Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Foto: Gustavo Sedó

PESCA DE PLAYA

De Mar del Plata a Bahía Rosas: 750 kilómetros detrás del pejerrey corno

Cada invierno, este destino se transforma en uno de los mejores escenarios del país para la pesca de la especie. Un grupo de aficionados marplatenses volvió a comprobarlo con capturas excepcionales, mareas ideales y una experiencia que ya se convirtió en tradición.

Por Jorge Virgilio

La pesca del pejerrey corno despierta una verdadera pasión entre miles de aficionados. Cada invierno, cuando comienzan a aparecer los primeros ejemplares, muchos pescadores organizan largas travesías con un único objetivo: encontrarse con este combativo y apreciado pez de mar. Durante años, los pescadores de Mar del Plata encontraron excelentes respuestas en sus playas. Sin embargo, la realidad cambió y el tradicional "colita amarilla" comenzó a mostrarse cada vez con menor frecuencia. Ante este panorama, los aficionados empezaron a ampliar horizontes, recorriendo mayores distancias para encontrar pesqueros rendidores.

Entre todos los destinos que fueron ganando protagonismo, hay uno que se consolidó como una referencia obligada: Bahía Rosas, en la provincia de Río Negro. También conocida por los lugareños como La Ensenada o Los Tamariscos, esta bahía se convirtió en un verdadero imán para quienes buscan una pesca abundante y constante de pejerreyes cornos.

Una tradición marplatense que se renueva cada año

Uno de los grupos que mantiene viva esta costumbre es el del Club de Pesca Santa Teresita de Mar del Plata. Desde hace varios años organizan viajes a la zona, impulsados por los excelentes resultados que suelen obtener y por una especie que escasea en las costas marplatenses. En esta oportunidad, el viaje surgió casi de manera improvisada. Las buenas condiciones previstas de marea y clima generaron entusiasmo entre los pescadores. 

Inicialmente, la salida contaba con 16 participantes. Sin embargo, los pronósticos anunciaban fuertes vientos del sur, un escenario complicado para Bahía Rosas. Ese cuadrante impacta de frente sobre la bahía, genera un mar muy movido y dificulta notablemente la pesca desde la costa. La incertidumbre provocó que muchos desistieran del viaje y reorganizaran sus planes. Pero cuando las condiciones mejoraron, cuatro pescadores decidieron seguir adelante. Gustavo Sedo, José Luis Méndez, Alberto Tito Gurmandi y Diego Castorina cargaron los equipos y emprendieron los más de 750 km que separan Mar del Plata de este reconocido pesquero rionegrino.

Dos jornadas espectaculares de pesca

La apuesta resultó más que acertada. Durante tres días aprovecharon mareas favorables y encontraron la respuesta que habían ido a buscar. Según explicó Sedo, cuando la marea comienza a bajar, el pejerrey abandona la zona y la actividad prácticamente desaparece. Por eso, las horas de máxima creciente resultan determinantes. Los resultados hablaron por sí solos.

El primer día lograron alrededor de 200 pejerreyes cornos, mientras que en la segunda jornada sumaron unas 270 capturas, números que reflejan el excelente momento que atraviesa el pesquero. Ambas jornadas se desarrollaron en Bahía Rosas, donde el pique fue tan intenso que atrajo a numerosos pescadores de la región. Con la faena asegurada y más que conformes con los resultados obtenidos, decidieron dedicar la tercera jornada a explorar otros ambientes.

El Espigón, una alternativa para buscar róbalos

El último día eligieron pescar en El Espigón, un reconocido sector ubicado cerca del balneario El Cóndor. Allí buscaron principalmente róbalos y escamudos, una especie de baboso de piedra muy apreciada por quienes frecuentan estas costas. Las condiciones del agua eran menos favorables que en Bahía Rosas, aunque igualmente lograron capturar alrededor de 40 pejerreyes y un robalo, suficiente para cerrar la excursión con saldo ampliamente positivo. Respecto de las carnadas, los pescadores destacaron el rendimiento del camarón, el magrú y también de las tiras obtenidas del propio pejerrey fileteado, que mostraron una gran efectividad durante las jornadas de pesca.

Para quienes planean visitar la región, El Cóndor aparece como una excelente alternativa para alojarse. Aunque durante el invierno la actividad turística disminuye considerablemente, cuenta con servicios básicos indispensables para los visitantes. Actualmente dispone de almacén y estación de servicio, dos aspectos muy valorados por quienes recorren largas distancias para pescar. Desde allí se accede fácilmente a varios pesqueros destacados de la costa rionegrina:

  • Bahía Rosas, a unos 50 km, combinando mitad de asfalto y otro tanto de ripio en buenas condiciones.
  • El Espigón, a aproximadamente 20 km.
  • La Lobería, a unos 25 km.
  • Bajada de Echandi, a unos 75 km.
  • Bahía Creek, a cerca de 100 km.

Un viaje que siempre vale la pena

Para quienes visitan por primera vez estos escenarios patagónicos, el trayecto suele estar cargado de expectativas. Las largas horas de ruta se llenan de preguntas, estrategias y sueños de capturas memorables. Sin embargo, para los integrantes de este grupo marplatense la historia es diferente. Ellos ya conocen el potencial de Bahía Rosas y saben que allí los espera una de las experiencias más emocionantes. La satisfacción fue tan grande que ni siquiera habían terminado de guardar los equipos cuando ya comenzaron a planificar la próxima salida. Y, fieles a la tradición, confirmaron que el próximo 13 de junio volverán a emprender el viaje. Como se dice, para no perder la costumbre. 

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