Este nuevo descubrimiento aporta información clave sobre la ecología de uno de los peces más impresionantes del país y refuerza la necesidad de proteger los ambientes acuáticos del Paraná, un ecosistema fundamental para la biodiversidad argentina y para miles de pescadores deportivos que disfrutan de sus recursos de manera responsable. Foto: Luis Lucifora (INALI)
Este nuevo descubrimiento aporta información clave sobre la ecología de uno de los peces más impresionantes del país y refuerza la necesidad de proteger los ambientes acuáticos del Paraná, un ecosistema fundamental para la biodiversidad argentina y para miles de pescadores deportivos que disfrutan de sus recursos de manera responsable. Foto: Luis Lucifora (INALI)
Histórico: una raya de agua dulce realizó el desplazamiento más largo jamás registrado
Un estudio del INALI (CONICET-UNL) registró el movimiento más extenso conocido para una raya de agua dulce. El ejemplar recorrió al menos 170 kilómetros en el río Paraná, un descubrimiento que cambia lo que se sabía sobre la especie y plantea nuevos desafíos para su conservación.
Por Jorge Virgilio
Un equipo de investigadores argentinos documentó un hecho inédito en los grandes ríos sudamericanos: una raya gigante de agua dulce (Potamotrygon brachyura) recorrió al menos 170 km por el río Paraná, estableciendo el desplazamiento más largo registrado hasta el momento para una especie de raya estrictamente dulceacuícola. El trabajo fue realizado por especialistas del Instituto Nacional de Limnología (INALI-CONICET-UNL) y publicado recientemente en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems.
La protagonista del estudio fue una hembra de raya gigante de agua dulce que medía 74 cm de ancho. El ejemplar fue marcado por investigadores en el bajo Paraná y, 292 días después, apareció nuevamente a unos 170 km de distancia, siguiendo el curso natural del río. Un dato destacado es que tanto la captura inicial como la recaptura fueron realizadas por pescadores recreativos, quienes colaboran activamente con los programas científicos de monitoreo y conservación de especies.
Un descubrimiento que rompe con las teorías previas
Hasta ahora, los estudios disponibles indicaban que las rayas de agua dulce realizaban movimientos relativamente cortos, generalmente inferiores a los 8 km, incluso durante períodos cercanos al año. Sin embargo, este nuevo registro modifica por completo esa visión.
"Nos sorprendió la magnitud del movimiento. Esto muestra que al menos algunas especies, particularmente las de mayor tamaño, pueden desplazarse distancias mucho más extensas de lo que se asumía anteriormente", explicó Diego Martín Vázquez, primer autor de la investigación. La especie estudiada es una de las rayas de agua dulce más grandes del mundo. Los ejemplares adultos pueden alcanzar 1,8 m de ancho y superar los 200 kg de peso, convirtiéndose en uno de los mayores peces de los sistemas fluviales sudamericanos.
Los investigadores sostienen que este hallazgo tiene consecuencias directas para el manejo y la protección de estas especies. Si las rayas gigantes utilizan extensas áreas del sistema fluvial para alimentarse, reproducirse o desplazarse, las medidas de conservación aplicadas únicamente a nivel local podrían resultar insuficientes.
Potamotrygon brachyura se encuentra categorizada como "Vulnerable" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo encargado de evaluar el riesgo de extinción de las especies a nivel mundial. "Si las rayas gigantes se mueven cientos de kilómetros de manera regular, manejar sus poblaciones en sectores aislados probablemente no sea efectivo", señaló Luis Lucifora, coautor del trabajo.
Según el investigador, las futuras estrategias de manejo pesquero y conservación deberían contemplar la coordinación entre distintas jurisdicciones provinciales y abordar la problemática a escala de todo el sistema fluvial.
La importancia de mantener ríos libres y conectados
El estudio también pone en valor una característica fundamental del río Paraná: su conectividad. El bajo Paraná forma parte de uno de los pocos grandes sistemas fluviales de América del Sur que todavía conserva extensos tramos sin represas, permitiendo que especies de gran tamaño puedan realizar desplazamientos naturales de larga distancia.
Los científicos remarcan que preservar esa conectividad no solo beneficia a las rayas gigantes, sino también a otras especies emblemáticas de la denominada megafauna de agua dulce, muchas de las cuales dependen de grandes movimientos para completar sus ciclos biológicos.
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