Los investigadores describen a estos individuos como un "mosaico biológico". Foto: Nature

Poseen características similares al Homo erectus. Foto: Nature

Este hallazgo refuerza la teoría de que el linaje humano moderno tiene sus raíces profundas en el continente africano Foto: Nature

EN AFRICA

Encuentran restos fósiles que reescriben los orígenes del Homo sapiens

Investigaciones recientes revelan que nuestros antepasados fueron más diversos de lo que se creía y compartieron el mundo durante miles de años. ¿Qué hallaron y de qué antigüedad datan?

El hallazgo de nuevos restos fósiles atribuidos a un antepasado directo del Homo sapiens vuelve a sacudir los cimientos de la historia humana. Según un estudio recientemente publicado en la revista Nature, los numerosos y misteriosos fragmentos, que fueron encontrados en un yacimiento africano de gran valor arqueológico, presentan rasgos anatómicos que obligan a repensar cómo y cuándo se configuraron las características que hoy definen a la especie humana.

Además, los restos combinan elementos primitivos con otros sorprendentemente modernos, lo que, según los especialistas, sugiere que la evolución humana no fue un proceso lineal ni uniforme, como se creía hasta el presente. Tanto el cráneo, como la mandíbula y la estructura dental que fueron encontradas se encontraban en perfecto estado de conservación, pese a datar de, aproximadamente unos 773.000 años de antigüedad, y presentaban adaptaciones que, hasta ahora, se creían exclusivas de especies más recientes, ampliando, de esta manera, el mapa de la diversidad humana temprana.

Homo sapiens: hallazgo revelador 

El descubrimiento se suma a evidencias previas halladas en África oriental y meridional, en donde diversos grupos humanos convivieron durante miles de años, mientras que una serie de estudios comparativos con fósiles del Homo heidelbergensis, del Homo naledi y de los primeros Homo sapiens refuerzan la idea de una evolución en mosaico, marcada por cruces, desplazamientos y adaptaciones locales.

Estas nuevas dataciones fueron llevadas a cabo mediante diferentes técnicas de radiometría y de análisis sedimentarios y ubican estos restos en un período clave de transición climática en los cuales los cambios ambientales profundos habrían impulsado transformaciones físicas y culturales, favoreciendo la flexibilidad cognitiva y social que, muchísimos años más tarde, caracterizaría a nuestra especie actual.

Si bien la historia del Homo sapiens aparece cada vez menos como una línea recta y más como una red compleja de caminos compartidos, donde la diversidad fue la verdadera clave de la supervivencia, para la comunidad científica, este hallazgo no solo amplía el árbol evolutivo humano, sino que, fundamentalmente, invita a una mirada más humilde acerca de nuestros aún misteriosos orígenes.

 

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