La historia detrás del descubrimiento comenzó con ejemplares recolectados en arroyos de la región Pampeana, entre ellos cursos de agua de los partidos de General Pueyrredon y Mar Chiquita. Foto: Conicet Mar del Plata

La historia detrás del descubrimiento comenzó con ejemplares recolectados en arroyos de la región Pampeana, entre ellos cursos de agua de los partidos de General Pueyrredon y Mar Chiquita. Foto: Conicet Mar del Plata

La historia detrás del descubrimiento comenzó con ejemplares recolectados en arroyos de la región Pampeana, entre ellos cursos de agua de los partidos de General Pueyrredon y Mar Chiquita. Foto: Conicet Mar del Plata

CIENCIA Y PECES

Descubren una nueva especie de pez en arroyos bonaerenses

Investigadores marplatenses describieron formalmente a una pequeña especie de agua dulce que durante años fue confundida con otra. El hallazgo también plantea la necesidad de revisar estudios previos de ecotoxicología.

Por Jorge Virgilio

Un pequeño pez de los arroyos y lagunas bonaerenses acaba de cambiar el conocimiento científico sobre la biodiversidad de la región Pampeana. Investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras IIMyC, CONICET-UNMdP, describieron formalmente una nueva especie de agua dulce: Cnesterodon pampeanus. El descubrimiento resulta especialmente significativo porque el pez había pasado desapercibido durante años, confundido con otros ejemplares conocidos comúnmente como “madrecita de agua”. Sin embargo, un análisis detallado de sus características morfológicas y genéticas permitió determinar que se trataba de dos especies diferentes que incluso pueden convivir en los mismos ambientes. El trabajo fue realizado por Verónica Taglioretti, María Alejandra Rossin, Manuel Marcial Irigoitia y Juan Tomás Timi, y la descripción científica fue publicada en el Canadian Journal of Zoology.

Un pez que estaba “oculto” entre los conocidos

La historia detrás del descubrimiento comenzó con ejemplares recolectados en arroyos de la región Pampeana, entre ellos cursos de agua de los partidos de General Pueyrredon y Mar Chiquita. Durante mucho tiempo se consideró que en esos ambientes estaba presente una única especie del género Cnesterodon. No obstante, el estudio permitió detectar diferencias consistentes entre determinadas poblaciones.

Los investigadores analizaron características morfológicas, morfométricas y moleculares. Entre los elementos que ayudaron a establecer la diferenciación se encontraron rasgos particulares del gonopodio, una estructura reproductiva de los machos, además de diferencias en otros caracteres externos. Por otra parte, el análisis molecular aportó evidencia independiente. Los estudios con el gen mitocondrial COI permitieron ubicar a los ejemplares de la nueva especie en un grupo genéticamente diferenciado, reforzando la conclusión obtenida mediante el análisis morfológico.

Más de 300 ejemplares bajo la lupa

El reconocimiento de Cnesterodon pampeanus fue posible a partir de un análisis minucioso de una gran cantidad de material. Según la información difundida sobre la investigación, más de 300 ejemplares inicialmente asignados a C. decemmaculatus fueron revisados para determinar si las diferencias observadas respondían a variaciones individuales o si, por el contrario, correspondían a características propias de otra especie. La evidencia terminó inclinándose por esta segunda posibilidad. Así, los investigadores pudieron establecer que determinados rasgos no eran anomalías aisladas, sino características estables que permitían distinguir a la nueva especie de sus congéneres.

La investigación presentada previamente por el equipo también había señalado diferencias en el patrón de coloración, la morfometría y estructuras reproductivas, junto con evidencia molecular compatible con el reconocimiento de una nueva especie.

Uno de los aspectos más llamativos del hallazgo es que la nueva especie no era el objetivo original de la investigación. El grupo trabaja principalmente en el estudio de parásitos de peces y en las relaciones entre estos organismos y las condiciones ambientales. En este caso, el análisis se vinculaba con investigaciones sobre disruptores endocrinos y contaminación ambiental. Precisamente, la necesidad de estudiar con mayor detalle las respuestas biológicas de los peces llevó a profundizar en características morfológicas y genéticas de las poblaciones locales. Ese camino terminó revelando que detrás de lo que parecía ser una única especie había, en realidad, dos.

Un hallazgo que puede cambiar estudios de ecotoxicología

La “madrecita de agua” ha sido utilizada en ensayos de ecotoxicología, por lo que identificar ahora dos especies diferentes plantea interrogantes sobre investigaciones realizadas anteriormente. Si algunos estudios utilizaron ejemplares que fueron identificados como Cnesterodon decemmaculatus pero que en realidad pertenecían a Cnesterodon pampeanus, las respuestas frente a determinados contaminantes podrían no ser directamente comparables. Por eso, los investigadores plantean la necesidad de revisar protocolos y resultados previos y determinar cómo responde cada especie ante diferentes condiciones ambientales. La diferenciación taxonómica permitirá, además, diseñar futuras evaluaciones con una identificación más precisa de los organismos utilizados.

Otro dato de interés es que Cnesterodon pampeanus y C. decemmaculatus pueden encontrarse en simpatría, es decir, compartiendo determinados cursos de agua. Ambas especies están asociadas a ambientes de agua dulce de la región y pueden utilizar sectores con vegetación acuática, que les proporcionan refugio y recursos.

De los parásitos a una nueva especie de pez

Para los científicos involucrados, además, el descubrimiento tuvo un componente particular. Su trayectoria está fuertemente vinculada con la parasitología de peces, por lo que encontrar una especie ictícola desconocida representó un desafío adicional. Ahora, el hallazgo abre nuevas líneas de investigación. El estudio de Cnesterodon pampeanus permitirá profundizar el conocimiento sobre sus parásitos y, eventualmente, analizar si las comunidades parasitarias pueden utilizarse como indicadores de calidad ambiental en los ecosistemas de agua dulce de la región Pampeana.

Así, un pequeño pez que durante años pasó inadvertido terminó aportando una enorme novedad para la ciencia argentina. La identificación de Cnesterodon pampeanus no solo amplía el conocimiento sobre los peces bonaerenses: también obliga a mirar nuevamente algunos ambientes que se creían completamente conocidos.

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