La nona de las carreras subirá al Aconcagua

Elisa Forti será parte, desde hoy, del Summit Aconcagua que busca alcanzar el pico por una causa benéfica junto a otros deportistas.

Hoy comienza el Summit Aconcagua, un desafío que realizarán 11 atletas aunados por el hecho de que el deporte ha sido, para cada uno de ellos, una herramienta vital de superación. Elisa Forti, Fabricio Oberto, Paula Pareto y Julián Weich, entre otros, encararán una expedición de 19 días con el objetivo de alcanzar la cima del pico más alto de América del Sur con el objetivo de brindar un mensaje esperanzador respecto del potencial del deporte como motor de cambio y superación personal.

Quizás el deportista más destacado de todos sea Elisa Sampietro de Forti, una italiana de 83 años que asegura que “nunca es tarde para empezar a correr”. El objetivo de esta iniciativa cuenta con un incentivo adicional: la Fundación Leo Messi, la Fundación Fortabat y Allianz donarán $ 10, $ 3 y $ 1 respectivamente, por cada metro que ascienda cada uno de los participantes de la expedición, para la Fundación Baccigalupo, entidad que trabaja en pos del desarrollo psicomotriz de chicos con discapacidad intelectual.

“Cuando terminé una carrera en Salta se me acercó un muchacho que me abrazó, me dio un beso en la mejilla y me contó que, un año atrás, estaba tirado en un sillón, mirando la televisión y me había visto corriendo. A partir de eso se replanteó su forma de vivir y él también comenzó a correr”, contó Elisa.

Más conocida en el circuito como “la nona que corre”, desafía el paso del tiempo a fuerza de empuje y superación personal. Tiene cinco hijos, once nietos y tres bisnietos, nació en Como, Italia y, a los catorce años, se radicó en la Argentina escapando de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

La vida de Elisa siempre estuvo vinculada al deporte. Practicó varias disciplinas: desde el voleibol (donde fue semi-profesional) hasta el tenis y natación. Y sumó atletismo a los 70. Comenzó a correr para cubrir el vacío que le había generado la muerte de su marido: “me dio mucha seguridad y me permitió salir de mi casa. Siempre fui muy tímida y, cuando falleció mi marido, decidí recluirme en casa. Con las carreras aprendí que se puede vivir de otra forma. Correr me devolvió la vida”.

Todavía corre durante una hora todos los días -con excepción de los domingos porque juega al tenis-. Entre sus hitos deportivos se destaca haber concretado cuatro veces el Cruce Columbia de los Andes, una carrera de aventura extrema de más de 100 kilómetros que cruza la Cordillera de los Andes. El tercer Cruce lo realizó a los 81 y con dos particularidades: fue en compañía de su nieto y batió el récord de ser la persona de más edad en completar esa carrera en más de dos oportunidades. Al año siguiente, y ya con 82 años, lo batió de nuevo.

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