Curiosidades poco conocidas sobre el Camino de Santiago

Su primer peregrino, el certificado que demuestra que cumpliste la prueba o el pequeño pueblo que se salvó de la desaparición.

El Camino de Santiago es una prueba mundialmente famosa que todos los años atrae tanto a creyentes como aventureros. Su historia está llena de curiosidades y misterios solo incrementan aún más su popularidad.

Sus múltiples caminos. Desde el descubrimiento del supuesto sepulcro del discípulo de Jesús en Galicia, cada viajero hizo su propio camino, desde la puerta de su casa hasta Compostela. Algunas de las rutas y vías se fueron haciendo más populares y transitadas por diversos motivos, pero nunca tuvieron la exclusiva del apelativo Camino de Santiago. En 1993, la Unesco incluyó el Camino de Santiago en la lista de patrimonio mundial y para poner orden en el caos se decidió que el galardón recayera sobre el Camino Francés, el más transitado en la Antigüedad.

El furor de los albergues privados. Los albergues privados han ido creciendo en número a medida que el Camino de Santiago iba tomando renombre. Cualquier caserón al pie de la ruta es susceptible de convertirse en un albergue, más parecidos ya a los hostels mochileros de una ciudad europea.

El certificado. La Compostela es el documento que certifica haber hecho el Camino por devotionis affectu, voti vel pietatis causa (por devoción, por un voto o por piedad). Se trata de un pergamino en latín que expide la Oficina del Peregrino de Santiago en nombre de la Iglesia, y que solo se entrega a quien demuestre, mediante la credencial del peregrino, haber completado los 100 últimos kilómetros a pie o a caballo o los últimos 200 en bicicleta.

El primer peregrino. Nunca se sabrá, pero la historia le ha dado este título a un tal Gotescalco, arzobispo de Le Puy, quien viajó desde Aquitania en el año 950 acompañado de una gran comitiva. Aquel viaje impulsó después la gran corriente de peregrinos procedente de Francia. En el año 961, un noble francés, Raimundo II, marqués de Gothia, fue asesinado en el Camino, pero ningún documento aclara las circunstancias. Muchos siglos después, en 1668, el príncipe italiano Cosme de Médicis emprendería uno de los primeros viajes de peregrinación turística documentados. Acompañado de 40 personas, visitó Santiago para continuar después por mar a las islas Británicas. También existió la peregrinación por delegación. Un documento de 1312 detalla cómo el francés Yves Lebreton cumplió los requisitos de la peregrinación en nombre de la condesa de Artois.

El pueblo que revivió. En 1990, Foncebadón era un pueblo abandonado y en ruinas. Hoy cuenta con dos restaurantes, tres albergues privados, otro parroquial, un hostel y un supermercado. Y casi todas las casas de su calle Real se han rehabilitado. El Camino, como en la Edad Media, vuelve a ser también motor económico y de repoblación.

 

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