Generación 5: La Glock que viene

Gracias a las reformas introducidas a requerimiento del FBI para la provisión de armas para sus agentes, la empresa austríaca lanza su último desarrollo al mercado civil. En breve estará en la Argentina.

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Cuando en el año 1982 una extraña pistola llegaba al mercado internacional, no muchos podrían haber vislumbrado el éxito que iba a obtener. Ante la aceptación masiva que tuvo el primer modelo –la G 17–, los responsables de su producción sabiamente decidieron no innovar. Y así fue que, en los más diversos calibres, comenzaron a aparecer nuevos modelos que en realidad eran la misma plataforma en diferentes tamaños y largos de cañón. Y realmente… para qué innovar ante semejante éxito comercial.

A esa primera tanda –llamada posteriormente Generación 1–, le siguieron las generaciones 2 y 3 sin mayores cambios, sólo algunos realmente más estéticos que funcionales. Recién con la aparición de la Generación 4, los técnicos responsables de su diseño modificaron alguna pieza fundamental, tal como el resorte recuperador de la corredera.

Hace varios años tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los directivos de la firma austríaca, a la sazón yerno de don Gastón Glock (1929), quien en un momento de la charla me preguntó: “¿cuál cree usted que es el negocio del señor Glock?”. “Fabricar pistolas”, contesté de inmediato. Su respuesta fue: “Error, el negocio del señor Glock es el marketing”. Esa simple anécdota resume toda una política comercial exitosa. Una vez lograda una eficiente herramienta –que por cierto lo es–, volcó todo su esfuerzo a posicionarla como la líder de ventas del mercado, sin que haya grandes variaciones en el producto ofrecido.

Recién en el año 2016, al obtener un contrato millonario para proveer de G-17 y G-19 al FBI, en un trabajo conjunto con los técnicos de esa agencia estadou-nidense de la ley, se acuerda en introducir ciertas reformas en ambos modelos que equipararían a sus agentes. El resultado fueron las denominadas G-17M y G-19M, de provisión para los federales. Fiel a su agresiva política comercial, en el 2017 la empresa presentó al público la versión civil de esos modelos, dando lugar a la Generación 5.

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Algunas diferencias

Tal vez la más significativa sea el cambio de estriado de su cañón, abandonando el de macizos redondeados que impuso en su momento (que no es poligonal, como muchos creen), buscando una mayor precisión. La aguja percutora –tan característica en su impronta– también es reemplazada por una que, si bien se asemeja más a la convencional, posee una particular forma de gota. El tetón del seguro de aguja percutora que es liberado al oprimir la cola del disparador a la mitad –corazón de su sistema de disparo “safe action”– cambia de configuración: su resorte recuperador es levemente más largo que el de sus congéneres de la anterior generación.

En cuanto a la base de la empuñadura, se encuentra embudizada para facilitar la introducción del cargador, el que también ha tenido cambios: una base más grande y una tecla elevadora de color, para distinguir más facilmente si está vacío. Respecto de la empuñadura, Glock regresa al esquema de la Generación 1 y 2, o sea, sin la forma de los dedos en su parte frontal. En definitiva, entre diferencias funcionales y otras estéticas, la Generación 5 presenta una veintena de cambios respecto de la anterior.

Sólo falta esperar su ingreso al país para poder probarla y ver si mantiene el nivel de aceptación que obtuvieron las otras generaciones. ¿Usted tiene alguna duda de que no será así? Yo no.

Nota completa en Revista Weekend del mes de Abril 2018 (Edición 547)

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