Resultados preliminares de una investigación desarrollada en ecosistemas acuáticos del Parque Natural Karukinka detectaron mercurio en toda la trama trófica y las mayores concentraciones en truchas introducidas. Foto: Mundo Acuícula
El trabajo, publicado en portales chilenos como Mundo Acuicola, se desarrolla en tres ambientes ubicados dentro del Parque Natural Karukinka: el río Rasmussen, el lago Despreciado y la laguna El Cura. Foto: Weekend
Detectan altas concentraciones de mercurio en truchas de Tierra del Fuego
Los resultados preliminares de una investigación advierten sobre la presencia de mercurio en distintos niveles de la trama trófica y las mayores concentraciones en truchas introducidas. Además, durante los muestreos realizados entre 2023 y 2025 no se registraron peces nativos.
Por Jorge Virgilio
En el extremo sur de Chile, Tierra del Fuego vuelve a ser escenario de una investigación que pone el foco sobre la salud de sus ecosistemas acuáticos. En una región reconocida por sus ambientes naturales y por la baja intervención humana directa, un estudio comenzó a analizar la presencia y acumulación de mercurio en ríos y lagos. Los primeros resultados muestran un dato relevante: el mercurio está presente en diferentes niveles de las tramas tróficas estudiadas y las mayores concentraciones fueron encontradas en truchas introducidas.
El trabajo, publicado en portales chilenos como Mundo Acuicola, se desarrolla en tres ambientes ubicados dentro del Parque Natural Karukinka: el río Rasmussen, el lago Despreciado y la laguna El Cura. Allí se intenta comprender cómo ingresa el mercurio al ecosistema, cómo se moviliza entre los organismos y de qué manera puede aumentar su concentración a medida que avanza por la cadena alimentaria.
La investigación es desarrollada por Francisco Quesada, biólogo, estudiante de doctorado en Medicina de la Conservación de la Universidad Andrés Bello y estudiante del Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Sistemas, IRIS. El estudio, denominado “Mercurio en tramas tróficas en distintos ecosistemas acuáticos de la Patagonia, una aproximación desde lo individual al paisaje”, analiza el proceso conocido como biomagnificación del mercurio.
Precisamente, estos ambientes representan una oportunidad particularmente interesante para estudiar el fenómeno porque se encuentran en una zona con baja influencia directa de actividades humanas que suelen constituir fuentes importantes de este metal, como la minería, los cambios en el uso del suelo, determinadas actividades industriales y la quema de combustibles fósiles. Según explicó Quesada, una de las principales hipótesis es que el metal llega a estos ecosistemas a través del transporte atmosférico y posteriormente se deposita sobre los ambientes acuáticos.
Las truchas, en el nivel superior de la trama trófica
En el río Rasmussen se recolectaron muestras de sedimentos, plantas acuáticas, macroinvertebrados y peces. El objetivo es reconstruir las relaciones alimentarias del ambiente y establecer quién se alimenta de quién. Esto permite determinar cómo el mercurio ingresa a la trama trófica, cómo se desplaza entre los distintos organismos y cómo puede concentrarse en los niveles superiores. En este sistema, la trucha ocupa el lugar de depredador tope, por lo que resulta especialmente importante analizar las concentraciones acumuladas en sus tejidos.
Los resultados preliminares muestran diferencias entre las dos especies estudiadas. En las truchas arcoíris (Oncorhynchus mykiss) se registraron concentraciones de mercurio que oscilaron entre 76,97 y 1117 microgramos por kg, con un promedio de 304 microgramos por kg. En tanto, en la trucha café (Salmo trutta) los valores variaron entre 38,79 y 5909 microgramos por kg, con un promedio de 412 microgramos por kg. Como referencia, los valores utilizados habitualmente por diferentes normativas para establecer límites de mercurio en pescado destinado al consumo humano se encuentran aproximadamente entre 500 y 1000 microgramos por kg, aunque el límite específico depende de la legislación de cada país y del tipo de producto.
El fenómeno no se limita a los peces. Las muestras tomadas en diferentes niveles de la comunidad acuática también registraron presencia de mercurio. En las larvas de libélulas, organismos depredadores dentro de los macroinvertebrados acuáticos y que además forman parte de la alimentación de las truchas, se encontraron concentraciones de entre 48,71 y 239 microgramos por kg, con un promedio de 113 microgramos por kg. Estos resultados permiten observar cómo el mercurio puede estar presente en distintos escalones de la cadena alimentaria. Según Quesada, los niveles registrados en las truchas son menores a los observados en otros sistemas fluviales y lacustres de Chile. Sin embargo, el investigador destaca que el fenómeno también puede observarse en ambientes con poca intervención humana directa.
La otra sorpresa: no aparecen peces nativos
Los muestreos realizados durante 2023, 2024 y 2025 no registraron especies de peces nativas en los ambientes estudiados. Los únicos peces detectados corresponden a dos especies de truchas introducidas: la arcoíris y la café. Este resultado es particularmente relevante porque, además de analizar la contaminación y la dinámica del mercurio, el estudio permite observar cómo la introducción de estas especies puede modificar la estructura de las comunidades acuáticas. “Las truchas se han convertido en el depredador tope”, explicó Quesada, y su presencia podría estar relacionada con cambios en las redes tróficas de estos ambientes.
Durante sus trabajos de campo, Quesada esperaba encontrar al menos algunas especies nativas características de estos ambientes, entre ellas puye, peladilla y lamprea patagónica. Sin embargo, ninguna de ellas fue registrada hasta el momento.
El estudio forma parte del proyecto Fondecyt dirigido por el doctor Gustavo Chiang, investigador principal del Centro IRIS, institución de interés nacional financiada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile a través de ANID. Por ahora, los resultados son preliminares y todavía quedan diferentes etapas por completar. Sin embargo, los datos obtenidos ya permiten observar un escenario complejo: un contaminante capaz de ingresar a ambientes remotos, incorporarse a sus tramas tróficas y alcanzar mayores concentraciones en los grandes depredadores, junto con ecosistemas donde las truchas introducidas son los únicos peces registrados.
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