Piques exóticos en Colombia

Con el Vichada como el más importante, sus ríos son casi vírgenes en esta disciplina. Y si bien el tucunaré es el rey, sus ámbitos ofrecen grandes ejemplares de especies poco frecuentes.

Hoy, consideramos Colombia como la meca del tucunaré debido a que sus ríos están prácticamente vírgenes. El país se abrió al mundo de la pesca deportiva hace no más de cuatro años. Ello permite que, en una sóla jornada, nos encontremos con  excelentes ejemplares  difíciles de obtener en otras latitudes. Ríos de renombre como el Vichada, Tomo, Bita, Mataven y, por supuesto, el Orinoco, hacen que el entorno sea un lugar de ensueño. Podemos distinguir en sus aguas distintas especies de pavones, como se los denomina en tierra cafetera a los cinchados, pinta lapa, orinosensis, monoculus e entermedia. Peces que no sólo poseen belleza estética similar a los de acuario, sino que también tienen la particularidad de ofrecer un pique extremadamente violento y dar una pelea más que espectacular, con saltos y corridas dignos de visualizar, sobre todo en ejemplares de un tamaño considerable.
Es por ello que, para la gran mayoría de los aficionados a la pesca, lograr uno de estos animales es una de las tantas materias pendientes.

Pescarlos en fly

Capturarlos con mosca es todo un desafío. Para ello debemos tener en cuenta algunos factores. Por ejemplo, es fundamental encarar este tipo de pesca con los elementos apropiados. La caña que más se adecua es un equipo 8# potente, que posea un buen butt de pelea. Esto no quiere decir que con una caña 5# o 6# no podamos obtener y divertirnos con ejemplares de 2 o 3 kg. El problema se puede presentar cuando, entre los pequeños, aparece un tucunaré de 8 o 9 kg. Su embestida es violentísima y sale a buscar refugio entre palos y accidentes que ofrezca el lugar.

También puede ocurrir, y es muy común, que los ataques se den al lado mismo del bote ,cuando estamos por levantar la mosca del agua. Esto hace que, con equipos livianos, estemos en constante peligro de romper las varas. No obstante, con un equipo 8# o 10# correremos muchas veces con el mismo destino, aunque en menor medida.

Con respecto al reel, sólo debemos tener en consideración que tenga en lo posible un buen freno, para poder dominar esa primera embestida sin ponernos en riesgo de corte. Algo importante a tener en cuenta es la línea: deben ser tropicales para soportar temperaturas que oscilan los 35 ºC en el exterior y algo más quizá dentro de la embarcación. Lo ideal es tener al menos dos líneas, una de flote WF8F que posea un torpedo corto para poder castear popers y paseantes de un tamaño considerable (unos 20 cm aproximadamente), y una línea IV WF8S de hundimiento compensado o sólo poseer el shooting y un corredor de flote. Sucede que muchas veces los peces no están activos en superficie y debemos buscarlos en la profundidad.

El leader, por su parte, se compone de un tramo de fluorocarbon de 40 lb de 1,70 m. Por último, y no menos importante, son las moscas: streamers largos con buena silueta, similares a los que se usan para pescar dorados, funcionan perfectamente en colores muy llamativos como amarillo, rojo, naranja, verde chartreause, blanco y celeste.

Obviamente, también se los puede pescar con equipos de baitcasting y spinning, modalidades que reunen la mayor cantidad de adeptos y nos obligan a tener todo muy bien aceitadito. De lo contrario, vamos a sufrir ante cada una de las clavadas. Los equipos ideales son cañas de 1,60 a 1,90 m de largo, con una potencia máxima de 25 lb, reeles medianos a grandes cargados con hilo multifilamento de 50 lb de resistencia y, principalmente, que tengan un buen registro de freno, capaz de soportar las corridas que producen tanto los tucunaré como las cachorras, dos de las especies más buscadas. La mayor cantidad de señuelos la vamos a basar en artificiales de superficie, tanto sean poppers, hélices o paseantes, sin dejar de lado los de subsuperficie y los del tipo glidding o steaks. Como todos los que pescamos con artificiales sabemos que nada puede quedar librado al azar, lo mejor es llevar lo que siempre rinde, y eso es una buena cantidad extra de engaños para tratar de cubrir todos los aspectos.

