¿Kayak abierto o cerrado?

Cómo elegir el esquife según el conocimiento técnico que se tenga y la actividad que se pretenda realizar. ¿Hay uno que sea mejor que el otro?

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En los últimos diez años, miles de amantes de la vida al aire libre se sumaron al canotaje. Ver pasar un kayak surcando un río, lago o el mar es una tentación muy grande para cualquiera que desee una aventura en la naturaleza. Como era de esperar, el mercado no quedó al margen de esta tendencia e irrumpieron cientos de embarcaciones con forma de kayak de muy diversos tipos: cerrados o de travesía, abiertos o sit on top, inflables y desarmables. Hay para todos los gustos y usos, pero centraremos la nota en los dos primeros.

De travesía. Se dividen entre los que son para viajes de varios días y los de día o multipropósito. En ambos, el tripulante va sentado dentro de un cockpit cerrado que permite el uso de cubrecock-pit o polleritas, que impiden el ingreso de agua. A algunos usuarios que efectúan sus primeras paladas les da la sensación de estar atrapados dentro de un tubo. En nuestro país hay un gran desarrollo de estas embarcaciones, con astilleros que los vienen fabricando hace más de 40 años.

Para largos viajes. Estos modelos tienen gran capacidad de carga y miden entre 5,10 y 5,50 m. Son útiles para efectuar largas distancias con muchas cosas a bordo, incluido lo necesario para acampar. Los de travesía de día, en cambio, son más cortos, poseen menos capacidad de carga y miden entre 4 y 4,50 m. También se los pueden emplear en paseos de una jornada o carreras de aventura.

Prestaciones. Los kayaks cerrados demandan un manejo más fino y un mayor conocimiento de las técnicas de remada, porque son más angostos y, por ende, un poco más inestables que los kayaks abiertos. En general, requieren aprendizaje en las maniobras para sacarles el máximo provecho. Con estos kayaks se puede navegar en mar o en lagos, y una de sus mayores virtudes es su gran rendimiento en kilómetros. Además, son muy marineros en condiciones de oleaje y, en manos de un remero entrenado y con conocimiento, resultan muy seguros. La mayoría se fabrica en PRFV o en plástico rotomoldeado, y el costo de los modelos nacionales ronda entre $ 15.000 y $ 35.000, para uno, dos o tres tripulantes.

Sit on top. Estos modelos son abiertos y aparecieron en el país hace unos diez años. En ellos, el tripulante va sentado sobre una embarcación que no posee cockpit cerrado. Por lejos, son los más populares que se ven en nuestro país, puerta de entrada al canotaje de miles de entusiastas. El casco posee imbornales o agujeros que permiten el escurrimiento del agua que ingresa por el oleaje. El tripulante viaja humedecido la mayoría de las veces. Básicamente, se popularizaron porque son muy fáciles de remar y resultan ideales para usar en paseos cortos cerca de la costa o pescar, cuando el agua es calma. Miden entre 2,50 y 4 m, y su principal característica es la estabilidad. Además, son inundibles y requieren cero mantenimiento.

Rendimiento. En estos diseños anchos, que mantienen bien el rumbo y cuentan con poca eslora, se buscó simplificarle todo al aficionado primerizo pero a costa de sacrificar el rendimiento en navegación. Hay que tener siempre presente que resultan muy vulnerables al viento, al oleaje de proa y a las corrientes. Suelen ser pesados para remar y no tienen un buen rendimiento en kilómetros. Si un kayak de travesía, por ejemplo, puede cubrir 50 km por día en manos de un experto, un sit on top no superaría los 20 km con mayor esfuerzo. Ahora bien, si la idea es pasear o salir a pescar por un río o el mar, cerca de la costa, sin duda son los modelos ideales. Además, resultan muy económicos: entre $ 7.500 y $ 15.000 se venden en casi todas las casas de náutica.

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