Los 8 calibres olvidados

Eficientes cartuchos de rifle, escopeta y armas de puño que el paso del tiempo ha sumergido en el desuso, sin que por ello hayan perdido cualidades dignas de destacar.

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Nuestro país ha vivido momentos de esplendor económico en los primeros años de siglo XX, en los cuales importadores pujantes y armerías abastecían a cazadores y tiradores con diversos elementos de la máxima calidad.

Rifles de marcas tales como Mannlicher Schönauer, Rigby y Holland & Holland competían en la preferencia de cazadores vernáculos con los Mauser deportivos que llegaban de Oberndorf, si hablamos de armas largas.  

 

Paralelamente a la exquisita oferta de armamento de todo tipo, variados y eficientes calibres le disputaban la supremacía al 7,65 mm argentino, a la sazón el más difundido por aquellos años.

Los tiempos cambiaron y la falta de insumos ocasionó que la gran mayoría se volcara a calibres de fácil obtención. No obstante, actualmente hay una respetable cantidad de armas recamaradas para cartuchos que –si bien escasean en plaza– mantienen intactas sus excelentes performaces.

Insistiendo en la búsqueda y/o recargando, cazadores y tiradores podemos disfrutar de esos calibres olvidados, los que seguramente nos van a brindar un sinfín de satisfacciones.

Con un poco de esfuerzo y voluntad, las excelentes prestaciones de todos hace que valga la pena volver a utilizarlos y disfrutarlos. Además de ser una buena forma de volver a la vida armas que briillaron hasta hace algunos años en el monte y las pedanas.

.45 Colt (.45 Long Colt): Creado por Colt en 1872, formó un emblemático dúo con el revólver Colt Single Action Army, conocido por los usuarios civiles como Pacemaker o Frontier. Originalmente de pólvora negra, a partir de 1912 utilizó la más potente pólvora nitro. El .45 Long Colt tiene un considerable poder de detención, lo que ocasionó que durante los enfrentamientos entre soldados estadounidenses y filipinos (1899/1902), los primeros volvieran a usar sus viejos revólveres calibre .45 LC a pesar de ser más lentos de cargar y tener más retroceso, debido a esa seguridad que daba el poder neutralizar a un atacante de un solo disparo. De esta experiencia bélica deriva la posterior adopción en 1911 del .45 ACP como el calibre reglamentario del ejército estadounidense. Hoy, gracias a la mayor capacidad volumétrica de su vaina y los modernos propelentes, mediante la recarga puede superar las prestaciones del .44 Magnum. Con munición factory, sus puntas de 255 grains alcanzan los 900 pies por segundo.

28 UAB (28/70 y 28/65): A pesar de ser un calibre de escopeta con muy poca difusión actualmente, es un excelente cartucho para la caza menor. Ideal para ser usado por mujeres o para iniciar a los niños, si bien hay experimentados cazadores que le sacan un excelente provecho. A finales de 1880, las escopetas de pequeño calibre comenzaron a ganar popularidad en Inglaterra y, al poco tiempo, esa popularidad cruzó el Atlántico arribando a nuestro país. En un pasado no muy lejano, muchas firmas nacionales producían escopetas calibre 28, por lo que no es difícil encontrar alguna en venta. En los EE.UU. se utiliza deportivamente para las competencias de skeet americano, con excelentes resultados. Tengamos presente que un perdigón Nº 7 (por dar un ejemplo) vuela a la misma velocidad disparado por un cartucho calibre 12 que por uno del 28. La diferencia radica en la cantidad que lleva uno y otro: el 28/70 aloja una carga de 21 gramos de perdigones, mientras que el del 12, de 24 a 36 g.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

8 mm Mauser (7,92×57): Fue utilizado originalmente en el fusil alemán Gewehr 88 y posteriormente en los de cerrojo Mauser K98 y adoptado desde el inicio por Alemania como su cartucho militar. Si bien es conocido como un calibre Mauser, ni esa firma ni el célebre diseñador tuvieron que ver con su concepción y desarrollo. Gracias a su precisión, efectividad y –sobre todo– a su agradable retroceso, el 8x57mm puede verse con bastante asiduidad en los montes europeos. Estas características lo convierten en una opción idónea para la caza mayor en general. En distancias cortas y medias se presenta como un cartucho contundente, capaz de parar en seco a cualquier pieza que se precie. Además, es tremendamente versátil pues admite puntas que van desde los 125 hasta los 220 grains.  Su performance es muy similar a la del popular .30-06 Springfield. Puede impulsar una punta de 150 grains a una velocidad de 2.880 pies por segundo.

