Truchas por tierras galesas

Recorrimos diversos pesqueros del Chubut en lo que fue la apertura de una temporada que llega con muy buenos augurios. Los detalles de la pesca y el estado de cada uno de los ámbitos. Galería de imágenes.

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Organizada con el apoyo logístico de la Secretaría de Turismo de Trevelin, nuevamente abrimos otra temporada en las cuencas pacíficas galesas. Un poblado desbordante de servicios, tranquilidad y buena onda, que sirve de epicentro a muchos pesqueros que son la “joya de la corona” del noroeste chubutense. Muchísimas gracias a los amigos David Arakawa, Andoni Zatarain y Diego Soto, por todo lo que pusieron para la nota. Lo mismo corre para Gabriel Dis- tilo presidente de la Asociación Neuquina de Pesca con Mosca y una pata de hierro en este tipo de aventuras patagónicas.

Comenzamos por el Corcovado o Carrenleufu, un río tan bello como particular, de gran desnivel y amplias variaciones anatómicas. Tras nacer en el inhóspito lago Vintter, corre hacia al Este con toda intención de desaguar en el Atlántico. Progresivamente, el cordón de los Patagónides lo obliga a torcer su rumbo hacia el norte, y luego por un valle transversal atraviesa la cordillera, y desemboca en el océano Pacífico.

En este viaje, junto al guía Guillermo Torrea, de Poncho Moro Lodge, elegimos pescarlo en dos secciones: Alto Corcovado y Corcovado Medio o Sur (ambos de acceso público).

El Alto Corcovado se extiende entre la boca y la confluencia con el arroyo Guacho, el área de influencia pedestre de los pescadores instalados en el puente de la RP 44. Los nombres de los pesqueros corresponden a bautismos o anécdotas de viejos pescadores. De oeste a este, en sucesión, encontramos la Boca, La Gata, El Melenudo, La Isla, El Ocho, Agua y Energía (reconocible por una estación de aforo y un cable que lo cruza), El Pelado, El Paniza, La Pasarela, El Joaquín (muy rendidor con las fontinalis), La Curva, El Llao Llao, El Fisher, La Parrilla y la desembocadura del arroyo Guacho. Paniza, el pool más grande del área, marca una transición entre los pozos más cortos y rápidos aguas arriba, y los más lentos, amplios y profundos de abajo.

Con la abundancia de agua, este arranque de temporada fue uno de las mejores en años. Y así, fuimos tras las enormes arco iris del Vintter, de regreso al lago tras la freza cercana (kelts). Aunque todavía no están completamente recuperadas, y por ende no luchan tanto, ofrecían el atractivo de su tamaño y la posibilidad de engañarlas a pez visto, en aguas bajas. Como nos dijo Paulino Arias, leyenda viviente de la zona: “Búsquenlas abajo de los ñires”.

Con un solo día disponible, no bajamos más allá del Paniza, siendo Agua y Energía el pool más rendidor. La primera gran captura, y mayor del día, fue un macho bien picudo de Diego Soto, que salió ninfeando una WB con un enorme bead head  de tungsteno rojo. Mi mejor pez salió en Paniza, casteando largo con shooting desde la islita descubierta. El que estuvo intratable fue David Arakawa, que se despachó con media docena

de arcos de entre 2 y 3,5 kg, todo con un streamer de marabou articulado naranja y amarillo, de estilo bien alaskeño.

Corcovado Sur

Aquí el río cambia su conformación, sale del planalto y se sumerge en un valle encajonado. Básicamente es un freestone rápido, bien dibujado y sumamente bello, a medio camino entre el Traful y el Quillén. Un detalle importante es que aquí atraviesa la pampa de los Tucu Tucu y el Valle de Jaramillo, que aumentan su productividad por la materia orgánica de varios mallines. En sus primeros tramos la vegetación ribereña está constituida por ñires y lengas, que se recambian por sauces a medida que el río se interna en la meseta.

Pescamos un tramo de río por mí desconocido, en la zona de influencia del arroyo Poncho Moro. Pescando con ninfas y perdigones al hilo (spanish nymphing), los resultados fueron tremendos.

Explosivas marrones de 600 g a casi 2 kg, que potenciadas por la corrientes llevaban al límite los tippets y equipos ligeros (4X y caña Nº 2 de 10 pies). Hubo peces con los que no sobró absolutamente nada, y como siempre, la que parecía la más grande escapó. Merece un párrafo aparte la atención del matrimonio Koefoed, que se desvivieron en buena onda y atención, en su rincón en el mundo, hecho con sus propias manos con mucho amor y sacrificio.

