Empieza la temporada de caza menor 2018

Este mes comienza la ansiada temporada de patos, liebres y perdices, que se la augura auspiciosa. Atención a los cambios de paisaje y clima.

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El inicio de la temporada de caza menor siempre trae aparejado expectativas crecientes luego de casi diez meses de espera. Este sábado 28 de abril de 2018 será especial. De por sí, cada año es diferente y lo mejor que tiene una nueva edición es que nos exige conocimientos, experiencia, sentido común y, sobre todo, contar con una gran capacidad para desarrollar nuevos conocimientos. En esta oportunidad, se augura un clima seco, frío y con vientos variables, a diferencia del año pasado, cuando el agua anegaba los campos y caminos; y cuando los pastos altos se convirtieron en el gran objetivo a vencer.

Como el clima es más seco, los pastos serán bajos y la cantidad de presas sólo se verá superada por la de mosquitos –cazadores, es tiempo de usar repelente; va a ser tan importante como los cartuchos–. Esperamos que el tamaño ideal de las piezas se alcance a mediados de este mes, lo cual permitirá verlas bien antes de disparar. Habrá gran cantidad de perdices y liebres en casi toda la provincia, en parte debido a que recién el 15 de mayo comenzará la caza comercial para frigoríficos.

Entre las precauciones que habrá que tener está la de llevar suficiente agua para hidratarnos nosotros y al perro que nos acompañe. Por el estado del suelo aconsejo que, de existir la posibilidad y sobre todo en las primeras salidas, protejan con botas las patas del can para evitarle cortes y sangrado que reduzcan el tiempo de vareo.

Se auguran días de mucho viento. Para este tipo de cacería es fundamental tener un buen perro pues la perdiz se echa y sólo aparece si la pisamos. La que sale en contra del viento vuela muy bajo, entre 1 y 1,8 m, porque a esa altura encuentra menor resistencia; cuidado al disparar ya que, a los 10 metros, estará a la misma vista del porte del perro. Con viento a favor, las altitud de vuelo varía entre 5 a 10 m porque allí es donde obtiene el mejor desplazamiento.

Siempre hay que tener en cuenta la ubicación del perro antes de disparar. La experiencia de cazar con viento fuerte es maravillosa pues exige, para una misma presa, condiciones de tiro totalmente distintas según el lugar hacia donde vuele. Cazar con estas condiciones será inolvidable pues nos exige tanto a nivel humano como animal. Habrá que agudizar todos los sentidos.

 

Bandera de largada

 

En mi primera salida, acompañado por mi perro Folk, desembarcaré en Ayacucho y General Guido, viajando el día anterior para dormir ahí e iniciar la cacería descansados y al 100 %. Esto va a ser fundamental pues nos exigirá a todos los cazadores un esfuerzo adicional de concentración y conocimientos, no sólo en el disparo y swing, sino también en la elección de cartucho y chokes (fundamental con esta condición climática).

La otra gran demanda será para los perros, ya que las emanaciones con clima seco no se desparraman y el can debe agudizar los sentidos para localizar la presa. Lejos de hacernos desistir, ésto nos debe dar más ganas de vivir la experiencia y los cambios que se presentan.

Cabe destacar la importancia del cartucho, no sólo por la marca sino por la partida. Hay cazadores que compran una caja aquí y otra allá buscando precio; en realidad, lo que hay que conseguir es el cartucho que mejor le caiga a la escopeta y al tirador y, si se puede, comprar de la misma partida para toda la temporada.

 

 

La primera jornada

 

Antes de cruzar el alambrado hay que fijar claramente las normas de seguridad:
se hace con la escopeta abierta, sin cartuchos y, en el caso de la semiautomática, sin cartuchos y con la recámara abierta. Con viento, una escopeta apoyada en el alambrado es posible que se caiga y se dispare accidentalmente. Si el viento viene desde atrás, hay que llevar la escopeta descargada al hombro y al perro con la correa hasta el final del cuadro, para tomar viento de frente al llegar y no cansarlo inútilmente.

Si son dos o más cazadores los que van con el mismo perro, tienen que caminar en línea recta a 35 m de distancia entre cada uno, con el arma lista por si sale alguna presa, y la consigna de disparar sólo hacia adelante y al lado opuesto del compañero, hasta llegar al fondo del cuadro. Si soltamos al perro, deberá salir tranquilo pero muchas veces la naturaleza tira; entonces es recomendable usar collar electrónico, que evita que el can se pierda o se canse mucho.

Consultando a cazadores de varias ciudades, el denominador común es que habrá más perdices y liebres que el año pasado pero el tamaño de muchas es chico, como si existiese una postergación en las fechas de anidada. Seguramente, con tanta cantidad de presas, la cuota diaria se cumplirá muy rápido. Les auguro una excelente cacería.

 

Para tener en cuenta

 

-Debemos utilizar la vestimenta indicada para cada clima, alta o baja temperatura, con o sin viento, pues mantendrá el cuerpo con la temperatura ideal, permitiendo salir la transpiración y reduciendo muchísimo el peso de lo que se lleva encima. Las botas de goma y los borcegos livianos son ideales para esta práctica deportiva.

-Lo primero que hay que hacer cuando llegamos al cuadro es bajar al perro, revisar los insumos, colocar repelente en crema y una botellita con agua en el chaleco, y seleccionar el tipo de perdigones de acuerdo con el clima: seco, húmedo, con o sin viento.

-Ver trabajar a un perro de caza de cualquier raza es agradable por la soltura con que se mueven.

 

 

Nota completa en Revista Weekend del mes Mayo 2018 (edicion 548)

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