¿Qué es un SUV?: Características y ventajas

Los utilitarios están inundando el mercado debido a sus prestaciones a mitad de camino entre un auto y una camioneta. A la altura de los asientos se suman ciertas cualidades off road.

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En el mercado automotor se viene dando desde hace algún tiempo un fenómeno muy importante con los Sport Utility Vehicles o vehículo utilitario deportivo, más conocido como SUV o “todo camino”. Esta nueva gama que revolucionó la oferta automotor es un intermedio entre un auto convencional y una 4×4. Se trata de un vehículo aspiracional para aquellos que todavía no pueden o no se animan a acceder a una 4×4 pero requieren más espacio y prestaciones.

En la actualidad, casi todas las marcas tienen en su portafolio un SUV. En muchos casos, los ofrecen en versiones 4×4 y 4×2 pero no todos son lo mismo y, lo más importante, ninguno o casi ninguno de ellos es un verdadero 4×4. Meses atrás hablamos de prestaciones todo terreno y explicamos que, actualmente, con toda la tecnología aplicada a la industria automotriz, hay que saber bien cuáles de esas prestaciones 4×4 “que no se notan” tiene nuestro vehículo. En general, todos cuentan con alguna. Y, si bien puede que se noten a simple vista, otras no, por eso es muy importante leer bien el manual del usuario para saber qué impedimentos tenemos.

 

Objetivo: el uso

 

Todos los rodados, por más grandes y robustos que sean, tienen limitaciones. Si compra un Hummer H1, el primero de todos que fue utilizado por la armada de los Estados Unidos en las operaciones Tormenta del Desierto en Medio Oriente –que es lo más parecido a un tanque–, también tiene restricciones todo terreno. Por lo tanto, imaginemos las limitaciones que puede tener nuestro SUV.

Dentro del mercado hay una amplia oferta de SUV. Nos enfocaremos en los que poseen tracción en las cuatro ruedas, que son los que más vemos en las rutas y ciudades de nuestro país pero lo que vamos a plantear puede ser interpretado para cualquier SUV. Lo más importante a tener en cuenta es que no todos son lo mismo: algunos pueden ser utilizados para hacer 4×4 liviano y otros sólo ofrecerán buenas prestaciones para caminos resbaladizos.

La pregunta de rigor antes de comprar un SUV es qué pretendemos hacer con él. Si vamos a utilizarlo para llevar a los chicos al colegio, irnos de viaje o, a lo sumo, hacer unos metros en la playa para pasar el día, prácticamente todos pueden cumplir esos requerimientos. Pero, si lo que buscamos es un vehículo familiar que pueda atravesar la dura entrada a nuestro campo cuando llueve, ahí debemos ser un poco más meticulosos y conocer bien la oferta del mercado.

Si, además de todo esto, lo que queremos es hacer algo de off road, es cuando la oferta se achica y debemos interiorizarnos de las posibilidades de cada uno: no es lo mismo un SUV de Mercedes Benz u Honda que una Duster de Renault, y no es igual una Tracker de Chevrolet o Ecosport de Ford que una Renegade de Jeep o un Nissan Kicks.

Si hablamos de prestaciones todo terreno, salvo alguna excepción, casi todos tienen el mismo problema: es muy difícil combinar todo el confort que pide el mercado con la robustez que requiere un todo terreno. Por lo tanto, la principal limitación que tienen casi todos los productos son los plásticos exteriores que restringen considerablemente los ángulos de ataque, salida y ventral, que limitan mucho el despeje del piso para no elevar el centro de gravedad y alcanzar altas velocidades en ruta.

Prestaciones diferentes

 

Otra limitación que encontramos en casi todos los modelos es que no traen caja de transferencia, por lo tanto no tienen la opción de poner baja o low, para multiplicar el par motor y lograr el torque a menor régimen de revoluciones. Esto hace que el vehículo sólo pueda ser utilizado en superficies donde deba circular con inercia, como la arena y el barro, pero estaríamos imposibilitados de hacer una travesía en piedra o en alguna superficie que requiera de torque a baja velocidad.

Pero, como los fabricantes son inteligentes, a estas limitaciones las contrarrestan con aplicaciones electrónicas, en algunos casos formidables. Una de ellas es la regulación de altura, que aumenta considerablemente el despeje y los ángulos de ataque, salida y ventral, aunque esta cualidad sólo la vamos a encontrar en vehículos de altísima gama.

Otra es el bloqueo de diferencial central o trasero, que mejora la tracción cuando es requerida en un camino en mal estado. Y una tercera, el control de ascenso y descenso de pendientes, que suplanta de manera excelente el freno motor que sólo  tendríamos colocando 4×4 low.

Hay que tener en cuenta que, si vamos a hacer una travesía 4×4, debemos conocer muy bien nuestras limitaciones personales para no dañar al vehículo y saber también con qué posibilidades contamos en el transporte, para aprovecharlas al máximo.

Por eso hay que estudiar bien para qué vamos a usar el SUV y qué oferta hay en el mercado actualmente. Una buena elección podría darnos muchas satisfacciones. Y un error, frustrarnos y alejarnos de la actividad del todo terreno, que es tan sana y divertida.

Nota completa en Revista Weekend del mes Mayo 2018 (edicion 549)

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