La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas. Foto: Diego Fernández

BUEN MOMENTO

Laguna de Los Padres: pejerreyes robustos y una pesca que exigió paciencia

Justo en el último fin de semana antes del período de veda en la provincia, la pesca de embarcado mostró ejemplares de excelente calidad, aunque con un comportamiento particularmente difícil a la hora de alimentarse.

Por Diego Fernández

En Mar del Plata, pensando en pesca no todo es muelle, playa y espigones de piedra. También está, entre las sierras, la Laguna de Los Padres, un ámbito que volvió a entregar una jornada de pesca de pejerrey de muy buena calidad. La salida, realizada en bote desde el CRECIM (Complejo Recreativo de Empleados de Comercio “Islas Malvinas”), permitió encontrar ejemplares muy robustos, todos por encima de la medida y con algunos peces de excelente porte.

El nivel de agua de la laguna es actualmente muy bueno, aunque algunos sectores presentan cierta suciedad. La pesca se concentró entre los palos 1000 y 1500 de la pista de remo, sobre la costa de las barrancas ubicadas debajo del Museo “José Hernández”, trabajando entre 1,50 y 2 m de profundidad.

El principal desafío estuvo en la forma de comer del pejerrey. Aun utilizando equipos ultralivianos y líneas sin plomada, se produjeron innumerables piques que no pudieron concretarse. El pescado no estaba acardumado y realizaba pasadas por el sector, obligando a esperar y, cuando la actividad disminuía, desplazar el bote apenas unos metros para volver a encontrarlo.

La mojarra fue la carnada utilizada, mientras que las mejores respuestas llegaron con líneas chiripá, de dos boyas y tipo X15. También resultó importante el empleo de anzuelos grandes, una alternativa que permitió seleccionar mejor el tamaño de las capturas. Entre los acompañantes habituales de esta pesca aparecieron los dientudos, aunque en esta oportunidad sorprendieron por su tamaño, con ejemplares realmente enormes.

La luna llena pareció aportar lo suyo: el pejerrey se mostró algo aletargado y con menor capacidad de pelea, por lo que hubo que afinar la estrategia para conseguir una buena cantidad de capturas.

El dato final resultó especialmente significativo. Al eviscerar los pejerreyes, aproximadamente ocho de cada diez ejemplares eran hembras, muchas de ellas con huevas ya maduras y próximas al desove. El panorama biológico confirma que la veda que comienza este 1 de septiembre (y se extenderá hasta el 1 de diciembre) llega en un momento adecuado para proteger a la especie durante una etapa clave de su ciclo reproductivo.

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