Jueves 11 de agosto de 2022
NAUTICA | 06-07-2015 09:45

Be My Queen: navegar en casa

Desarrollada en Argentina, esta casa flotante redescubre una forma nueva de vivir ríos y lagos. Un proyecto increíble, adaptado a nuestra navegación y usanza.
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En el mundo, las casas flotantes, o houseboats, tienen décadas a cuestas; al menos, el tipo de casas que hoy nos amerita, ya que luego de la Primera y Segunda Guerra Mundial, los países europeos, devastados por las bombas, tenían necesidad de albergar gente. Vivieron, en muchos casos, dentro de barcos, en sus bodegas acondicionadas precariamente, en pontones adaptados y demás artefactos flotantes, acomodados rápida y rudimentariamente a las comodidades de una casa, es decir, cocina amplia, baño y dormitorios comunes. De aquellos penosos momentos, la Europa de hoy cuenta con miles de casas flotantes, con o sin propulsión, que recorren mansamente ríos tranquilos tales como los de la campiña francesa, o la compleja red de afluentes de Holanda, los ríos alemanes o la generosa red fluvial inglesa.

Difícil no destacar la infinidad de embarcaciones-vivienda flotando en los populosos ríos chinos desde algunos siglos. Sólo en el puerto de Aberdeen, al sur de Hong Kong, tienen residencia 70 mil habitantes que viven a bordo de sus casas flotantes.

Antecedentes

Sin amplificar esta inmensa historia de antecedentes, destacamos la introducción como una muestra mínima de este estilo de vida a bordo, y bien clara es la diferencia: no a bordo de un barco, sino de una casa, con sus comodidades a pleno, pero sobre el agua, con o sin propulsión propia.

Be My Queen no es la primera casa flotante que se construye en nuestro país, pero sí es la primera que logra un perfil tecnológico y de calidad superior, comparable a las mejores del mundo.

Los antecedentes más certeros de este tipo de embarcaciones se remiten –y entramos al tema convocante de lleno– a las casas flotantes desarrolladas en Australia, Canadá y Estados Unidos, creadas para surcar ríos de navegabilidad placentera o los grandes lagos. Estos países, de distintos estilos de navegación y cultura náutica, han podido lograr un importante desarrollo en el mercado de las boathouse, siempre hablando de barcas autopropulsadas.

El factor de escala que ostenta Estados Unidos es la lógica consecuencia de ser quien más embarcaciones de este tipo produce y, por ello, cuenta con una gran infraestructura en puertos y marinas especiales para la amarra, guarda y mantenimientos de estas casas flotantes.

Nota publicada en la edición 514 de Weekend, julio de 2015. Si querés adquirir el ejemplar, pedíselo a tu canillita o llamá al Tel.: (011) 5985-4224. Para suscribirte a la revista y recibirla sin cargo en tu domicilio, clickeá aquí.

06 de julio de 2015

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Martín D'Elía

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