La nueva central se construye sobre el brazo Aña Cuá del río Paraná y contará con tres turbinas de 90 MW cada una, que aportarán 270 MW adicionales al Complejo Hidroeléctrico Yacyretá. Foto: EBY
La nueva central se construye sobre el brazo Aña Cuá del río Paraná y contará con tres turbinas de 90 MW cada una, que aportarán 270 MW adicionales al Complejo Hidroeléctrico Yacyretá. Foto: EBY
Cómo funcionará el “ascensor” para peces que construyen en Aña Cuá
El proyecto hidroeléctrico sumará una innovadora infraestructura destinada a preservar las migraciones de especies como el dorado, el surubí y el sábalo, fundamentales para el equilibrio ecológico del río Paraná.
Por Jorge Virgilio
La construcción de la futura Central Hidroeléctrica Aña Cuá avanza con un doble objetivo: incrementar la producción de energía renovable y fortalecer las medidas de conservación de la biodiversidad en uno de los ríos más importantes de Sudamérica. Entre las obras más destacadas del proyecto se encuentra la incorporación de un Sistema de Transferencia de Peces (STP), una infraestructura especialmente diseñada para permitir que las especies migratorias del río Paraná continúen sus desplazamientos naturales.
La iniciativa toma como punto de partida los más de 30 años de experiencia acumulada en la Central Hidroeléctrica Yacyretá, incorporando nuevas tecnologías y criterios de diseño orientados a mejorar la eficiencia del sistema y ampliar el conocimiento científico sobre las especies que habitan el río.
La nueva central se construye sobre el brazo Aña Cuá del río Paraná y contará con tres turbinas de 90 MW cada una, que aportarán 270 MW adicionales al Complejo Hidroeléctrico Yacyretá. Con esta ampliación se estima un incremento cercano al 10% de la capacidad instalada del complejo, contribuyendo a la generación de energía renovable para Argentina y Paraguay. Sin embargo, junto con la infraestructura energética, el proyecto contempla una serie de medidas ambientales destinadas a minimizar los impactos que este tipo de obras puede generar sobre los ecosistemas acuáticos.
El desafío de las especies migratorias
Las grandes represas modifican el flujo natural de los ríos y generan desniveles que pueden transformarse en barreras para los peces migratorios. En el caso de Aña Cuá, el embalse de Yacyretá opera a una cota máxima de 83,5 m sobre el nivel del mar, mientras que las aguas ubicadas río abajo se encuentran aproximadamente a 59,5 m, creando un desnivel cercano a los 24 m. Para especies emblemáticas como el dorado, el surubí, el sábalo y otras que recorren largas distancias para reproducirse, alimentarse y completar su ciclo biológico, este obstáculo puede afectar seriamente la conectividad ecológica del sistema.
El nuevo Sistema de Transferencia de Peces fue diseñado para facilitar el ascenso de los ejemplares desde aguas abajo hacia el embalse. El proceso comienza mediante canales de atracción especialmente construidos, que generan corrientes capaces de guiar a los peces hacia el ingreso del sistema. Esas vías de entrada ubicadas a distintas profundidades, lleva a los peces hacia un canal de acumulación, donde un carro concentrador equipado con una reja móvil los dirige hacia la cámara de elevación. El corazón del sistema es una canasta elevadora llena de agua, accionada mecánicamente, que permite transportar a los peces desde el nivel inferior del río hasta la cota superior del embalse. Este mecanismo funciona de manera similar a un ascensor, pero diseñado específicamente para minimizar el estrés y garantizar la supervivencia de los ejemplares durante el traslado.
Tras completar el ascenso, los peces son liberados en una Estación Ictícola, donde se podrán realizar tareas de observación, conteo y monitoreo científico. Posteriormente serán conducidos hacia un área de aguas calmas, especialmente diseñada para que recuperen su orientación antes de continuar su migración natural por el Paraná. Estos datos serán fundamentales para evaluar el desempeño del STP y realizar ajustes que permitan optimizar su funcionamiento a lo largo del tiempo.
Un paso importante
La incorporación de este sistema representa uno de los componentes ambientales más relevantes de la obra Aña Cuá. Su implementación busca compatibilizar la generación de energía renovable con la conservación de especies que forman parte del patrimonio natural y pesquero de la cuenca.
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