El hallazgo se produjo de manera fortuita. Foto: Cumbres y Mares

HALLAZGO INESPERADO

Científicos descubren, por casualidad, una isla desconocida en la Antártida

Una expedición a bordo del rompehielos Polarstern detectó, de manera totalmente fortuita, una formación rocosa inédita que no figuraba en las cartas náuticas oficiales que se conocen hasta el presente de continente blanco.

Un equipo científico internacional a bordo del rompehielos alemán Polarstern protagonizó un descubrimiento geográfico sin recedentes, al descubrir una isla que jamás había sido registrada oficialmente, en el marco de una expedición llevada a cabo por 93 especialistas con el objetivo de analizar el retroceso del hielo marino en el noroeste del mar de Weddell, ubicado en el sector atlántico del océano Antártico.

El sorprendente hallazgo tuvo lugar de manera totalmente fortuitaen el marco de una expedición de 93 científicos dedicada a analizar el retroceso del hielo marino, cuando el navío tuvo que desviarse de su ruta original para buscar refugio ante condiciones climáticas adversas. Así, lo que inicialmente parecía ser un gigantesco iceberg oscuro resultó ser nada más ni nada menos que una formación rocosa sólida que desafía todos los mapas de esa región conocidos hasta el presente, lo que marca un hito en la exploración moderna de una de las regiones más inhóspitas del planeta.

Mar de Weddell: hallazgo sorprendente  

Los expertos del Instituto Alfred Wegener (AWI) utilizaron drones y sensores de sonar para confirmar que se trataba de tierra firme y no de hielo. Este trozo de roca habría permanecido oculto durante décadas bajo las densas plataformas glaciares que hoy comienzan a retroceder, por lo que su fortuita aparición ofrece una prueba visual directa de los drásticos cambios que atraviesa el ecosistema antártico.

La misteriosa isla mide aproximadamente 130 metros de largo por 50 metros de ancho y se eleva unos 16 metros sobre el nivel del mar. En total, su superficie ronda los 6.500 m², lo que equivale a una estructura de tamaño comparable a grandes edificios o monumentos históricos.Y, aunque la zona ya aparecía marcada como un "sector de peligro" en las cartas náuticas, no existía una identificación precisa de su origen.

Los investigadores señalaron que la exposición de estas nuevas tierras es una consecuencia directa del calentamiento global en la península Antártica. Además de su enorme valor geográfico, la isla podría convertirse en un nuevo hogar para colonias de aves marinas o musgos autóctonos.

"En nuestra ruta, la carta náutica mostraba una zona con peligros desconocidos para la navegación, pero no estaba claro qué era ni de dónde procedía la información. Mirando por la ventana, vimos un ‘iceberg’ que parecía algo sucio. Al examinarlo más de cerca, nos dimos cuenta de que probablemente era una roca. Entonces cambiamos de rumbo y nos dirigimos hacia allí, ¡y cada vez era más evidente que teníamos una isla frente a nosotros!”.”, explicó, a Cumbres y Mares, Simon Dreutter, especialista en Batimetría

Así, tras una inspección detallada, el equipo logró crear un modelo digital de la topografía del lugar para su registro internacional. La ubicación estratégica de la isla, cerca de la isla Joinville, la convierte en un valioso punto de interés científico para estudiar la dinámica geológica ya que, hasta el presente, la presencia de icebergs gigantes en el área camuflaba la formación ante los ojos de los satélites de vigilancia. Este descubrimiento obligará a actualizar las bases de datos marítimas globales para garantizar una navegación segura.

Actualmente, el Polarstern continúa con su travesía científica, al tiempo que los científicos ya están trabajando en la propuesta de un nombre oficial para este nuevo territorio cuyo hallazgo, según afirmaron, no hace más que reforzar la enorme y valiosa importancia de las misiones presenciales en un mundo dominado por la tecnología remota.

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