Bagres de mar: muy buen arranque en el Río de la Plata

Desde el Guazú hasta la isla Martín García buscamos los primeros bagres de mar de la temporada. Una salida que concluyó con muy buena cantidad y calidad de ejemplares. Galería de imágenes.

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El Río de la Plata y toda su cuenca nos vuelve a dar una oportunidad. En la transición entre la pesca del pejerrey y las especies de verano, nos permite intentar con el bagre de mar o mimoso, ejemplares que entran al estuario en su período de desove y permanecen tan solo por unos pocos meses. El mimoso es un bagre robusto, de color grisáceo en el lomo y panza blanca, con una boca muy fuerte y con púas al dorso y en los costados que si no tenemos cuidado pueden resultar peligrosas. Esta especie hace su entrada en grandes cardúmenes que navegan por los canales profundos y derivan en todos los ríos madres para llegar bien arriba, tanto en la cuenca del Río de la Plata como el Uruguay.

Dónde encontrarlos

La navegación la realiza a media agua pero come bien a ras del fondo, en el lecho del río. Muchas veces suele verse al mimoso saltar o en superficie, no es común, pero sucede. Podemos enumerar varios puntos de pesca, pero los principales se encuentran sobre el canal Buenos Aires, lugar por donde hacen su ingreso al Delta. También en el canal Del Infierno, casi con idénticas características que el anterior. Sobre estos dos canales vamos a buscarlos en pozones y en los veriles que caigan sobre los primeros escalones de la mayor profundidad.

Otros de los lugares donde podemos obtener pescas atractivas son los ríos Guazú, Paraná de las Palmas, Sauce y Bravo. Todos son muy parecidos en cuanto a la pesca en sí, pero cada uno tiene puntos importantes que, según cuadrante del viento y marea, pueden brindarnos mejores opciones. Algunos tradicionales pesqueros sobre el río Guazú son los Pozos del Merlo, muelle de El Helgue, el Carabelas, desembocadura del Barca Grande, boca del Naranjo y cercanías de las boyas 124 y 128, entre otros.

El Paraná de las Palmas no tiene tanto nombre para este tipo de pesca, pero posee algunos pozones donde la pesca es realmente muy buena: aguas abajo del Club Escobar y toda la costa llamada La Fábrica o Las Curtiembres.

Sobre los ríos Sauce y Bravo, los mejores ámbitos se encuentran en los lugares más profundos de todo su recorrido o, cerca del final de temporada, en los veriles sobre la desembocadura. El bagre de mar toma su comida bien en el fondo del río, por lo cual, si la línea no está bien fondeada no va a pescar. Por esta razón, la plomada cumple un papel fundamental en este tipo de pesca. La idea es mantener siempre la línea bien apoyada sobre el fondo y, de vez en cuando, hacerla caminar, siempre dejándola de la misma manera. ¿Por qué la importancia en el peso de la plomada? Porque si nos pasamos de peso la línea va a quedar anclada sin poder darle movimiento alguno, y si es liviana jamás vamos a lograr capturarlos.

Este tipo de pesca la podemos realizar de dos maneras: a favor  o en contra de la corriente. Para pescar a favor vamos a utilizar cañas de 2,10 a 2,40 m con acción de punta, reeles rotativos medianos cargados con hilo multifilamento de 0,20 mm (finito para poder fondear más rápido nuestra plomada) y líneas de un solo anzuelo con plomo corredizo. Podríamos enhebrar el plomo en la línea que viene del reel, pero aconsejamos hacerlo sobre un corto chicote de nylon de 0,60 mm.

En el fondo

Con este tipo de aparejos vamos a tirar nuestra línea hacia los costados largando hilo, y la corriente la va a llevar hacia adelante. Debemos sentir que nuestro plomo queda bien fondeado. Pescando así, el pique se manifestará con los soberbios cabezazos que el bagre da cuando come o se siente clavado. Si la idea es pescarlos contra corriente, vamos a usar cañas de 2,40 m de largo y reeles rotativos cargados con nylon 0,28 o 0,31 mm, al que vamos a agregarle una línea de dos anzuelos armada sobre una salida trafilada que vaya de 0,35 a 0,65 mm.

La parte fina es para atar al nylon que viene del reel, y sobre lo grueso estará la línea que aguantará el pique. El modo de pescar es arrojar contracorriente y, una vez que hacemos fondo, cortar la salida del hilo y esperar el pique. En este caso el pique será demostrado con un aflojón de la línea debido a que el pescado toma la carnada, levanta el plomo y la correntada lo lleva hacia delante.

Las carnadas más utilizadas para esta pesca son calamares, calamaretes y anchoas.

Las dos salidas

Cuando les propuse a mis compañeros intentar la pesca a principios de agosto, todos me miraron incrédulos. Yo solo me dejé llevar por los cardúmenes de sardinas que ya veíamos mientras pescábamos pejerrey. Teniendo en cuenta la tabla de marea y los vientos, coordinamos junto a un grupo de guías nuestra primera salida en busca de los bagres de mar, en un día hermoso, de río planchado. Y en cercanías de la desembocadura del Guazú hicimos nuestros primeros exitosos lances, con capturas más que aceptables. Volvimos muy conformes y contentos con la firme intención de seguir relevando otros sectores. Y la segunda salida la hicimos en la desembocadura del riacho Correntoso, un lugar emblemático y con varios puntos de pesca.

El día fue muy ventoso y de-sapacible, pero los mimosos picaban firme. En esta oportunidad, cuando comenzó a bajar la marea las líneas venían un poco sucias desde el fondo, razón por la cual los pescadores debían mover el aparejo para no estacionarlo y así evitar que nuestra carnada quedara tapada por la vegetación. Realmente vivimos dos jornadas exitosas, que invitan a todos los pescadores a no perdérselas. A preparar los equipos semipesados y disfrutar de esta pesca, que dura solo dos meses. ¡Vale la pena!

Nota completa publicada en revista Weekend 541, octubre 2017.

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