Cómo funciona el retículo Mil-Dot

Nacido para ser utilizado por francotiradores, hoy el Mil-Dot ha sido adoptado por disciplinas deportivas que aprovechan las ventajas que brinda. Cómo leerlo.

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El retículo denominado Mil- Dot nace en los años ‘70 como una herramienta para tiradores militares, ya que facilitaba una estimación de la distancia en función de la información que se observaba en su visor. Esta retícula ha sido una de las más utilizadas por la mayor parte de los tiradores de élite del mundo, tanto en el terreno militar como en el policial.
El auge que han cobrado disciplinas en las que se dispara sobre blancos colocados a distancias extremas, para lo que es necesario tener en cuenta varios parámetros –entre ellos la distancia al blanco–, ha popularizado este tipo de retículo en miras de uso deportivo. También es empleado frecuentemente en armas neumáticas para la práctica de field target, donde se dispara a blancos emplazados a distancias variables.

Su empleo

El principio de su utilización lo encontramos en una serie de puntos que se localizan en las líneas del retículo y que están separados a una distancia medida en miliradianes. De allí proviene su nombre Mil, abreviatura de miliradians, y Dot, que en inglés significa puntos. Básicamente, el número de puntos de referencia suele ser de cinco por encima del centro, cinco por debajo del mismo e igual cantidad para izquierda y derecha, lo que proporciona un rango de medición de diez miliradianes en total de arriba a abajo y diez miliradianes de izquierda a derecha, también en total. El retículo Mil-Dot más utilizado en el ámbito del tiro deportivo es el tipo US Army, de puntos redondos, ya que en el terreno es de más fácil lectura. Para hacer el cálculo de la distancia entre tirador y blanco es necesario estimar lo más aproximado el tamaño de este último. Supongamos que estamos disparando sobre un blanco que sabemos o calculamos que tiene un metro de altura. Observando por nuestra mira vemos cuántos dots (puntos) del retículo ocupa. La altura de ese blanco la multiplicamos por mil, y lo dividimos por la cantidad de puntos que ocupa de la retícula. De esa forma obtendremos la distancia a la que se encuentra nuestro objetivo.

Parece sencillo, pero requiere generalmente de una calculadora y de una estimación del tamaño de blanco y de los dots que ocupa lo más exacta posible si queremos tener éxito.
Otro factor a tener en cuenta es que al seleccionar nuestra mira nos inclinemos por una que tenga el retículo en el primer plano focal. Esto que para muchos usuarios es un inconveniente en las miras variables con retículo cazador (1 o 4), ya que las líneas se agrandan proporcionalmente a los aumentos que coloquemos, en las que poseen retículo Mil-Dot es una ventaja. De no acrecentarse el retículo proporcionalmente a los aumentos que coloquemos en nuestra mira, los puntos no guardarán una relación equivalente con el tamaño del blanco, lo que nos llevará a un error en el cálculo (ver imagen).

Miliradianes

También es conveniente que nuestro visor tenga sus torretas en miliradianes, ya que la corrección es mucho más comprensible teniendo en cuenta nuestro sistema métrico. Si sabemos que cada click son 0,10 miliradianes, tenemos que equivalen a una corrección de 1 centímetro a 100 metros, 2 a 200 metros y 10 a 1000 metros. En aquellas actividades que por su naturaleza dificultan la corrección mediante las torretas, para adecuar el centro del retículo a la distancia que vamos a disparar –tal como la caza mayor en muchas situaciones–, conociendo la caída del proyectil podremos utilizar los puntos para apuntar con alguno de ellos, en lugar del centro de la cruz. Como muchos otros desarrollos nacidos para actividades táctico/militares, el Mil-Dot ha sido adoptado para diversas disciplinas deportivas.

Nota completa en revista Weekend 539, agosto 2017.

 

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