Venecia restringe el acceso de los turistas

Una experiencia piloto durante el feriado puente del 1º de Mayo marcaría la agenda de la ciudad para el verano europeo con el objetivo de contener las visitas al casco histórico.

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Un nuevo plan de gestión de turistas que tiene como objetivo limitar el número de visitantes que recibe Venecia marca la nueva agenda de la ciudad de los canales, obligando a los visitantes a reservar con antelación la entrada al casco histórico.

Ya hemos hablado con anterioridad del overturism que afecta a las grandes capitales turísticas de Europa, incluidas Roma y Florencia. La masificación en la cantidad de visitantes es muy notoria. Venecia recibe al año casi 30 millones de turistas. Es por ello que los distintos ayuntamientos están ideando nuevos planes de gestión para intentar diversificar, en la manera de lo posible, las visita.

Venecia empezó durante el feriado puente del 1º de Mayo instalando controles y prohibiendo el acceso a algunas zonas, con una gran dosis de polémica. Sólo pudieron pasar el vallado los poseedores de la Venezia Unica Card, una tarjeta para residentes y visitantes habituales.

Zonas cortadas

Esto no quiere decir que los turistas no puedan visitar las áreas más populares. Podrán verlas pero tendrán que dar un rodeo o usar calles secundarias para llegar al Duomo, por ejemplo. Quienes no sigan las normas podrían ser multados, teniendo que pagar entre 25 y 500 euros.

El Ayuntamiento también ha desviado las rutas de los barcos que hacen viajes de un día y obligándolos a atracar en Cannaregio, lejos del casco histórico que incluye la Plaza de San Marcos y la Basílica del mismo nombre, el Palacio Ducal, la Torre del Reloj y la Procuraduría Antigua. Del mismo modo, se ha limitado el número de coches que entran al centro.

“Son medidas urgentes para asegurar la seguridad en el casco histórico. Los turistas saben que, si respetan la ciudad, son bienvenidos. Pero tenemos que salvaguardarla, por eso hemos adoptado medidas basadas en lo que nos permite la regulación”, afirma el alcalde Luigi Brugnaro sobre la ciudad, asediada por turistas.

Se espera que, en fechas en las que se vayan a congregar decenas de miles de turistas, se vuelvan a adoptar las mismas medidas. Podrían extenderse incluso durante todo el verano. Además, en el futuro, el objetivo del alcalde es que, para entrar al centro se pida una reserva obligatoria, aunque para ello se necesita una disposición especial del gobierno italiano, que podría incluirse en la nueva Ley Especial para Venecia.

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