Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Un manatí fue rescatado y devuelto al mar en Sea World. Foto: United Parks.
Un manatí fue rescatado y devuelto al mar en Sea World. Foto: United Parks.
Un manatí fue rescatado y devuelto al mar en Sea World. Foto: United Parks.
Un manatí fue rescatado y devuelto al mar en Sea World. Foto: United Parks.
Un manatí fue rescatado y devuelto al mar en Sea World. Foto: United Parks.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Sea World es un ecosistema de rescate y cuidado de las especies. Foto: SeaWorld.
Así trabajan en Sea World para rescatar y cuidar a las especies marinas
Hablamos con Gisele Montaño, directora de Sostenibilidad de Especies en United Parks & Resorts. Y revela cómo el trabajo entre bastidores -desde la genética hasta los cuidados geriátricos- busca crear "memorias afectivas" en los niños para salvar el futuro del planeta.
Por Patricia Daniele
Por detrás de la espectacularidad de los parques de Orlando, existe un mundo de precisión científica y ética profesional que pocos visitantes llegan a dimensionar. En Sea World, por ejemplo, la veterinaria Gisele Montaño supervisa la salud de los animales y gestiona su futuro: "Mi trabajo es el manejo de la sostenibilidad de las especies", explica durante una entrevista exclusiva en su paso por Buenos Aires. Esto implica desde trazar árboles genealógicos para evitar la consanguineidad en la reproducción de una especie, hasta coordinar traslados entre parques para mantener una diversidad genética que sirva como reservorio para las poblaciones en vida libre. Ella trabaja para United Parks and Resorts, entre cuyas propiedades se encuentran los tres Sea World estadounidenses.
Para Montaño (nacida en Brasil y criada en México, que actualmente vive en Orlando) la gestión de estas poblaciones se rige por estándares internacionales estrictos. "Pertenecemos a la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA), que certifica solo a instituciones con cuidados excelentes tras inspecciones rigurosas cada cinco años. El objetivo es mantener una diversidad genética del 90 % en los próximos 100 años", detalla. Bajo este plan, los animales se tratan como una sola gran población mundial: "Si un zoológico tiene sólo dos individuos, terminaría habiendo problemas genéticos. Por eso, nos coordinamos para enviar a un ejemplar de aquí para allá, asegurando que esa especie pueda salvar a sus pares en peligro de extinción en el futuro".
El desafío intelectual y el refuerzo positivo
Ante la pregunta sobre las presentaciones con orcas y delfines que se hacen en el parque, Montaño es clara: el enfoque ha evolucionado hacia el refuerzo positivo y el estímulo psicológico. "Los animales no son obligados; si no quieren participar, no lo hacen. El show es importante porque es un reto intelectual para ellos, pero el entrenamiento médico va mucho más allá". Gisele describe cómo colaboran voluntariamente en sus propios chequeos: presentan sus aletas para muestras de sangre, abren la boca para revisiones dentales o se quedan quietos para un ultrasonido. "No hay punición ni castigo si no lo hacen. El condicionamiento operante con refuerzo positivo significa que, si no realizan la conducta, igual reciben su pescado. El show les brinda la posibilidad de nadar a gran velocidad o saltar, algo que beneficia su fisiología, pero la base de todo es la relación de confianza con el entrenador".
Gisele Montaño durante una disertación.
Gisele Montaño durante una disertación.
SeaWorld se ha transformado en una de las organizaciones de rescate más importantes del mundo, especialmente en la Florida con los manatíes. Para Montaño, el papel de los acuarios modernos es triple: conservación, investigación y educación, según la experta que integra el plantel de la compañía estos serían sus mayores retos:
- Rescate y Rehabilitación: "Ayudamos a la población en vida libre rehabilitando animales heridos y soltándolos nuevamente. Invertimos en el ahora para mitigar daños ya hechos".
- Memoria Afectiva: "Los niños hoy tienen pocas oportunidades de estar en la naturaleza. Ver, oler y conectar con un animal crea una emoción que se graba de por vida. Invertimos en esos niños para que crezcan y tomen decisiones responsables para el planeta".
- Investigación: SeaWorld funciona como un laboratorio vivo. "Hacemos investigación con nuestros animales y también en vida libre; generamos conocimiento que es imposible obtener de otra manera".
Geriatría y el derecho a una muerte digna
Uno de los puntos más conmovedores de la labor de Montaño es el cuidado de los animales geriátricos. En la naturaleza, un animal anciano que no puede cazar muere rápidamente; en SeaWorld vive décadas adicionales gracias a una medicina preventiva de vanguardia. "Hacemos adaptaciones para su vejez: ponemos rampas en los hábitats, bajamos el nivel del agua y les damos tratamientos de acupuntura o láser para la artritis. Muchos de nuestros pingüinos, por ejemplo, tienen su tratamiento láser regular", cuenta Gisele.
Incluso, el final de la vida se maneja con una sensibilidad extrema. "Tenemos un comité de bienestar animal que analiza la calidad de vida. Si hay un sufrimiento crónico y la medicina ya no puede hacer nada, decidimos la eutanasia bajo protocolos estrictos para que sea lo menos traumático posible". Este proceso incluye un cuidado especial para el personal: "Los cuidadores pasan 30 o 40 años con un animal; son familia. Por eso, el protocolo ofrece apoyo de terapeutas y psicólogos para ayudarlos a transitar ese duelo".
A pesar de haber soñado con trabajar en la selva en su Brasil natal, Gisele siente que el mar fue un regalo: "Acepto trabajar con animales acuáticos con mucha gratitud; es un mundo aparte". Sin embargo, recuerda que no hace falta ser veterinaria para proteger el océano: "Uno puede ser administrador, fotógrafo o periodista y ayudar. Hay infinitas maneras de proteger la vida marina: desde donar a organizaciones hasta limpiar una playa. Todos podemos ser responsables de nuestro planeta".
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