350 km para espíritus bien aventureros

La Ruta del Pehuén hilvana Caviahue, Copahue, Villa Pehuenia, Moquehue y Aluminé. Un trayecto de varios días con sabor a aventura, pesca y buena gastronomía en base a la araucaria. Galería de imágenes.

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La Ruta del Pehuén es un camino de ida. No tiene punto de inicio ni fin. No se puede contar en kilómetros o en días, ni en paradas con carteles indicadores. Es el laissez faire de las excursiones. Fue una idea de las localidades neuquinas de Copahue, Caviahue, Villa Pehuenia, Moquehue y Aluminé, privilegiadas por la presencia de la Araucaria araucana o pehuén (“árbol fuerte” en lengua mapuche). Una especie milenaria y exclusiva de los bosques andino patagónicos de Argentina y Chile que alcanzan su altura máxima a los 1.000 años de edad (50 m aproximadamente) y producen una semilla comestible, el piñón, marca registrada de la Ruta. Incluye paisajes variados que van de lo estepario a lo bucólico, mezcla tradición con turismo aventura, nieve con aguas termales y pueblos originarios con nuevos habitantes que empezaron a radicarse en estas zonas alejadas de la histeria urbana dispuestos a enfrentar un clima hostil en el invierno para ganar en paz durante todo el año.

Caviahue-Copahue

Con sólo 30 años de vida y menos de 1.000 habitantes, Caviahue emergió como un diamante en plena cordillera. A medida que uno se acerca, las montañas nevadas parecen más altas y la sombra de las nubes corre con mayor rapidez. Por el camino se ven pequeños asentamientos mapuches inhabitados. Las comunidades trashumantes esperan al verano para volver de los pueblos aledaños. Ellos viven de la cría de animales, la producción de quesos, leche, miel y telares. Hacen pequeños trabajos de carpintería e intercambian productos en el pueblo. Dejan que los pobladores pesquen en los lagos siempre y cuando se respete a la naturaleza.

Los Riscos Bayos, una imponente pared de ceniza volcánica compactada, son el preámbulo de Caviahue, una localidad colmada de belleza natural. Muchas construcciones de madera y piedra, hoteles, cabañas, hosterías y casas de té concentradas en un pequeño núcleo a los pies del volcán Copahue (2.997 msnm). Hay una iglesia evangélica, un colegio, un centro de salud, tres cervecerías artesanales, algunos restaurantes y un surtidor de nafta. Nada más. Fuera de temporada las calles están desiertas y sólo los perros pululan bajo el viento blanco.

Una prolija costanera con juegos para niños y bancos de plaza bordea al lago Caviahue, uno de los 9 lagos ácidos que existen en el mundo. En él no hay vida alguna, pero su agua densa es ideal para los deportes náuticos de verano como kayak, stand up paddle, bicicletas de agua o incluso el nado. En el invierno la ciudad se enciende. El nivel de ocupación llega casi al 90 % y los viajantes no escatiman en gastos: trineos de perros, motos de nieve, esquí, caminatas con raquetas, snow kite, travesías en coches oruga, excursiones en snow ranger 4×4. A sólo 1,5 km del pueblo está el centro de esquí que tiene 22 pistas y 12 medios de elevación, guardería, escuelita, alquiler de equipos e instructores. El medio de elevación diario promedia los $ 1.310 para los mayores y $ 905, los menores.

En verano el fuerte son las termas de Copahue y la pesca de truchas que se puede hacer en alguna de las lagunas que rodean el valle: Escondida, Hualcupen, Achacosa, Rincón, Larga o Trolope, el único coto privado (U$S 100 por día). Además, hay cabalgatas, mountain bike, avistaje de aves y senderismo. No puede faltar una visita al volcán para ver la laguna cratérica (250 m de diámetro y 40 m de profundidad), pasar por el Salto del Agrio, y merendar en el Valle de Jara – Refugio La Vega, donde se encuentra el bosque de araucarias que desemboca en la Laguna Congelada. Excursiones desde $ 550 hasta combinadas por $ 3.100. Alojamientos promedio $ 1.700 con desayuno habitación doble en temporada alta. Se puede comer muy bien desde $ 250 por persona.

Villa Pehuenia-Moquehue

La primera panorámica de la villa grita: “Vendo todo, me vengo a Pehuenia”. Mensaje que escuchó la mayoría de los 2.200 habitantes que hoy habita este joven municipio (28 años) de cabañas desparramadas alrededor de los lagos Aluminé y Moquehue. Es parte del departamento de Aluminé y está a 310 km de Neuquén y a 1.450 km de Buenos Aires. El municipio incluye a los pueblos de Moquehue, Villa Unión, Villa Italia y Barrio Parque. Las calles son de tierra y tienen nombre hace sólo un año, por lo que los mismos pobladores no recuerdan cuál es la suya y se manejan con las coordenadas: “Al lado del pino alto” o “a la vuelta de la casa de Pancho”. Las vacas y los cabritos caminan por las calles entre los perros y vecinos como si fueran uno más.

