Cómo lidiar con las entradas de agua

Causas y efectos de este problema. Precauciones y medidas para superar una situación que puede llevar al hundimiento. Funcionamiento de la bomba de achique. Galería de imágenes.

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Una de las situaciones de mayor riesgo al navegar es la entrada de agua, que puede devenir en un hundimiento. Gran parte de este problema radica en el mal estado de las lanchas y en las erróneas maniobras de sus navegantes. Cuando Prefectura Naval determina que una nave está habilitada para cierta cantidad de personas, lo hace considerando la capacidad para mantenerse a flote a pesar del ingreso de determinada cantidad de agua. Toda intrusión de forma anormal, que no es desalojada apropiadamente, ocasiona un aumento del desplazamiento y una pérdida de estabilidad, que a su vez facilita la entrada de más líquido.

Es común ver lanchas con un gran número de personas a bordo, que supera con creces su capacidad habilitada. Muchos se excusan aludiendo al peso de cada individuo, o si son adultos o niños, pero la verdad es que todo va sumando kilos a la nave, inclusive cosas que nunca se tienen en cuenta, como ropa, comida o combustible adicional. También el agua puede entrar debido a la realización de malas maniobras. Por ejemplo, la manera de tomar las olas puede provocar una filtración, que a su vez aumentará el peso de la embarcación. Si entra agua con la primera ola, seguramente ingresará más con la segunda, y así sucesivamente.

Para tomar conciencia sobre esta cuestión se sugiere realizar un sencillo experimento: se llena una botella con líquido hasta la mitad, se la sujeta con una mano y se la mueve inclinándola hacia el pico y después hacia el fondo; al desplazarse el contenido se sentirá en la mano un leve golpe. Esa sacudida es igual a la que sufre la embarcación cuando se mueve el agua que hay en su interior, lo que refleja cómo afecta su estabilidad.

Prevención

Algunos asegurarán que todas las lanchas están equipadas con bombas de achique, pero la verdad es que muchas no las tienen, ni siquiera llevan un achicador de mano, el cual es obligatorio. En otros casos, los propietarios cuentan con el equipo correspondiente, pero no saben si funciona y ni siquiera se molestan en probarlo. En este aspecto vale aclarar que las bombas de achique funcionan de tres maneras: en manual, que se pone en marcha a través de una llave; en automático, que se enciende o apaga sin intervención humana, guiándose solamente por el nivel de agua en la sentina; y hay una última opción, que es una combinación de las dos anteriores.

Un hecho recurrente es que las bombas se averíen al dejarlas prendidas en seco: a veces se accionan de manera involuntaria, mientras que en otras ocasiones nadie se percata que están andando, debido a que no producen ningún ruido. Otro error común es no controlar el estado de la lancha y cómo se encuentra la sentina. Para los menos experimentados, la sentina es la cavidad inferior del barco, ubicada sobre la quilla, donde se suele acumular el agua que entra por la cubierta o los costados. Esta sección no se suele revisar como es debido, algo fundamental antes de salir de la guardería náutica.

Algunas lanchas tienen un tapón con rosca en el espejo, que sirve para drenar el agua que queda en la sentina. Esta opción es muy recomendable de utilizar, pero muchos no la tienen en cuenta debido al apuro del momento por subir o bajar la embarcación de la guardería. Cuando esta herramienta sí se utiliza, se debe estar atento porque a veces el tapón no se coloca correctamente y queda abierta una nueva vía para el ingreso de agua. Por el contrario, en aquellas embarcaciones que no cuentan con este elemento, el control de la sentina suele ser más difícil. De todas formas, siempre se debe controlar el estado del interior del casco.

Detectar si hay agua en el interior puede ser un poco complejo. La manera más intuitiva de hacerlo es a través de sensaciones. Si al navegar la lancha se siente pesada, es decir, no se mueve como uno está acostumbrado, lo más probable es que haya sufrido una filtración. Una vez que se tiene la certeza de que ingresó líquido, es recomendable sacarlo de inmediato, no hay que esperar a que ingrese más debido a otra ola. Al poner en marcha la bomba de achique, se debe controlar si sale algo por la descarga. Hay que tener en cuenta que la bomba siempre se coloca en popa, por lo que es mejor achicar cuando la lancha está apopada.

Medidas a tomar

Hay que tratar de determinar de inmediato por dónde es el ingreso, y después buscar un lugar tranquilo para trabajar. Si no se tiene una bomba de achique se puede improvisar una con una botella de plástico cortada por la mitad, que se puede adaptar fácilmente a nuestra necesidad. En el caso de que la entrada sea importante, se debe buscar un lugar de poca profundidad, varar la embarcación para evitar que se siga inundando y esperar por el auxilio correspondiente.

Al encontrarse la fisura o vía de entrada, hay que taponarla con cualquier medio disponible. En lo posible se recomienda utilizar trapos, que en general es lo que más se tiene a mano siempre. No va a detener el ingreso total, pero al menos lo va a disminuir. En el Delta es común toparse con troncos flotando y otros elementos semisumergidos, que pueden dañar el casco, ocasionando una vía de entrada importante. De no actuar con rapidez, la embarcación puede hundirse en pocos minutos. En este caso hay que intentar desplazar el máximo peso posible hacia el extremo contrario de la zona afectada.

Si se rompe el casco en una varadura, es conveniente no salir de ella. Al estar apoyada la lancha no se hundirá, pero si se sale de ahí con rumbo a un área más profunda, es probable que se termine en un hundimiento.

Nota completa publicada en revista Weekend 543, diciembre 2017.

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