Los primeros salmones en ser sacados a tierra de cada uno de los ríos asturianos, que se celebraba haciendo repicar las campanas de las iglesias de las localidades ribereñas -de ahí que se le denomine campanos-, son los únicos que se pueden comercializar, ya que la normativa vigente prohíbe su venta. Foto: La Voz de Asturias
Ninguno de los cientos de pescadores que se acercaron a las riberas de los ríos logró capturar el campanu, el primer ejemplar de cada campaña, que este año se ha iniciado con un día con cielos encapotados y el caudal más alto de lo habitual. Foto: La Voz de Galicia
Ninguno de los cientos de pescadores que se acercaron a las riberas de los ríos logró capturar el campanu, el primer ejemplar de cada campaña, que este año se ha iniciado con un día con cielos encapotados y el caudal más alto de lo habitual. Foto: La Voz de Galicia
Decepción total: sin capturas y con ríos en condiciones, el “campanu” sigue ausente
El inicio de la temporada de pesca del salmón en Asturias no tuvo ningún ejemplar capturado en los primeros días hábiles. Con ríos en buenas condiciones, una temporada que se abrió más tarde y con menores cupos, crece la preocupación entre pescadores y autoridades por el marcado declive de la especie.
Por Jorge Virgilio
El comienzo de la temporada de pesca del salmón en Asturias dejó un escenario inesperado y preocupante: no se registró ninguna captura en los dos primeros días habilitados, algo que encendió las alarmas entre pescadores, autoridades y organizadores de eventos tradicionales.
El emblemático “campanu”, nombre que recibe el primer salmón capturado en la temporada, sigue sin aparecer. Su ausencia no solo representa un golpe simbólico, sino también económico, ya que su tradicional subasta —que suele superar los 10.000 euros e incluso acercarse a los 20.000— no pudo realizarse.
Subastas suspendidas y expectativa latente
Las localidades de Cornellana, sobre el río Narcea, y Cangas de Onís, en el río Sella, esperaban disputar nuevamente la tradicional puja por el primer ejemplar. Sin embargo, la falta de capturas obligó a postergar los eventos previstos. Cabe recordar que en Asturias está prohibida la venta de salmón, salvo en el caso excepcional del primer pez capturado en cada uno de los cinco ríos salmoneros: Narcea, Sella, Cares, Eo y Esva. Esto convierte al “campanu” en una pieza única, tanto desde lo cultural como desde lo comercial.
Desde la organización de la feria Asturpesca, que se celebra en el Monasterio de Cornellana, señalaron que la subasta podría realizarse en los próximos días si aparece el esperado ejemplar y se mantiene el interés de los pujadores, entre los que ya había una veintena de restaurantes inscriptos.
Un declive que ya no se puede ocultar
Más allá del retraso del “campanu”, lo que realmente preocupa es la ausencia total de salmones en los ríos, a pesar de que presentan un caudal ideal para la pesca.
“Hace veinte años, con estas condiciones, se hubieran capturado entre ocho y diez salmones en un día”, explicó el experimentado pescador Carlos Álvarez, quien en 2022 obtuvo el “campanu de Asturias”. Hoy, en cambio, el contador sigue en cero. Este fenómeno no es aislado. En 2025 ya se había registrado el “campanu” más tardío de la historia, capturado recién tras cuatro días hábiles de pesca.
Menos pescadores, más restricciones
El contexto se vuelve aún más complejo con un escenario de mayores restricciones y menor participación. Este año, más de 5.200 pescadores cuentan con licencia, un 8% menos que el año anterior, pero el cupo total se redujo a 154 ejemplares, una caída significativa. Cada pescador podrá capturar solo dos salmones por temporada, y únicamente uno con muerte. Las 154 piezas significan un 75 por ciento menos que en la anterior campaña que tuvo 620 peces. Esto se debe al descenso de la población adulta de la especie que se observa en los cauces asturianos y la consiguiente merma de capturas.
Estas medidas buscan preservar una especie que muestra signos evidentes de retroceso. Sin embargo, no todos coinciden en su efectividad. Mientras desde el gobierno aseguran que responden a la realidad de una disminución sostenida de capturas, otros sectores sostienen que el problema va más allá de la presión de pesca.
Un dato que refleja la crisis
Las cifras son contundentes: en la segunda mitad del siglo XX se registraban más de 5.000 salmones por temporada, mientras que en 2001 se alcanzaban los 2.800 ejemplares. En contraste, el último año marcó un mínimo histórico con apenas 130 salmones precintados.
Un futuro incierto para un símbolo de la pesca
La falta del “campanu” en el arranque de temporada no es solo una anécdota: es el reflejo de una crisis profunda en la población de salmón atlántico. Mientras se espera la primera captura, crece la incertidumbre sobre el futuro de una actividad que combina tradición, economía y cultura.
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