El informe, publicado en la revista científica Hydrobiologia, destaca que factores como el desarrollo económico, el comercio, la acuicultura, la pesca recreativa y el movimiento ornamental de especies favorecieron el aumento de introducciones. Foto: El Períodico
El informe, publicado en la revista científica Hydrobiologia, destaca que factores como el desarrollo económico, el comercio, la acuicultura, la pesca recreativa y el movimiento ornamental de especies favorecieron el aumento de introducciones. Foto: El Períodico
El informe, publicado en la revista científica Hydrobiologia, destaca que factores como el desarrollo económico, el comercio, la acuicultura, la pesca recreativa y el movimiento ornamental de especies favorecieron el aumento de introducciones. Foto: El Períodico
Peces foráneos fuera de control: el fenómeno que preocupa a científicos y pescadores deportivos
Un estudio internacional encendió las alarmas sobre el crecimiento sin precedentes de peces invasores en ríos, lagos y humedales de la región mediterránea. Ya se registraron 151 especies no nativas, de las cuales 106 están plenamente establecidas, con España entre los países más afectados.
Por Jorge Virgilio
La expansión de especies exóticas en ambientes acuáticos continentales se convirtió en una de las mayores preocupaciones ecológicas de las últimas décadas. Un reciente estudio internacional reveló que en los países mediterráneos ya existen 151 especies de peces no nativas, una cifra alarmante que confirma la magnitud del problema en ríos, lagos, humedales y estuarios.
De ese total, 106 especies ya están claramente establecidas, lo que significa que lograron reproducirse con éxito en estado silvestre y forman poblaciones autosuficientes, algo que vuelve extremadamente difícil —y costoso— cualquier intento de erradicación.
Según la investigación, España se ubica entre los países más afectados, junto con Italia, Francia, Bosnia y Herzegovina y Croacia. Los especialistas advierten que esta situación no solo representa una crisis ambiental, sino también un desafío para actividades vinculadas a la pesca deportiva, la conservación y la gestión de recursos hídricos.
El informe, publicado en la revista científica Hydrobiologia, destaca que factores como el desarrollo económico, el comercio, la acuicultura, la pesca recreativa y el movimiento ornamental de especies favorecieron el aumento de introducciones. Es decir, a mayor actividad humana, mayor riesgo biológico.
Las especies invasoras más extendidas
Entre las especies más exitosas en su expansión aparecen tres nombres que preocupan especialmente:
- Gambusia (Gambusia holbrooki): presente en 21 países
- Carpa común (Cyprinus carpio): establecida en 20 naciones
- Percasol (Lepomis gibbosus): expandido en 16 países
Muchas de estas especies fueron introducidas de forma intencional para pesca recreativa, acuicultura o control biológico, pero con el tiempo se transformaron en competidores agresivos para peces autóctonos. Para el pescador deportivo, este fenómeno no es un dato menor. La introducción de peces invasores puede modificar por completo un ecosistema, alterando cadenas tróficas, desplazando especies tradicionales y cambiando la calidad de pesca de numerosos ambientes. En términos prácticos, esto puede traducirse en la disminución o desaparición de especies emblemáticas, afectando pesqueros históricos y deteriorando ambientes clave.
Cambio climático: el gran potenciador
Los investigadores advierten que el calentamiento global podría empeorar aún más el escenario. El aumento de temperatura favorece especialmente a especies invasoras adaptadas a aguas cálidas, ampliando su rango de expansión y acelerando colonizaciones. De esta forma, el Mediterráneo podría convertirse en un escenario aún más vulnerable durante las próximas décadas.
Los expertos coinciden en que la única estrategia realmente efectiva es evitar nuevas introducciones. Una vez establecida una especie invasora, eliminarla suele ser casi imposible. Por eso, el estudio recomienda protocolos estrictos de bioseguridad, controles más severos sobre acuicultura y comercio ornamental, monitoreo intensivo en ambientes acuáticos. detección temprana y respuesta rápida, junto a cooperación internacional entre países afectados.
Aunque el estudio se centra en el Mediterráneo, sus conclusiones tienen eco global. En Sudamérica, y particularmente en Argentina, numerosas especies introducidas también generan debates en torno a su impacto ambiental y su relación con la pesca deportiva. Eso preocupa, porque cuando un ecosistema cambia de forma irreversible, no solo pierden los peces nativos: también pierde la pesca.
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