Bike: técnica para cruzar puentes precarios

Cómo encarar de forma adecuada cada situación geográfica imprevista que nos imponga el terreno. Equipo mínimo imprescindible.

Por

Cuando sendereamos o hacemos un explorer a algún lugar desconocido, es común que un río, arroyo o barranco nos corte el camino. Pero eso no va a cortarnos la pedaleada: la importancia de llevar cordines, navajas multiuso o un machete en el grupo es crucial para improvisar un cruce. Más allá de que siempre contamos con cordines de 2 o 3 metros para remolcar algún compañero, es recomendable tener una cuerda de al menos 6 m y algunos precintos largos.

Troncos. Cuando se trata del cruce sobre un arroyo o río a través de un tronco o árbol caído sobre el curso de agua, es conveniente que un voluntario pase primero y ate una cuerda. En ese caso ya tendremos dos puntos de apoyo para atravesarlo. Con una mano nos tomaremos de la cuerda y con la otra acarreamos nuestra bici. Las alternativas para cruzar son dos: con la bici al hombro resulta más cómodo, pero el centro de gravedad es muy alto. Si la llevamos a la altura de la cintura, ese centro será más bajo pero no tendremos tanta facilidad de movimiento. Obviamente que si la bici viene cargada estaremos supeditados a la segunda opción.

Puentes. En nuestras salidas también nos toparemos con puentes precarios de dudosa resistencia, por lo que necesitaremos un biker que haga de “dummie” y pase sin bici y despacio para comprobar su estado y hasta asegurar con precintos alguna unión dudosa. Luego lo atravesaremos con la bici a nuestro lado o al hombro. Y siempre de a uno: cuando nuestro compañero baje del puente, recién ahí el siguiente comenzará su cruce.

Barrancas. La cuerda larga también puede ser útil para sortear las barrancas empinadas antes y después de un río, cuando la MTB viene muy cargada. Para descender la ataremos al caño del asiento o al portapaquetes, y la “aguantaremos” desde atrás mientras el biker la va bajando. Para subir la ataremos del manillar y nuestro compañero la llevará con una mano en el manubrio y la otra empujando desde el asiento.

Paredes verticales. Cuando el accidente geográfico sea un barranco vertical, no queda otra que pasar de a turnos y con mucho cuidado. Primero algunos bikers se descolgarán por la cuerda. Luego, los que queden arriba atarán las bicis del manillar y las irán descenciendo despacio hasta que los de abajo puedan tomarla. Tip: jamás hacerlo al revés, el manillar nunca debe quedar hacia abajo ya que la bici puede oscilar, y el manillar yendo y viniendo puede transformarse en un arma peligrosa. Ante situaciones de paredes verticales es conveniente retirar los accesorios -como compu, luces, GPS- ya que se pueden enganchar en la cuerda y caerse.

Trenes. Los puentes de ferrocarril son frecuentes comodines en nuestros trayectos, ya que muchas veces los utilizamos para cruzar ríos o barrancos. Lo más común es que pasemos pisando de durmiente en durmiente a ”bici alzada”. Algunos bikers prefieren llevarla pisando el riel, pero no lo considero ideal ya que la pata de cambio queda muy expuesta a un golpe. Como muchos de los ramales están desgraciadamente inactivos, debemos tener en cuenta la falta de mantenimiento y tantear con el pie el durmiente antes de asentar todo el peso en él. El quebracho es noble pero no eterno.

Lo que faltaba. Hay ramales del FF.CC. en los cuales las vías y durmientes se volaron. ¿Cuál es la solución allí? El borde del puente, mucho más alto y con las cabezas redondeadas de los bulones que impedirán una buena pisada. ¡Ideal para hacerlo después de una lluvia! Aunque peor es nadar con la bici a cuestas. Sin duda, muchas veces nos toparemos con estos puentes artesanales, pero a pesar del vértigo y la adrenalina de la pedaleada es necesario detenerse a evaluar cómo franquearlos. Es preferible perder –o “ganar”– unos minutos para hacer un cruce sin riesgos y volver a casa con anécdotas… pero sin golpes.

Temas en este artículo: , , ,

Deja un comentario