Abundan las cabañas de madera con vista al lago (desde $ 1.200 por noche para dos, $ 800 en temporada baja), también hay apart hotel, hosterías (3 estrellas $ 1.500 / $ 1.200 base doble), camping y viviendas turísticas. La oferta hotelera y gastronómica es muy amplia. Desde $ 300 se puede degustar alguna de las especialidades del lugar a base de ciervo, cordero, trucha, chivito neuquino, jabalí, ahumados, frutos rojos y hongos acompañados de cerveza artesanal. En invierno, a casi 2.000 msnm funciona el Parque de Nieve Batea Mahuida, territorio de la comunidad mapuche Puel, que está a cargo de las actividades de esquí (pase diario por persona, $ 600 aprox. en temporada alta). También se pueden hacer caminatas por la nieve con raquetas, esquí ride fuera de pista ($ 4.800), excursiones en moto ($ 5.500 para dos) y paseos en 4×4 ($ 900).

Pero la temporada fuerte es de diciembre a febrero, cuando el sol se esconde a las 21:30 tras la cordillera iluminando la Península de los Coihues. Muchos van a disfrutar alguna de las 27 playas públicas de arena volcánica que rodean al lago Aluminé y cierran el día con una caipirinha en la costanera. Brisas del Sur, por ejemplo, cuenta con gomones para traslados, bicicletas de agua y kayaks ($ 300 la hora). También hace paseos por el lago y ofrece una excursión entre las islas de 3 horas ($ 900) en su catamarán velero con picada patagónica y snorkel en las aguas cristalinas que pueden alcanzar los 23 ºC.

Además, hay trekking, pesca, mountain bike ($ 150 la hora), rappel ($ 300 dos horas), rafting, avistaje de aves y turismo rural en la lindera Corporación Pulmarí. El Circuito Pehuenia recorre los 7 lagos de la zona entre arroyos, cascadas y bosques puros de araucarias en un radio de 130 km. Se puede hacer en auto, caminando o en bicicleta con parada obligada en Paraje La Angostura, donde se unen los lagos Moquehue y Aluminé y está la reserva natural mapuche Puel, donde la comunidad ofrece servicios de camping organizado, cabalgatas y senderismo por 5 lagunas atravesando bosques de araucarias, lengas y coihues hasta llegar a hermosas cascadas.

Aluminé

A pesar de ser la más antigua de las tres localidades (102 años) es la que menos infraestructura cuenta para el turismo, ya que no vive mayoritariamente de él. Tiene hoteles de hasta 3 estrellas, cabañas y hosterías desde $ 1.200 para dos, hostel desde $ 250 por persona y campings desde $ 150. La gastronomía es buena y variada. Mucha parrilla, truchas, hongos, quesos y miel. Don Giusseppe tiene las mejores pizzas del pueblo. Cuatro personas pueden comer por menos de $ 200. También son muy recomendables las pastas de La Posta del Rey y las cervezas artesanales.

Los mayores atractivos del lugar son el rafting ($ 400 por día con equipo y traslados) y la pesca con mosca de vadeo o en flotada ($ 6.500 para dos con equipos y wader). El mes pasado se realizó el pre-mundial de rafting en el río Aluminé, que a lo largo de sus 200 km cuenta con varios grados de dificultad, desniveles y rápidos escalonados.

La pesca se puede hacer con alguno de los 7 guías habilitados o en solitario previo trámite de permiso ($ 480 temprada, $ 120 diario precio único en toda la Patagonia) en los lagos Litrán, Kilca, Apucayoron o Quillén, donde abundan la trucha arco iris y en menor cantidad la marrón y la fontinalis o de arroyo. También salen percas y pejerreyes, siempre con devolución. En la ex Estancia El Charrúa, donde está el flamante museo mapuche; y en el Cerro Quilquelen, donde hay tres importantes miradores a casi 1.170 m de altura, se hace senderismo y avistaje de aves como el carpintero gigante, pato de los torrentés, el cisne de cuello negro, el flamenco y el choique. Sinónimos de la Ruta del Pehuén es difícil de encontrar. Basta decir que es una experiencia que merece ser vivida.

Nota completa publicada en revista Weekend 543, diciembre 2017.

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