El chorlito ceniciento se encuentra en peligro de extinción. Foto: Asociación Ambiente Sur

El programa busca armonizar las actividades productivas con la conservación de la biodiversidad en la estepa patagónica austral. Foto: Weekend

El chorlito ceniciento suele nidificar al margen de las lagunas Foto: Ambiente Sur

GRAN APUESTA

¿En qué consiste el modelo de convivencia que busca proteger a una de las aves más frágiles de la Argentina?

Una alianza inédita en tierras productivas argentinas establece protocolos rigurosos para garantizar la supervivencia del chorlito ceniciento, que se encuentra en peligro de extinción, sin detener la actividad agraria.

Un inédito acuerdo de convivencia  que impulsa compromisos voluntarios entre empresas, ganaderos, organismos públicos, organizaciones ambientales y productores con el objetivo de armonizar las actividades productivas con la conservación de la biodiversidad se está llevando a cabo en la estepa patagónica austral. 

En este caso puntual, más de una decena de establecimientos de las provincias de Santa Cruz y de Tierra del Fuego  están instalando protectores de nidos para proteger a una de las especies de aves más amenazadas: el chorlito ceniciento, que, según datos oficiales, actualmente, cuenta con una población estimada de menos de 1000 individuos y suele elegir la margen de las lagunas de la estepa patagónica austral para poder reproducirse.

Chorlito ceniciento: especie en peligro de extinción

El protocolo permite que las tareas rurales continúen su curso normal mientras se resguardan los sitios críticos de nidificación. A partir de esta esta sinergia, se busca derribar la antigua barrera que separaba a la producción agrícola de la protección ambiental, dando un paso fundamental para garantizar la biodiversidad en zonas que son clave para la economía de la Argentina.

Además, el programa implementa un sofisticado sistema de mapeo de sensibilidad para identificar las áreas donde establecen sus refugios. Una vez detectados los nidos, se establecen zonas de exclusión temporales que no interfieren con la logística general de los campos. Por su parte, los productores reciben capacitación técnica para reconocer a la especie y entender su comportamiento durante la temporada de reproducción, mientras que el monitoreo constante permite ajustar las labores de siembra o de cosecha de forma que no afecten el ciclo vital. Esta metodología demuestra que es posible producir alimentos de manera responsable y respetuosa con la fauna silvestre.

El uso de tecnología aplicada es uno de los pilares fundamentales que garantiza el éxito de este convenio de cooperación mutua. Drones y cámaras de alta resolución permiten vigilar el estado de las poblaciones de estas aves sin generar disturbios en su entorno. Los datos recopilados en tiempo real se comparten entre biólogos y trabajadores rurales para coordinar acciones de protección inmediata. Este flujo de información constante fortalece el vínculo entre la ciencia aplicada y el trabajo cotidiano en el terreno, mientras que la transparencia en el manejo de los datos ayuda a consolidar la confianza entre todos los actores involucrados.

El acuerdo resalta que la conservación de la naturaleza es, en última instancia, una inversión en la sostenibilidad del negocio. Cada actor asume un compromiso ético con el patrimonio natural que pertenece a todos los argentinos, mientras que varias organizaciones ambientales destacaron la apertura y el compromiso mostrado por los propietarios de los campos durante las negociaciones. Se espera que este protocolo se extienda a otras regiones del país donde la fauna autóctona requiere medidas urgentes.

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