La casita de María Antonieta en Versalles

Además del famoso castillo, vale la pena visitar la aldea que la reina mandó a construir para usar como descanso de sus obligaciones cortesanas. Recuperó el resplandor del siglo XVIII.

Un minucioso trabajo de restauración de los interiores de las casas que componen la Aldea de la Reina que perteneciera a María Antonieta, el Pequeño Trianón que integra el Palacio de Versalles ha sido puesto a la consideración del público junto a todos los tesoros de esa pequeña ciudad real.

Este sector del palacio fue encargado por la reina de Francia en el invierno de 1782 a 1783, buscando un lugar en el que alejarse de la rigidez de la corte. Inspirada por las obras de Rousseau, María Antonieta anhelaba una vida más rústica, cercana a la naturaleza. Un pequeño paraíso en el que el teatro y la fiesta le hiciesen olvidar su condición de reina. La aldea, que también funcionaba como explotación agrícola, estaba influenciada por las ideas de la Fisiocracia y de la Ilustración, desde el punto de visa de los aristócratas. Richard Mique fue el arquitecto encargado de construirlo, basándose en la aldea del Palacio de Chantilly y en los grabados del artista Hubert Robert, en un intento por copiar las casas de los verdaderos campesinos franceses.

 

En el centro se encuentra un estanque donde se pueden pescar carpas y lucios. A su alrededor, en la parte norte de los jardines y en el límite del Pequeño Trianón, Mique erigió doce cabañas de entramado de madera inspiradas en la arquitectura normanda y flamenca. La aldea se componía de una granja que producía leche y huevos para la reina, una torre en forma de faro, un palomar, un gabinete, un granero, un molino y una casa para el guarda. Cada edificio incluía una huerta, un vergel o un jardín de flores. La construcción más importante era la llamada Casa de la Reina, en el centro de la aldea, al lado del puente de piedra que cruzaba el río.

Inevitablemente, la aldea fue abandonada después de la Revolución Francesa y, desde entonces ha sido restaurada tres veces. En 2006 se abrió al público como parte de un espacio llamado Dominios de María Antonieta.

En la actualidad, en la granja habita una gran variedad de animales cuyo desarrollo está supervisado por la Foundation for Animal Welfare. Como el palacio de Versailles, el lugar abre todos los días menos los lunes y el precio de la entrada a este sector es de 12 euros. Pronto se podrá acceder también, desde la web oficial de Versalles, a una versión 3D digital para descubrir como se vivía en tiempos del reinado de Luis XVI.

Fotos: AFP.

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