 

Ambitos y moscas

La pesca del tucunaré se realiza principalmente en aguas lentas, como pueden ser los caños, lagunas o ríos de suaves o nulas correntadas y aguas claras. Es raro encontrarnos con esta especie en los ríos principales como el Orinoco, aunque entrada la temporada, cuando las lagunas están con un bajo nivel de agua, suelen alimentarse en los remansos que se arman entre las rocas salientes y en los bancos de arena que se producen en la época  seca. Estos peces son cíclicos, por lo tanto no los encontramos en grandes cardúmenes, se manejan en pequeños grupos y siempre están al acecho; son muy territoriales, sobre todo en época de celo.

Los cast no son extremadamente largos, aunque un tiro con mayor distancia siempre le proporciona más recorrido a la mosca, por lo tanto, habrá más chances de obtener un ataque. Para su búsqueda siempre observaremos los accidentes que nos ofrece el sitio, como pueden ser un árbol caído, una saliente de piedra, un veril, una playada. No es necesario tener demasiada precisión en el cast ya que estos peces poseen una gran visión, no son asustadizos y atacan todo lo que les entre en la boca. Y eso es exageradamente grande ya que, en ejemplares de más de 8 kg, tranquilamente pueden caber dos puños cerrados. Por eso, retomando el tema de las moscas, no debemos tener temor en llevar moscas de 20 a 30 cm aunque parezcan exageradas.

Otra forma muy atractiva y adrenalínica de pescarlos es cuando están cuidando sus alevinos. Cuando las lagunas lo permiten y están completamente planchadas, vamos a observar en el agua un círculo, como una mancha oscura de un metro de diámetro sobre la superficie. Cuesta mucho observarla, por lo que hay que tener el ojo realmente adiestrado. Este concepto muchas veces marca la diferencia entre un día bueno o malo de pesca, y un guía consagrado lo tiene en cuenta. El cardumen de alevinos por lo general se acomoda lejos de las costas y sabe que un metro por debajo están el macho y la hembra cuidando. Son ejemplares de un tamaño importante.

La embarcación debe acercarse silenciosa y lentamente, y no aproximarse demasiado ya que cualquier movimiento o sonido extraño hace que embullan a los alevinos y se vayan al fondo del lecho, perdiendo la oportunidad de concretar la captura. Por ende, en esta ocasión el tiro debe ser muy preciso y, a veces, largo. lo ideal es que caiga encima de las crías y enseguida recoger la línea, por lo que los padres saldrán inmediatamente a atacar el cebo si consideran que pueden ser un peligro. En este tipo de pesco, algo importante que hay que tener en consideración es realizar la devolución lo más rápido posible, para que las crías no queden desprotegidas.

 

Otras especies

Sobre los ríos principales y donde el agua marca una corriente pronunciada, vamos a toparnos con sardinatas y cachorras o payaras, que ofrecen un pique brutal tanto en fly como en bait o spinning. No sólo el ataque es sorpresivo, rápido y violento, además se apoyan en las corrientes, por lo que su pesca es más que atractiva, ofreciendo saltos, corridas y mucha resistencia.

Por lo general, se mueven en cardúmenes y van cazando todo tipo de forrajeros que anden dando vueltas. Si hablamos de la pesca con mosca, lo ideal  es utilizar una línea de hundimiento IV o VI para que la línea profundice rápido sobre la corredera. Se puede pescar en deriva o stripeando rápidamente ni bien cae la mosca. Y si la idea es pescarlas con señuelos, le damos velocidad y atención al momento o sea, una vez que lanzamos y el señuelo comienza a trabajar, debemos estar atentos al arrebato porque tienen mucha fuerza.

Para contar dos experiencias de los operadores vamos a comenzar por la pesca en bait que pudo lograr el equipo comandado por Matías Pavoni que, yendo a una laguna de agua muerta, logró capturar tremendos tucunarés en calidad y calidad utilizando señuelos Glidding Voraz  y Juana Borboleta, los que mejores resultados le dieron.

Todos los pescadores quedaron asombrados de la vitalidad, fuerza y complejidad anteriormente descripta. La otra parte de los pescadores, al mando de Leo Cardella, no se quedó atrás y haciendo solamente fly pudo dar con todas las variedades buscadas y sorprenderse de la magnitud del ambiente. Entre los dos grupos hubo coincidencia plena para regresar el año próximo.

Nota completa en Revista Weekend del mes de Mayo 2018 (edicion 548)

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