lo que confirma la enorme diversidad de peces cartilaginosos en la región. Dentro de ese ecosistema, el tiburón bacota cumple un rol clave como depredador tope, ayudando a mantener el equilibrio natural de las poblaciones marinas. Foto: Daniel Console

El Golfo San Matías es uno de los ambientes más ricos del Atlántico sur. Allí se han registrado 12 especies de tiburones y 19 especies de rayas, lo que confirma la enorme diversidad de peces cartilaginosos en la región. Dentro de ese ecosistema, el tiburón bacota cumple un rol clave como depredador tope, ayudando a mantener el equilibrio natural de las poblaciones marinas. Foto: Daniel Console

El Golfo San Matías es uno de los ambientes más ricos del Atlántico sur. Allí se han registrado 12 especies de tiburones y 19 especies de rayas, lo que confirma la enorme diversidad de peces cartilaginosos en la región. Dentro de ese ecosistema, el tiburón bacota cumple un rol clave como depredador tope, ayudando a mantener el equilibrio natural de las poblaciones marinas. Foto: Imagen creada con IA

RÍO NEGRO

Un espectáculo inédito en el mar Argentino: más de 100 tiburones bacota frente a Las Grutas

Un drone captó un fenómeno pocas veces documentado en el Atlántico sur: un centenar de escualos nadando juntos frente a las costas de Río Negro. Científicos del CONICET destacaron su rareza y explicaron qué puede significar para el conocimiento y la conservación de esta especie.

Por Daniel Console

Un fenómeno pocas veces observado en el mar Argentino quedó registrado en la costa de Río Negro, donde un drone captó imágenes de más de 100 tiburones bacota desplazándose juntos bajo la superficie del agua.

El avistamiento ocurrió en el Golfo San Matías, en cercanías de Las Grutas y San Antonio Oeste, y fue documentado por el piloto de drone Maximiliano Facundo Cartes Salas. Las imágenes muestran un verdadero “cardumen” de escualos avanzando en grupo, una escena tan impactante como inusual para esta región del Atlántico sur. El material no tardó en llegar a manos de científicos y especialistas, quienes coincidieron en que se trata de uno de los registros más llamativos de la especie en aguas argentinas.

Un gigante del Atlántico sur

El protagonista del avistamiento es el tiburón bacota (Carcharhinus brachyurus), también conocido como tiburón cobrizo. Se trata de un escualo costero de gran tamaño que puede alcanzar hasta tres metros de largo y superar los 100 kg de peso, lo que lo convierte en uno de los grandes trofeos para los pescadores de tiburón desde playa o embarcados.

En el mar Argentino es el representante más común de su género y se distingue fácilmente por su color dorsal bronceado y su silueta poderosa, que lo convierte en uno de los tiburones más emblemáticos de la región. El investigador Alejo Irigoyen, del CONICET en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), explicó la singularidad del registro: “Es inusual y espectacular que hayan logrado filmarlos porque el Mar Argentino tiene aguas turbias. Además, esta especie suele moverse en zonas profundas, por debajo de los cinco o seis metros, por lo que rara vez se la observa desde la superficie”. Según el especialista, la combinación de marea muy baja y excelentes condiciones de visibilidad permitió captar algo que prácticamente nunca se había documentado.

Un cardumen bajo el agua

La concentración de tiburones fue detectada en Bahía de San Antonio, dentro del Golfo San Matías. Desde el aire, las imágenes muestran una especie de “constelación de siluetas” moviéndose en conjunto bajo la superficie. Los especialistas estiman que los animales registrados medían entre 2,5 y 3 m de longitud, con pesos cercanos a los 100 kg.

La bióloga marina Florencia Fernández, integrante del Grupo CONDROS y del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos (CIMAS), destacó la relevancia del material: “Estas imágenes representan un registro muy llamativo y poco común para el Golfo San Matías. Nosotros nos enteramos a partir del aviso de colegas que estaban realizando un censo aéreo de mamíferos marinos”.

¿Por qué se agruparon tantos tiburones?

Para los investigadores, el fenómeno abre numerosas preguntas. Una de las hipótesis más firmes es que se trate de un evento de agregación asociado a la reproducción. “Podría tratarse de un agrupamiento reproductivo que ocurre frente a nuestras costas, aunque todavía no lo sabemos con certeza”, explicó Fernández.

El tiburón bacota tiene un patrón migratorio bien marcado: durante los meses más cálidos del año suele desplazarse hacia el sur del Mar Argentino, aprovechando condiciones favorables de temperatura y disponibilidad de alimento. Sin embargo, la presencia de más de cien ejemplares juntos supera ampliamente los registros previos documentados en la zona.

A nivel global, el bacota está catalogado como especie vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sus poblaciones muestran signos de disminución debido a la presión pesquera. El propio Cartes Salas lo explicó en sus redes sociales: “Una hembra de bacota tarda casi 20 años en tener su primera cría. Su crecimiento es tan lento que cualquier pérdida hoy puede tardar un cuarto de siglo en recuperarse”. Datos del Proyecto Arrecife, iniciativa científica del CESIMAR-CONICET dedicada al estudio de tiburones patagónicos, indican que la abundancia de bacotas en aguas argentinas podría estar disminuyendo entre un 13 % y un 29 % anual.

Los especialistas también remarcaron que el tiburón bacota no representa peligro para las personas. De hecho, en Argentina nunca se registró un ataque de esta especie a humanos.

Un ecosistema marino de enorme riqueza

El Golfo San Matías es uno de los ambientes más ricos del Atlántico sur. Allí se han registrado 12 especies de tiburones y 19 de rayas, lo que confirma la enorme diversidad de peces cartilaginosos en la región. Dentro de ese ecosistema, el tiburón bacota cumple un rol clave como depredador tope, ayudando a mantener el equilibrio natural de las poblaciones marinas.

Gracias al uso de nuevas tecnologías como los drones, los científicos ahora pueden documentar fenómenos que antes pasaban completamente desapercibidos.

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