Las clínicas de fly casting ya alcanzaron localidades como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Caviahue, Picún Leufú, Loncopué, además de distintos puntos del Alto Neuquén, la Comarca, la Región Confluencia y el centro de la provincia. Foto: Jorge Virgilio

Las clínicas de fly casting ya alcanzaron localidades como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Caviahue, Picún Leufú, Loncopué, además de distintos puntos del Alto Neuquén, la Comarca, la Región Confluencia y el centro de la provincia. Foto: Jorge Virgilio

Las clínicas de fly casting ya alcanzaron localidades como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Caviahue, Picún Leufú, Loncopué, además de distintos puntos del Alto Neuquén, la Comarca, la Región Confluencia y el centro de la provincia. Foto: Jorge Virgilio

Las clínicas de fly casting ya alcanzaron localidades como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Caviahue, Picún Leufú, Loncopué, además de distintos puntos del Alto Neuquén, la Comarca, la Región Confluencia y el centro de la provincia. Foto: Jorge Virgilio

NEUQUÉN

Cuando el río se vuelve maestro: aprender fly casting en la Patagonia profunda

En los paisajes silenciosos del sur la pesca con mosca se convierte en una herramienta de aprendizaje, inclusión y pertenencia, capaz de cambiar la forma en que una comunidad mira a su propio río.

Por Jorge Virgilio

En la Patagonia profunda, aprender fly casting no se limita a dominar una técnica. Es, ante todo, un ejercicio de observación y respeto. Entre montañas, senderos y pueblos que crecen abrazados al agua, la pesca con mosca se enseña como una forma de estar en el entorno, de leer el río y comprender sus tiempos. 

Ese camino pedagógico tiene un nombre propio: Nicolás Barros, instructor certificado por la Asociación Argentina de Pesca con Mosca y la reconocida Mel Krieger School. Junto a su equipo, y con el acompañamiento de la Secretaría de Deportes de Neuquén y el impulso del Ministerio de Juventudes, Deporte y Cultura, Barros recorre la provincia con una premisa clara: Pescar con mosca no es un lujo, es una posibilidad. Las clínicas de fly casting ya alcanzaron localidades como Andacollo, Varvarco, Las Ovejas, Manzano Amargo, Caviahue, Picún Leufú, Loncopué, además de distintos puntos del Alto Neuquén, la Comarca, la Región Confluencia y el centro provincial. En cada uno de estos lugares se enseña la técnica con rigurosidad, pero también se siembra algo más profundo: una forma distinta de habitar el paisaje, de comprender que el río no es solo un recurso ni un fondo escénico, sino parte de la identidad local.

¿Qué es el fly casting?

El fly casting es la técnica de lanzamiento utilizada en la pesca con mosca, donde se impulsa una línea con peso propio mediante una caña flexible, para presentar una mosca de manera precisa y controlada. A diferencia de otras modalidades de pesca, el peso no está en el señuelo, sino en la línea, lo que exige coordinación, ritmo y eficiencia en el movimiento del brazo y la caña. “El objetivo no es solo lanzar bien —explica Barros—, sino hacerlo en sintonía con los principios de cuidado que hacen de Neuquén uno de los grandes destinos del país para la pesca deportiva y recreativa”.

El día que el río dejó de ser solo un ruido

En una de las primeras clínicas realizadas en el norte neuquino, el equipo se encontró con un grupo de chicos de una escuela rural. El río pasaba a menos de 500 metros del aula. Lo escuchaban todos los días. Habían crecido viéndolo. Pero nadie les había enseñado qué significaba estar con el río. Entre ellos estaba Joaquín, de unos 14 años. Tímido, retraído, confesó que nunca había sostenido una caña, ni de mosca ni de spinning. Cuando finalmente logró su primer lanzamiento limpio y vio la línea volar como un lazo de seda sobre el agua, levantó la vista y dijo algo que quedó grabado en todos: “Yo pensé que esto era solo para los turistas.” Ese día, Joaquín no solo aprendió una técnica. Aprendió que el río también era suyo.

Capacitar en pesca con mosca es, en este contexto, una forma concreta de inclusión. No se trata solo de aprender a lanzar, sino de recuperar el vínculo con el entorno, generar oportunidades, fortalecer la identidad local y, en muchos casos, abrir una puerta laboral ligada al turismo, la guía o la educación ambiental. “El saber transforma cuando llega a quienes nunca fueron invitados”, resume Barros.
Mujeres, río y nuevos espacios

Otro de los momentos más significativos ocurrió en Picún Leufú, durante una clínica pensada exclusivamente para mujeres. Más de 36 participantes formaron parte de una jornada que dejó huella, no solo por lo técnico, sino por lo simbólico: un espacio seguro, colectivo y de descubrimiento. “La visibilidad de las mujeres en la pesca con mosca es clave para construir espacios más justos y diversos. No se trata solo de equidad, sino de transformar una práctica históricamente masculina en una experiencia colectiva y compartida”, destaca el instructor.

En cada línea que vuela sobre el agua hay una historia en movimiento. El fly casting se convierte así en un puente entre personas y paisaje, una herramienta para recuperar algo esencial: la relación con lo natural, con la tierra, con lo que siempre estuvo ahí, esperando ser mirado de otra manera. Neuquén ya ocupa un lugar destacado en el mapa de la pesca deportiva argentina. Pero en sus rincones más alejados está ocurriendo algo todavía más valioso: un movimiento silencioso que invita a escuchar, respetar y pertenecer. Porque cuando el río deja de ser solo paisaje, se convierte en maestro.

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