Jueves 22 de abril de 2021
FAUNA | 04-10-2017 09:14

Una invitación a descubrir la naturaleza

Cómo es la labor de la Fundación Azara para conservar el patrimonio natural y cultural del país.
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La Fundación Azara –creada el 13 de noviembre del año 2000 en Buenos Aires– es una de las instituciones de investigación en ciencias naturales, ambientales y antropológicas más prestigiosa de la Argentina. Sus investigadores, durante los últimos 16 años, han aportado más de 50 especies nuevas para la ciencia, tanto fósiles como vivientes. La Fundación se ocupa de una labor que trasciende a la institución y que si no es compartida, poco sentido tiene su propósito, que es la conservación del patrimonio natural y cultural del país. Necesita de todas las personas para lograr sus metas. Sin dudas, es una tarea que solo un héroe “en grupo” puede alcanzar.

Esta casa, la que conforma la Fundación, es como muchas otras casas. Tiene sus objetos queridos, su biblioteca, un álbum de retratos y momentos memorables, quehaceres cotidianos y conversaciones urgentes. Es una casa llena de paisajes y con muchos caminos. Sus habitantes, exploradores incansables, suelen recorrer largas distancias persiguiendo diferentes objetivos. Desde criaturas asombrosas provenientes del pasado, a las voces más recónditas de nuestros pueblos originarios. Caminan lejos por un animal que los necesita, por su especie entera, por su hogar que se achica. Quizás esta sea una casa algo especial, puede ser. Cualquiera que la visite y le dedique un pequeño tiempo de su vida, tendrá la posibilidad de encontrarse a sí mismo, y no es que esté llena de espejos. En cada rincón hay un trocito de tierra, aire y cielo que es de todos y que al verlos se los reconoce, aun si se los había olvidado.

El referente emblemático de esta institución es don Félix de Azara. Hijo de una época de conquistas y nuevos paradigmas (1742-1821), quien recorrió durante 20 años gran parte de nuestro territorio, y dedicó mucho tiempo a la descripción de su fauna, sobre todo de aves y mamíferos, flora y culturas indígenas. Se sorprendió con el caudal de nuestros ríos litoraleños, nuestras selvas, montes y espinales. Muchísimas especies fueron objeto de su atención: llegó a detallar 448, de las cuales la mitad eran nuevas. A través de don Félix de Azara la institución rescata y pone en valor la figura del naturalista. El rol del explorador y caminante. La importancia del conocimiento y la rigurosidad de datos.

Un legado poderoso

La Fundación ha desarrollado más de un centenar de proyectos propios de investigación y conservación, al menos una decena en cooperación con investigadores e instituciones de otros países. Y brindó apoyo a más de 200 investigadores y naturalistas externos a la institución. Con un equipo humano muy comprometido en la conservación y el manejo de la fauna silvestre, ha rescatado y atendido a más de 4.000 animales, víctimas principalmente de accidentes viales y del tráfico ilegal. También ha logrado sumar más de 150 mil hectáreas a la conservación. Su importante producción científica es compartida, por eso la publicación de más de un millar de artículos, libros e informes técnicos.

Más de 70 científicos y naturalistas de campo continuan la tarea de investigación, algunos de los cuales son referentes mundiales de su especialidad, como los paleontólogos José F. Bonaparte o Sebastián Apesteguía, descubridores y estudiosos de los dinosaurios. La casa Azara se alimenta de importantes colecciones científicas, que atesora en sus exclusivas salas acondicionadas para el apropiado resguardo.

Más de 200 mil objetos de geología, paleontología, botánica, zoología, arqueología y etnografía son el testimonio de las exploraciones de campo. Testimonio de la inmensa biodiversidad y cultura. Conservar los pastizales, las selvas, el monte, los arroyos, el río y el mar, es guardar testimonio para las futuras generaciones. Proteger a los habitantes de estos paisajes –con sus auras y leyendas– es protegernos a nosotros mismos, es cuidar nuestro hogar común. Y esas son las premisas con que la Fundación Azara invita a sumarse a su inmensa tarea.

Nota completa publicada en revista Weekend 541, octubre 2017.

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Marcelo Ferro

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