Trekking por las tierras del jurásico

Un trekking apto para todos en las maravillas del Circuito Parque Patagonia. Cultura, historia y naturaleza al alcance de la mano. Galería de imágenes.

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El punto de inicio del trekking estaba muy cerca de la Ruta 40. Se llama El Mirador, un nombre muy bien puesto por las espectaculares vistas del paisaje a nuestros pies. En ese lugar las paredes del cañadón tienen mas de 200 metros de altura y cerca, hacia la derecha, comienza una senda en zig-zag que desciende hacia el río Pinturas. Pero esa senda de ingreso es solo una de las posibilidades. Por ejemplo, hacia el Noreste, donde se encuentra la famosa Cueva de las Manos, una larga escalera de madera engancha con otra senda, la más conocida y accesible, pero desde ya menos espectacular que el zig-zag de El Mirador. Desde el Centro de Visitantes, el inicio de esa senda está en sentido contrario al acceso del sitio arqueológico mas importante de la Patagonia, con las diferentes cuevas y aleros que contienen una gran variedad de pinturas rupestres muy antiguas, aproximadamente de unos 10.000 años.

El contraste es muy grande, porque en las visitas guiadas que salen desde el Centro de Visitantes y de Interpretación, uno encuentra mucha gente y de todas partes del mundo. Pero en las nuevas propuestas de trekking en el profundo valle del río Pinturas, está la posibilidad de que toda la vivencia de las caminatas y campamentos sea bastante solitaria, tal vez en 2 o 3 días no veamos más personas de las que forman nuestro reducido grupo. Así la experiencia es otra, más trascendental, porque vamos a conectar mucho más con el maravilloso entorno natural salvaje, casi primigenio…

Circuito Parque Patagonia

Habíamos llegado a esta región de la provincia de Santa Cruz por invitación de la Fundación Flora y Fauna, una ONG de ciudadanos argentinos interesados en la ampliación de áreas protegidas para la conservación de la biodiversidad en diferentes lugares del país. Ella había participado activamente en la creación del nuevo Parque Nacional Patagonia, y ahora había adquirido nuevas tierras para preservar y restaurar, que en el futuro podrían donarse para sumarse al territorio del actual parque. Pero además del objetivo ecológico, el interés de la Fundación es apoyar el desarrollo económico y social de las localidades a través del turismo de naturaleza, mostrar sus posibilidades para los viajeros en busca de verdadera aventura que se encuentran en esta región patagónica, todavía agreste y poco visitada.

Y esa inquietud de flora y fauna se ve plasmada en el espectacular Circuito Parque Patagonia, un recorrido por la geografía de Argentina y Chile a lo largo de más de 500 km a través de una gran diversidad de paisajes y la posibilidad de múltiples actividades outdoors. El trekking es una de ellas, y con Guido Vittone, de la Fundación, hicimos el relevamiento de varios senderos en diferentes portales de acceso al Circuito Binacional. Del lado argentino, ingresando a través del portal Río Pinturas, hicimos los senderos de los cañadones del Pinturas y un poco del Caracoles, que pueden ver en esta nota. Por el portal La Ascensión entramos a otro imperdible trekking llamado A la Proa de la Meseta (por la meseta del lago Buenos Aires). Y del lado de Chile efectuamos un par de inolvidables senderos a los cuales se ingresa a través del portal Jeinimeni.

Trekking por los cañadones

Operadores locales y a nivel nacional ofrecen distintas posibilidades de caminatas guiadas, desde una corta de unos 6 km hasta otras mucho más largas, con campamento incluido. Los grupos de caminantes son pequeños para valorizar al máximo la experiencia, lo que permite la ventaja de poder armar un trekking a medida. En el caso del que realizamos para esta nota, guiados por Guido bajamos por la senda en zig-zag desde El Mirador, que tiene algunos tramos empinados y con piedra suelta, en realidad, la única dificultad técnica del recorrido. Recomendamos llevar una botas de caña media para proteger mejor los tobillos y al menos un bastón de trekking para ayudarse.

Las paredes del cañadón del Pinturas tienen allí más de 200 metros de altura y están formadas por capas superpuestas de roca volcánica del período Jurásico (hace unos 145 millones de años). No sé si por el valle del fondo pasaron corriendo alguna vez los orkoraptors (dinosaurios carnívoros patagónicos de unos 7 m de largo), pero actualmente es el entorno apropiado para una fauna compuesta por guanacos, zorros, pumas, gatos monteses, choiques y cóndores, entre otras especies. El fondo del cañón es como un oasis, donde la vegetación cambia: arriba se ve la característica de la estepa patagónica, más arbustiva (clima frío, ventoso y seco), mientras que en el protegido valle se forma un microclima. Con condiciones más suaves y mayor humedad aparecen pastos, juncos y especies arbóreas como los sauces y los álamos.

Desde el fin del sendero de descenso sobre la pared oeste del cañadón, bordeamos el río Pinturas hasta encontrar un puente que lo cruza. Ya en la otra margen del río, tomamos rumbo sur, con el objetivo de llegar hasta un empalme con el cañadón Caracoles. El lugar era una vasta pradera, verde y desolada, a través de la cual corría mansamente el río. En sus aguas transparentes se podían ver las algas que tapizaban el cauce. Abrimos las mochilas para sacar las provisiones para el almuerzo tipo picnic. Nos sentíamos privilegiados de poder disfrutar un tiempo para nosotros solos en esa naturaleza.

Hacia Cueva de las Manos

Desde este lugar retomamos la marcha, esta vez hacia el Norte, para llegar hasta el antiguo puesto de la estancia Los Toldos, actualmente adquirida por la Fundación Flora y Fauna, lugar muy apropiado para establecer campamento. Pasamos el resto de la tarde en el puesto y también la noche, para poder contemplar el increíble cielo estrellado. Hay una zona de fogón ya establecida hace mucho tiempo, que nos permite disfrutar del espectáculo al abrigo del fuego, sin dejar huellas en el resto del entorno.

Al otro día, el objetivo del trekking fue llegar hasta Cueva de las Manos y terminar la experiencia haciendo una de las visitas guiadas al sitio arqueológico. Es un ejemplo de caminata con campamento de dos días, pero siguiendo camino por el cañadón Caracoles sumamos al menos dos días más. En el Caracoles el paisaje cambia, desaparece el verde y aparece un lecho de río seco convertido en salar. Hay una laguna donde llegan los flamencos, y las paredes del desfiladero parecen más altas en algunos puntos. Pero todavía nos queda explorar caminando esa geografía, a la cual solo dimos un atisbo.
Otra opción es seguir el trekking por el cañadón del Pinturas en vez de subir hasta Cueva de las Manos, que está a unos 88 metros sobre el curso del río. En ese tramo el desfiladero tuerce hacia el Oeste, parece estrecharse y está cubierto de verde porque los árboles forman lo que podríamos describir como una selva en galería por la fuerza generadora del agua. Hasta aquí solo contamos un ejemplo de las maravillas del Circuito Parque Patagonia. Un tesoro natural que bien vale la pena conocer y proteger.

Nota completa publicada en revista Weekend 540, septiembre 2017.

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