Cómo aterrizar un avión sin saber cómo

Detallamos los pasos a seguir para aterrizar un avión en caso de una situación de emergencia y los pilotos estén incapacitados para seguir volando

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En todo vuelo, el aterrizaje se vive como uno de los momentos más emocionantes debido al riesgo y complejidad que la maniobra implica. Ahora bien, ¿qué pasaría si ambos pilotos estuvieran incapacitados para seguir volando y cayera en usted la responsabilidad de aterrizar un moderno avión comercial? Frente a este improbable y desesperante panorama, detallamos los pasos a seguir para superar la situación y evitar un fatídico desenlace.

Una vez asumido nuestro rol de piloto improvisado, debemos solicitar ayuda a los que saben. Es imprescindible contactar por radio declarando la emergencia. Primero utilicemos la frecuencia que estaba sintonizada, sino podemos probar con la 123,45 o 121,5 Mhz. Tras haber realizado el contacto, ya tendremos la calma y seguridad de que seremos guiados por alguien que sí sabe pilotear. Es muy importante que no estemos solos en la cabina, alguien nos debe acompañar para dividir las tareas. La radio debe ser escuchada por los dos, pero solo atendida por el que no vuela, quien comunicará y confirmará la realización de las instrucciones enviadas desde tierra.

Mientras nos aproximamos es conveniente mantener los automatismos al máximo. Por ejemplo: la potencia automática evitará que el aparato se acerque a velocidades peligrosas. El piloto automático es fundamental, aunque al final lo desconectaremos para hacer el aterrizaje de forma manual. Podemos aprovechar este momento para mover un poco el avión y ver cómo reacciona.

 

Antes del descenso, es recomendable mirar el panel superior (OVERHEAD PANEL) e informar a tierra de cualquier indicación potencialmente peligrosa. Si no se sabe la posición de un interruptor en particular, por regla general éste debe estar en la posición NORMAL o AUTO. Los colores verde y azul suelen ser indicaciones normales, mientras que las luces de color ámbar o rojas son indicaciones que denotan fallos o situaciones anormales. Llegada la hora del descenso, debemos buscar y elegir la pista más larga y ancha posible.

La aproximación final se hará dentro de la velocidad recomendada por Control, con el tren bajo y Flaps extendidos en posición adecuada, por encima de los 1.000 pies de altura. Se debe hacer contacto con la pista con una velocidad vertical moderada. La aproximación se hace a unos 700 pies por minuto (unos 3,5 metros por segundo) y gradualmente se reduce a unos 300, en el último trecho la reduciremos aun más. En los últimos pies de altura se suele efectuar una maniobra denominada “recogida” o flare, que se basa en tirar un poco hacía atrás de los mandos de vuelo para “dejar caer” la aeronave en una actitud de morro arriba y así tocar la pista suavemente con el tren principal. Por último debemos parar el aparato, por lo que recurriremos a los motores en reversa, el frenado automático o los frenos de los pedales. Una vez que el avión se detuvo, solo nos resta hacer una cosa, agradecerle al dios o santo de nuestra devoción

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