Caviahue: reino de pehuenes

Una propuesta para disfrutar de la nieve en un paisaje de ensueño. Todo preparado para la práctica de esquí en las vacaciones de invierno que están por llegar.

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Enclavado en la Cordillera de los Andes, en medio de un paisaje de características únicas. Entre araucarias milenarias, llamadas pehuenes por los mapuches. A tan solo 1,5 km del pueblo que descansa a orillas del lago. El Centro de Ski de Caviahue –Neuquén– seduce con sus encantos naturales. Y es un lugar ideal para aprender a esquiar en familia. El camino serpentea trepando a la montaña, los copos de nieve comienzan a juguetear en el parabrisas. Un ejército de araucarias se asoma lentamente. Hermosas, esbeltas, imponentes. Testigos de la cordillera desde hace miles de años, son las protagonistas del paisaje. El atardecer se refleja en el lago. El pueblo, a sus orillas, se va tiñendo de blanco. El camino sigue en ascenso hasta el hotel que nos espera al pie del de esquí y que nos recibe con aromas de madera. Los inmensos ventanales dejan ver cómo se apagan las últimas luces de la tarde. Atrás quedaron los bocinazos de la ciudad y el stress del trabajo.

En la barra nos preparan un trago de bienvenida, digno de fotografiar para subir a las redes y mostrarle a los amigos que ya estamos en otra dimensión. La de disfrutar nuestro tiempo libre. Sin pausa, esa misma tarde habíamos aprovechado a probarnos los equipos para estar a punto al día siguiente. Todo está muy cerca, esa es la ventaja de alojarnos en la base del cerro. En la próxima jornada, a los principiantes nos esperaban, bien temprano, las clases de esquí. A la noche la cena nos sorprendió con exquisitos sabores y la sobremesa se extendió en charlas sobre la montaña. Ya por la mañana, frente a la ventana de mi cuarto, el paisaje había cambiado totalmente. Las ramas de las araucarias sostenían pesados terrones de nieve. Todo era inmensamente blanco. Los grandes ventanales que rodean el restaurante del Grand Hotel dejaban ver la nieve acumulada en el deck, que nos anunciaba un espectacular día para esquiar. Las máquinas pisanieve ya estaban trabajando desde primera hora. Un exquisito desayuno nos daba las energías necesarias para arrancar con las clases.

Desde el hotel ya salimos con los esquíes puestos. Muy cerca de allí nos estaba esperando nuestro instructor, al pie del medio de elevación más nuevo, la Carpet Lift. Se trata de una cinta transportadora que nos lleva a las primeras pistas para principiantes. Resulta muy divertido el ascenso y de a poco nos vamos poniendo menos tensos, hasta lograr disfrutar cada bajada. Claro que para aquellos que tienen experiencia, el cerro cuenta con numerosos medios de elevación para acceder a las diferentes pistas con dificultades para todos los gustos. Para los expertos y más osados hay excelentes lugares para sentir la adrenalina, como un espectacular descenso de 8 km en fuera de pista desde la boca del volcán Copahue hasta la base del centro. Desde la zona del mirador, el paisaje es maravilloso. El lago Caviahue se despliega como un espejo del cielo azul entre el blanco entorno, mientras a sus orillas descansa el pintoresco pueblo.
Hacer un descenso teniendo este escenario de fondo en medio del bosque de araucarias es una experiencia increíble. A nuestras espaldas, la imponente presencia del volcán Copahue, protagonista de la montaña, da un aire mágico al lugar.

Coloridos

Las llamativas vestimentas trazan serpentinas de colores en los descensos. Los niños de la escuelita se mueven con total destreza, provocando nuestra admiración. Las características del entorno también se prestan para conocer diferentes lugares haciendo travesías guiadas de esquí nórdico.Para las personas que tengan movilidad reducida, el Centro cuenta con un monoesquí especialmente adaptado e instructores capacitados, para que así puedan disfrutar de  este deporte.

Al finalizar la jornada, nada mejor que relajarse en el spa. Ya habíamos dejado algo de ropa en el locker que está justo a la salida, a metros del lugar y el sector de duchas. Así que sin mucho trámite pasamos de la vestimenta de montaña al traje de baño. Un circuito muy relajante y reparador nos esperaba. Sauna seco, sauna húmedo, jacuzzi y una inmensa piscina con cascadas y chorros de agua que masajean. Mientras, a través de los ventanales se observaba el blanco paisaje al caer la tarde. Ya a la hora de la cena, la carta nos regalaba una exquisita variedad de sabores y el infaltable plato de cordero. Todo está pensado para que el disfrute sea total. Hasta para aquellos que no esquían hay diferentes propuestas y paseos, mientras las condiciones climáticas lo permitan. Se puede visitar la cascada congelada del Valle de Jara o el Salto del río Agrio, que tiene unos 60 metros de imponente caída.

También, hacer caminatas con raquetas de nieve o aprovechar las propiedades de las termas de Copahue, yendo en travesía en vehículos oruga o motos de nieve hasta el centro termal o simplemente bajando hasta el pueblo donde se pueden realizar terapias con fango termal, masajes, circuitos de salud y belleza, dirigidos por profesionales en el Complejo Spa de Caviahue.

Más atractivos

El emplazamiento dentro de una zona de actividad volcánica y las cercanías con el centro termal de Copahue, a menos de 20 km, con sus aguas sulfurosas, famosas por las amplias propiedades para la salud y el bienestar, son parte del atractivo del pequeño pueblo, que cuenta con bares, negocios y una pequeña galería comercial. Lugares acogedores donde tomar un buen chocolate y saborear riquísimas tortas por la tarde,  o por la noche asistir a la Fiesta de la Nieve para divertirse con buena música al aire libre, son algunas de las opciones. Caviahue es un auténtico pueblo de nieve. Allí la nieve no se termina al bajar de los medios, ya que está ubicado a 1.647 msnm y tiene la característica particular de contar con un clima frío y seco, que le  asegura una larga temporada de 5 meses de nieve en polvo. Otros de los atractivos del Centro de Ski es la bajada de antorchas, que se hace todos los viernes por la noche para despedir la actividad de la semana. Un bellísimo espectáculo, para admirar junto a toda la familia.

Y por qué no una visita nocturna a la confitería Pehuén, que es un refugio de alta montaña al que se accede en motos de nieve. Y allí disfrutar de una exquisita cena patagónica. O una caminata con raquetas en noches de luna llena. Todo esto, y la calidez de su gente, hacen de Caviahue un destino con una magia especial. Será la combinación de la imponente presencia del volcán, la naturaleza intacta, la presencia ancestral de las araucarias y el particular silbido que provoca el viento entre sus ramas. O esa belleza salvaje de la cordillera viva. La combinación de adrenalina y el relax. Un juego de opuestos, perfecto para los amantes de la naturaleza, la aventura y el placer.

Nota completa publicada en revista Weekend 537, junio 2017.

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