lunes 24 de febrero de 2020
20-10-2014 16:00 | SITIOS EXTERNOS

Túneles de Taninga

Casi al límite con La Rioja, la genial obra de ingeniería surca la sierra en la Córdoba norteña. Cabalgatas, bicis y una tirolesa en su quebrada. Las minas del pueblo, y la reserva Chancaní. Ver galería de imágenes

El valle y la quebrada retienen la respiración. Los túneles, inmortalizan Taninga. La bruma asciende por la sierra y se coloca a su alrededor, tapona las entradas y salidas, llenándolos de misterio. A poco más de 100 kilómetros de la capital del cuarteto y el fernet, Salsacate es buena anfitriona para la aventura en una de las Siete Maravillas de Córdoba, como la provincia bien ha sabido promocionar su espectacular fractura, cuyas cercanías desandaremos rodeados de cóndores, naturaleza y la calma serrana.

A las minas

Taninga está pegado a Salsacate. Conviven y se nutren uno al otro. Tal es así que a metros del complejo El Profeta, donde nos hospedamos, un camino lleva a las minas de Cuchiyaco, en completo estado de abandono. Sus socavones son dignos de una película, y sólo pueden visitarse con baqueanos, ya que en medio de los pajonales aparecen huecos de uno o dos metros de circunferencia, pero de 20, 50 o más, de profundidad.

La inaccesibilidad, falta de señalización y medidas preventivas ante las más de 20

bocas semiocultas, representan un peligro para los visitantes, por eso nos asesoramos

bien y vamos allí con Mariano Papell, guía de la tirolesa que pronto visitaremos camino a los túneles. “Acá hay pobladores como Don Zamudio, que las han recorrido casi por completo, antes de sus varios derrumbes”, dice Papell. Con sigilo, nos equipamos y rappelamos sólo un túnel, pero basta para sentir las entrañas de la tierra. Las explotaron los jesuitas desde 1585, y cuentan que extraían principalmente oro, luego plata, plomo y zinc, siempre, con mano de obra indígena.

Cielos quebradeños 

Arnés calzado, casco y guante ajustado, mosquetones cerrados y cintas de seguridad chequeadas. Todo listo, a largarse nomás: ¡Sshhiiww!, corre la polea sobre el cable tenso. ¡Iuujujú! Se escucha en el silencio del valle, y su eco rebota en toda la quebrada. Las pasadas se suceden y los 200 metros de ida y 300 de vuelta se hacen miles en cada protagonista, incluso probando alguna pirueta. La tirolesa en la boca del primer túnel será apenas el primer plato.

Nota publicada en la edición 505 de Weekend, octubre de 2014. Si querés adquirir el ejemplar, llamá al tel.: (011) 4341-7820 / 0810-333-6720. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

20 de octubre de 2014

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Etiquetas: Tirolesa Córdoba La Rioja Taninga Salsacate Rappel
Pablo Donadío

Pablo Donadío

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