En toda Latinoamérica, muchas especies introducidas —plantas, animales y microorganismos— han logrado establecerse fuera de su hábitat natural, generando impactos graves e incluso irreversibles. Foto: Creative Commons
En 2018, el biólogo Jorge Liotta, registro por primera vez el salmón chinook en el delta del río Paraná, en el curso inferior del río de La Plata. (Imagen ilustrativa). Foto: El Litoral
Del sur al norte: la expansión del salmón chinook amenaza reconfigurar la pesca patagónica
El avance por el río Negro abre oportunidades para la pesca deportiva y el turismo, pero también despierta serias advertencias sobre el impacto en las especies nativas y el futuro ecológico de la región.
Por Jorge Virgilio
La dinámica de las cuencas hídricas de la Patagonia atraviesa una transformación profunda en este inicio de 2026. Lo que hasta hace pocos años era una presencia errática y limitada al extremo sur del continente hoy se consolida como una expansión sostenida del salmón chinook (Oncorhynchus tshawytscha) hacia latitudes impensadas. El nuevo epicentro del fenómeno es la cuenca del río Negro, donde la especie avanza con una firmeza que ya desafía todos los registros históricos del hemisferio sur.
Según un informe publicado por Más Producción de LM Neuquén, los datos técnicos de enero de 2026 confirman que el cauce principal del río Negro funciona actualmente como un corredor activo de migración. Las capturas documentadas en la zona de la Confluencia —Cipolletti y Neuquén— y en sectores cercanos a Choele Choel evidencian que el chinook logró superar barreras térmicas y geográficas, recorriendo más de 500 kilómetros río arriba.
Los estudios genéticos más recientes aportan un dato clave: los ejemplares detectados en el Alto Valle provienen de poblaciones asilvestradas que ingresan al sistema por la desembocadura del río Negro, en cercanías de Viedma, tras completar un periplo migratorio que comienza en Chile y atraviesa miles de kilómetros en mar abierto. Este comportamiento no resulta extraño para la especie. En América del Norte, los salmones chinook recorren distancias habituales de 1.600 a más de 3.000 kilómetros, con registros extremos cercanos a los 4.500 km, desde el océano hasta los ríos donde realizan el desove. La Patagonia, con ríos extensos y caudales importantes, parece ofrecer ahora las condiciones necesarias para repetir ese patrón biológico.
Por qué el chinook avanza
El proceso de colonización no es casual. La plasticidad fenotípica del chinook le permite adaptarse a nuevos ambientes y ocupar nichos vacantes en sistemas fluviales donde históricamente dominaron salmónidos residentes, como la trucha arcoíris. A esto se suma un factor clave: la abundancia de alimento en el litoral atlántico, especialmente la biomasa de anchoíta y langostino, que aporta la energía necesaria para que los peces alcancen tamaños extraordinarios antes de iniciar el remonte. Ejemplares de más de 20 kilos ya no son una rareza en la región.
Otro punto determinante es el cambio en los regímenes térmicos de los ríos Limay y Neuquén. El leve incremento de la temperatura media en las cabeceras favorece la incubación de ovas y crea condiciones aptas para un desove exitoso, ampliando el rango de distribución potencial de la especie.
El impacto ecológico, bajo la lupa
Más allá del atractivo deportivo, el mayor interrogante está puesto en el impacto ambiental. El salmón chinook es una especie semélpara: muere inevitablemente luego del desove. La acumulación de biomasa en descomposición modifica la química del agua y puede alterar el equilibrio de los ecosistemas fluviales. Además, la competencia directa con especies nativas como la perca y el pejerrey, e incluso con la propia trucha arcoíris, genera preocupación entre biólogos y autoridades ambientales. El temor es que el avance del “rey del Pacífico” termine desplazando a especies históricas de los ríos norpatagónicos.
Oportunidad económica y desafío de gestión
Para los guías de pesca y el sector turístico del Alto Valle, la llegada del chinook representa una oportunidad inédita. Considerado uno de los trofeos más codiciados del mundo, el King Salmon mueve millones de dólares a nivel internacional y posiciona a localidades como Viedma, General Roca y Cipolletti en el radar global de la pesca deportiva de élite.
En ese contexto, la regulación vigente para la temporada 2025-2026 fomenta el sacrificio de ejemplares en zonas donde la competencia con especies nativas es mayor. La estrategia oficial apunta a equilibrar el aprovechamiento económico con la conservación del ecosistema. El desenlace aún está abierto. El éxito —o fracaso— de esta gestión determinará si el salmón chinook logra integrarse como un recurso sostenible o si su avance termina por reconfigurar de manera irreversible la pesca y la biodiversidad de los ríos patagónicos.
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