Río y lago Krügger

El Estrecho de los Monstruos (o río Krügger) es una angostura de agua pasante de 400 metros, que une los lagos Futalaufquen y Krügger. Profunda, correntosa y con abruptos veriles

escalonados, se la pesca desde una embarcación a la deriva, casteando suculentos streamers hacia la costa.

La temporada 2017/18 trajo dos importantes novedades en el PN Los Alerces. La primera es la polémica disposición de prohibir el desembarco en el área intangible, para evitar la diseminación del hongo de ciprés. La segunda,  que con la abundante nieve de este invierno cayeron numerosos árboles y copas quebradas, lo que aumentó muchísimo la estructura sobre las costas.

El Krügger es un lago rodeado de abruptos paredones, al cual su aislamiento geográfico lo transforma en un excelente pesquero. Además, sus aguas son de las más productivas de la cuenca, por una abundancia de zooplancton comparable al lago Rivadavia.

Junto al hiperprofesional guía Gonzalo Martínez, les dedicamos un intenso día que incluyó la boca del río Frey. Usamos equipos Nº 5 y 6, con shootings de hundimiento IV y corredores de monofilamento. Las moscas más rendidoras fueron String Leechs (negras y purpura) de 8 cm, paradójicamente sin lastre alguno.

Fuimos en busca de un “zapallo alimentado a colilargos” que no se dio, pero la pesca fue extraordinaria, con 30 piques y más de 20 peces capturados, de 800 gramos a 2,5 kilos, casi todas marrones. Las arco iris solo dieron algunos piques, a cargo de ejemplares en pleno de-sove sobre los playones costeros, que decidimos no molestar.

Laguna Larga

Este espejo fue represado para alimentar de energía eléctrica a Villa Futalafquen. Ello elevó su nivel natural más de 2 metros, anegando el espeso monte costero de lengas y ñires. Por eso el 90 % de su perímetro solo es abordable desde una embarcación o flotadores personales. Su lecho, parte mallín y parte de arena volcánica, presenta densos cúmulos de vegetación acuática, y mucho palerío de ñire sumergido.

La Larga alterna bahías muy protegidas, y en la más linda de todas se encuentra el paradisíaco Le Fario Lodge, donde nos hospedamos con el agua a unos pocos pasos. Así, en dos jornadas mañaneras antes del desayuno, tuve una de las pescas más chármicas que recuerde. Con marrones de las buenas, que al amanecer penetraban en bajos mallinosos ridículamente bajos, para alimentarse de anfípodos y ninfas de odonatos. También cazando con el máximo sigilo truchas a vista como si fueran bonefish, con caña 4, línea de flote, leader de 9 pies, tippet 3X y ninfas en números 10 o 12. Y que al mínimo error técnico escapaban o nos denigraban.

No me quiero imaginar lo que debe ser pescarlas en las mismas condiciones, pero más avanzado el verano, con Goddard Caddis patinadas.

Río Percey o Percy

Se forma tras colectar numerosos arroyos que se desprenden de los cordones Rivadavia y Esquel, y termina su recorrido en el río Corinto a la altura del Paraje Paso Ancho, muy cerca del río Futaleufu.

Drenar un área muy extensa, sin lagos o lagunas en sus cabeceras, lo tornan un curso torrencial con marcadas crecientes y estiajes. Noviembre en general no es bueno, ya que las aguas aún se encuentran altas y turbias.

A pesar de ello, Diego Soto me hizo un sobretodo de escamas, con arco iris hípercombativas de 600 g a 1,5 kg en el tramo urbano, poqueteando al hilo entre los sauces una San Juan Worm con bead heads de tungteno. Los perdigones, por un tema de visibilidad, perdían efectividad pasados lo 60 cm de profundidad. Cosa que no sucedía con las más contrastantes imitaciones de lombriz. Gran río el Percey, que por desidias ambientales varias necesita urgente de mayor control y protección por parte de Estado (ver en Facebook: Voluntarios del río Percy).

Así terminaba una apertura para colgar en un cuadrito, donde la rompimos en cada agua visitada. Trevelin tiene magia y grandes amigos. Prometemos volver…

Nota completa publicada en revista Weekend 543, diciembre 2017.

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