.44 Special (.44 S&W Special): Lo podemos definir como el hijo del .44 Russian y el papá del .44 Magnum, compartiendo con ambos su magnífica precisión. Fue creado por la Smith & Wesson en 1907, y tuvo una gran popularidad hasta mediados del siglo XX. Una prestación balística similar al .45 ACP lo hace ideal para defensa, si bien en el campo deportivo su precisión lo destaca. El hecho de poder utilizar vainas del .44 Magnum previamente recortadas a la medida correspondiente, facilita su recarga. Y si se lo dispara con armas de fabricación actual, se puede aumentar su potencia sin inconvenientes. Las brasileñas Taurus y Rossi –entre otras marcas– incluyen en su catálogo revólveres de este calibre. Su punta de 240 grains alcanza una velocidad de 770 pies por segundo.

 

.22 Hornet: Especial para varmint y caza de pequeños animales, a pesar de sus años (fue introducido en 1930 por la Winchester) es considerablemente más potente que el .22 Magnum. Hasta el reciente advenimiento del 5,7×28 (Five Seven), era el cartucho más pequeño de fuego central. Precisamente esta característica –la de ser de fuego central– permite su recarga, lo que lo torna mucho más versátil. Si bien su performance lo hace apto para abatir presas de caza mayor –antílopes y ciervos–, no es aconsejable su utilización para esos menesteres, sí en cambio es ideal para el control de depredadores o la caza de pequeños animales a distancias de hasta 150 metros. Fue muy utilizado en rifles de supervivencia –generalmente combinados– y para la caza de aves de montaña en Europa, como el urogallo. Con su punta de 50 grains desarrolla una velocidad de 2.750 pies por segundo.

.38 Super (.38 Super Auto): Deriva directamente del .38 Auto (.38 ACP), con igual diámetro de proyectil e idénticas medidas de vaina. Lo que hace que haya que prestar atención con qué arma se utiliza ya que el .38 Super desarrolla una mayor velocidad y, por ende, más presión que su antecesor. Fue diseñado exclusivamente alrededor de 1930 para ser utilizado en una versión de Colt 1911 recamarada para ese calibre, con el objeto de lograr mayor penetración que el .45 ACP cuando los agentes de la ley disparaban sobre automóviles. Al haber sido muy utilizado hasta hace unos años en disciplinas deportivas dinámicas (Tiro Práctico), hay una relativa facilidad para conseguir vainas y el hecho de utilizar las mismas puntas que el 9×19 (9 mm Parabellum) facilita su recarga. Sumamente preciso, es un cartucho que permite disparar una punta de 124 grains a una velocidad de 1.350 pies por segundo.

7 mm Mauser (7×57): Fue desarrollado por Paul Mauser en el año 1892 y adoptado por España para la milicia en 1983. Si bien quedó obsoleto para uso militar, mantiene su vigencia para la cacería. Muchos fusiles deportivos en ese calibre fueron fabricados por célebres armeros británicos, siendo John Rigby el que más difusión le dio, rebautizándolo como .275 Rigby. Sus características lo hicieron popular entre los cazadores de ciervos por su trayectoria relativamente plana, un excelente coeficiente balístico y su retroceso manejable que le aseguraron las actividades cinegéticas. Es capaz de abatir con contundencia cualquier animal de caza mayor aquí y a la mayoría de los africanos. Con su punta estándar de 140 grains desarrolla una velocidad de 2.660 pies por segundo.

6,5mm Sueco (6,5×55): Fue desarrollado en 1914 para su uso en los rifles de servicio que estaban siendo evaluados por los reinos de Suecia y Noruega. Ambas naciones lo adoptaron pero, mientras Noruega se decidió por un Krag-Jorgensen, Suecia se inclinó por un Mauser. Pese a su origen militar, fue rápidamente utilizado por cazadores debido a su performance para la actividad cinegética, manteniendo actualmente su vigencia en Europa y América del Norte. El bajo retroceso y la alta densidad seccional de su proyectil hacen que sea muy usado en competencias deportivas de larga distancia (Long Range). En nuestro país, renombrados cazadores han sabido sacar provecho de sus sobresalientes características. Sus puntas de 140 grains a 2.770 pies por segundo lo hacen apto para la fauna cinegética de la Argentina.

Nota completa en Revista Weekend del mes Mayo 2018 (edicion 549)

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